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Protestas en Chile culminan con actos vandálicos y daños a bienes públicos

Miles de estudiantes marcharon este jueves por las calles de Santiago y otras ciudades de Chile en vísperas de una crucial reunión de la ministra de educación, Adriana Delpiano, con la Confederación de Estudiantes de Chile(Confech), que agrupa a las federaciones de universitarios.

La manifestación, que vio afectado su recorrido por la ruptura de una macrocañería que generó un enorme caos circulatorio en la capital chilena, comenzó alrededor de las 11.30 hora local (15.30 GMT) en otro punto distinto al inicialmente propuesto y con un recorrido más corto que el original.

La marcha, que congregó a unos 150.000 participantes según los organizadores y la tercera parte de esa cifra según fuentes policiales, tenía por objeto manifestar el rechazo de los estudiantes a la forma en que el Gobierno lleva a cabo la reforma del sistema educacional, pero los enfrentamientos entre piquetes de encapuchados y la policía estallaron desde el inicio de la marcha.

Los manifestantes lanzaron lluvias de piedras contra la Policía, que respondió con chorros de agua y gases lacrimógenos, en incidentes que dejaron un número hasta ahora indeterminado de detenidos y lesionados, además de daños de consideración en bienes públicos y privados.

Uno de los episodios más violentos ocurrió en la Iglesia de la Gratitud Nacional, una de las más tradicionales de la capital chilena, en la Alameda Bernardo O'Higgins, la principal avenida de la ciudad.

Los encapuchados entraron por la fuerza al templo, destrozaron diversos objetos en el interior, robaron artículos religiosos, sacaron la imagen de Cristo crucificado a la calle y la destruyeron en la vía pública.

El ministro del Interior, Mario Fernández, que horas más tarde visitó el recinto, confirmó a los periodistas que la Intendencia de Santiago ha interpuesto una querella por los destrozos ocurridos en el lugar.

"Hay ya en curso una tramitación de una acción jurisdiccional sobre este caso", señaló Fernández, quien agregó que llegó hasta esa iglesia para expresar "la preocupación y solidaridad del Gobierno para con los dueños de casa".

Sostuvo que a pesar de la gravedad de la situación "hay que hacer la distinción entre el derecho a manifestarse y expresar en paz las ideas y hacer uso de la libertad de expresión y los actos vandálicos que nada tienen que ver con esa expresión de opiniones en nuestra democracia".

"No puede ser posible tampoco que este tipo de vandalismo restrinja la libertad de los chilenos. Debemos impedir que en nuestra juventud se extiendan este tipo de conductas".

En tanto, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), rechazó los hechos de violencia tras la marcha de los estudiantes que afectó a la propiedad pública y privada.

Según un comunicado de esa entidad, "las personas tienen el legítimo derecho a manifestarse, siempre que éste se ejerza en forma pacífica. Nada justifica que un grupo de personas, amparadas en el anonimato, cometan actos delictivos que atentan contra la propiedad pública y privada".

"Lamentamos profundamente, además, que en esta ocasión se haya atentado contra un templo católico. Independientemente de las creencias de cada persona, sabemos que los símbolos que se han destruido son altamente significativos para un importante segmento de la población", señaló la directora del INDH, Lorena Fries.

Los estudiantes, a la espera de la reunión que revelará la propuesta definitiva del Gobierno en materia de educación, se manifestaron también en las ciudades de Antofagasta, Copiapó, Valparaíso, Concepción, Osorno y Puerto Montt.

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