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Magos del mundo celebran este domingo su día

No es una profesión poco común y mucho menos sencilla. La magia es un estilo de vida, quien es mago ya nació siendo uno. El mago o también conocido como ilusionista, tiene la capacidad de transmitir diferentes emociones llenas de sorpresas y misterio, viven del asombro y de los aplausos del público y no hay nada que los llene más. Este 31 de febrero, todos los maestros de la ilusión celebran su día en honor a San Juan Bosco, su patrono.

Bosco fue un sacerdote italiano del siglo XIX, el se encargaba de catequizar a niños necesitados que vivían en la calle. Su historia es tan popular en el mundo mágico porque este usaba ilusiones mágicas para tener la atención de los pequeños y así sacarlos de las calles.

En una profesión como esta sobran experiencias y emociones de todo tipo, y la carrera del Mago León no podía ser la excepción. Cesar José León es su verdadero nombre, es de Mérida pero maracucho de corazón, lleva más de ocho años de experiencia y ha participado en conferencias en diferentes países de América Latina. Su fuerte es la magia cómica y para adultos, pero trabaja más en fiestas infantiles. También se especializa en la desaparición de pañuelos, billetes, pelotas, palomas y conejos.

El poder de la magia
León ha visto en la magia un medio para cambiar la vida de las personas. “Cada año voy al área de oncología del Hospital Universitario de Maracaibo y hago un show para los niños con cáncer”, cuenta el ilusionista que en una de tantas presentaciones conoció a un niño de 11 años llamado Jhoandry con el cual vivió una experiencia inolvidable.

“Jhoandry se encariño mucho conmigo, a él le encantaba la magia y siempre decía que me iba a descubrir los trucos y yo le respondía que si lo hacía lo convertiría en un conejo. El siempre me enviaba cartas y dibujos diciendo que me quería”.

León agregó que al siguiente año cuando se presentó en el Sahum al niño le habían amputado un brazo. “Mago ya me curé, tenía un tumor en el brazo y le dije a la doctora que no se preocupara y me lo quitara, solo quería curarme”. Seis meses después el ilusionista recibió una llamada de la doctora del pequeño, quien le notificó que Jhoandry tuvo una recaída y el cáncer estaba en todo su cuerpo y quería ver a su amigo el mago.

En el hospital, el pequeño estaba en un grave estado y con mucho esfuerzo para hablar le pidió al Mago León que lo convirtiera en conejo como tantas veces le dijo. “Jhoandry me dijo que prefería ser un animal y comer zanahorias crudas en vez de estar en ese estado. Al salir de la habitación no aguante y reventé a llorar”.

“Meses después recibí una llamada de él y sus últimas palabras fueron hacía mí, me dijo que no le temiera a nada porque siempre iba a tener un ángel que me cuidaría desde el cielo. Desde eso siento que él está presente en todos mis shows”, culminó.

Pionero en trucos nuevos
El Mago León tiene ilusiones creadas por él, entre ellos “Corazonada”, que es su preferido y fue inspirado en una experiencia amorosa muy personal. “Generalmente lo hago en matrimonios con la participación de los novios con un tema musical muy romántico”.

Proyectos a futuro
Cesar tiene 45 años y espera que a sus 50 se ve recorriendo todos los teatros de Venezuela, llevando una especie de fusión entre el Stand Comedy y magia para adultos. “Me estoy asesorando con varios humoristas de la región para poder hacer una show de 45 minutos de ilusionismo y comedia. Siento que ese es mi fuerte”.

El Mago León aprovechó el Día Internacional de la Magia para aconsejar a todos aquellos jóvenes y niños que hoy están iniciando en esta apasionante profesión. “Se trata de tener constancia y practica, es bueno que al mes hagan entre 15 y 20 shows gratis para que vayan puliendo todo lo necesario para poder vender un buen show”.

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