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Pareja de médicos venezolanos crea Darvida Chile, servicio de atención ginecológica y obstétrica en Santiago

Hace dos años, ambos decidieron comprar su propio equipo de ecografía, para poder empezar a brindar atención a pacientes que quisieran controlarse desde el punto de vista ginecológico u obstétrico

Resiliencia, amor del más sólido, comunicación y vocación de servicio sostienen la historia de Desirée Suárez y David Carrasco, formados como médicos cirujanos en la Universidad Central de Venezuela (UCV), migrantes en Chile desde hace poco más de cuatro años e impulsores de Darvida Chile, @Darvida_chile, un innovador servicio de atención ginecológica y obstétrica en Santiago de Chile, con atención en piso pélvico (tratamiento de prolapsos, incontinencia urinaria femenina, y un poco de estética genital).

Nos conocimos en el Hospital Universitario de Caracas. Él estaba en su primer año de postgrado y yo en mi cuarto año de carrera. Hacía turnos con él y me dejó atender mi primer parto. Le encantaba enseñar y yo amaba aprender, así que todo partió por la admiración que sentía y de allí lo invité a mi cumpleaños y nos hicimos novios”, recuerda Desirée, quien detalla que continuó realizando dobles turnos los dos años que le quedaban de carrera, una experiencia que le permitió graduarse con casi la misma cantidad de partos atendidos que un residente de segundo año de postgrado.

Cuando terminó la rural y David su subespecialidad, Desirée hizo dos meses de postgrado de Pediatría, pero la frustración y tristeza de ver morir niños y por la imposibilidad de seguir costeando económicamente las necesidades de muchos pacientes, decidió emigrar. “Me fui primero a Panamá y él se quedó en el hospital como docente de los alumnos de pregrado. A los seis meses se fue conmigo”, detalla.

Sin embargo, Panamá no permite ejercer la Medicina a los extranjeros. Inicialmente trabajaron fuera del área hospitalaria. Ella en un laboratorio en el área de preparar visitadores médicos y él en un seguro médico como asesor. “A los seis meses decidimos que nuestra prioridad era hacer lo que amamos y para lo que tanto estudiamos, por lo que empezamos a prepararnos para los exámenes en Chile”, recuerda.

Llegaron juntos en diciembre de 2016 y durante ese mes recorrieron muchos pueblos cercanos y no tan cercanos a Santiago. “Conocimos muchos hospitales y ambulatorios. Dejamos papeles en casi todos, pero recién habíamos presentado el examen y no daban los resultados. Yo me devolví a Panamá en enero para culminar unas cosas de trabajo y David siguió buscando alguna oportunidad, que llegó en febrero, cuando le ofrecieron hacer un reemplazo de dos meses en Arica, como gineco-obstetra. Se fue sin dudarlo y luego lo contrataron allá como médico general en un consultorio”, precisa.

Suárez retornó el 7 de marzo y envió su currículo a una decena de sitios. Logró conseguir trabajo dando clases para el examen de reválida, luego en un servicio de urgencia rural en Calera de Tango y después se quedó en la urgencia pediátrica de Buin con cargo fijo. Entretanto, David conseguía un puesto de ginecólogo en el Hospital de Peñaflor.

Estuvieron separados casi un año y medio, hasta que David volvió a Santiago a mediados de 2018, cuando Desirée justo ingresaba a un postgrado en la Universidad del Desarrollo. “Allí empecé a formarme como pediatra. Ahora tenemos un hijo chilezonalito maravilloso y brillante, que nació en invierno para recordarnos que el frío no siempre es tan malo y triste como lo percibimos y aunque extrañamos infinitamente Venezuela, nuestros pacientes y su idiosincrasia, hemos descubierto en Chile un nuevo hogar, que nos regaló la mayor de las bendiciones”, resalta.

David trabaja actualmente en el Hospital Regional de Rancagua como ginecólogo. Suárez se encuentra finalizando el Postgrado de Pediatría porque en el medio tuvieron a su bebé y tuvo que parar un tiempo para ser mamá.

Hace dos años, con mucho susto, por lo que implicaba la magnitud de la inversión, ambos decidieron comprar su propio equipo de ecografía con el fin de poder empezar a brindarle atención a pacientes que quisieran controlarse desde el punto de vista ginecológico u obstétrico, manteniendo la esencia venezolana, por lo que era indispensable que la consulta incluyera prácticamente todos los estudios que necesitan las pacientes, lo cual facilita mucho el poder mantener un adecuado control.

El proyecto común es trabajar como un equipo complementario donde las mamás y sus hijos se sientan acogidos, y donde el ejercicio de la Medicina venga desde el respeto, la empatía y el humanismo. Ambos amamos trabajar en el servicio público, porque al igual que en Venezuela, en el sistema público se aporta a pacientes que tienen menos recursos y al final se cumple la labor social para la que estudiamos, así que queremos seguir trabajando en público, y eventualmente mantener nuestro ejercicio privado, permitiendo que pacientes afiliadas a Fonasa o Isapres asistan a las consultas con precios accesibles, dando así una atención más personalizada, que a veces en público no es tan fácil”, argumenta.

Así empezó @darvida_chile, una red que ha crecido poco a poco y con muchísimo esfuerzo. Inicialmente tenía sede en Santiago centro, pero ahora atienden en un pequeño centro en Providencia. “Nuestra idea es poder llegar a mujeres y familia venezolanas, chilenas y de cualquier nacionalidad que quieran una atención cercana, humana, donde prevalezcan el respeto y la empatía”, remarca David.

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