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Intensifican la búsqueda de avión chileno accidentado

Equipos de Uruguay, Argentina y Brasil colaboran con la misión de rescate que incluye al menos 13 aviones y varios buques, muchos de ellos comerciales, en la zona de desaparición del avión

El equipo de rescate internacional que busca al avión de la Fuerza Aérea chilena que perdió contacto radial en su camino a la Antártida con 38 personas a bordo seguía trabajando intensamente el martes para localizar a la aeronave.

El ministro de Defensa, Alberto Espina, afirmó que las labores no se detendrán. “Vamos a buscar a los 38 pasajeros sin limitar recursos día y noche haciendo todo lo humano y técnico que esté al alcance nuestro y con apoyo extranjero”, dijo desde Punta Arenas, más de 3.000 kilómetros al sur de Santiago, y anunció una investigación para saber lo que ocurrió.

Por su parte, la fiscalía chilena inició una pesquisa paralela.

Equipos de Uruguay, Argentina y Brasil colaboran con la misión de rescate que incluye al menos 13 aviones y varios buques, muchos de ellos comerciales, en la zona de desaparición del avión.

Varios aviones equipados con dispositivos infrarrojos se trasladaban al lugar luego de que las primeras búsquedas resultaran infructuosas. También se espera la llegada de un avión desde el Reino Unido. Además se usará ayuda tecnológica de Israel, Estados Unidos y Perú para poner obtener fotos satelitales de la zona.

La aeronave, en la que viajaban 17 tripulantes y 21 pasajeros y que cumplía tareas de apoyo logístico, perdió contacto a las 18:13 local (2113 GMT) del lunes en su ruta a la base Presidente Eduardo Frei, según la Fuerza Aérea (FACH). El avión había partido a las 16:53 (1953 GMT) de la ciudad de Punta Arenas.

El presidente Sebastián Piñera suspendió su viaje a Argentina para asistir a la toma de posesión de Alberto Fernández.

“Mis pensamientos y oraciones están con los familiares de los 38 tripulantes y pasajeros del avión C-130 de la Fach”, escribió en Twitter al confirmar la ayuda de Brasil. “Acabo de hablar con presidente @jairbolsonaro quien nos ofreció toda la ayuda de Brasil en las tareas de búsqueda del avión de @FACH Chile. Con la ayuda de muchos estamos haciendo todos los esfuerzos humanamente posibles en las tareas de búsqueda del avión”, agregó.

El presidente argentino dijo por su parte en un discurso ante la Asamblea Legislativa tras asumir el poder que instruyó a su ministro de Defensa –que jurará el cargo en las próximas horas– para que ofrezca cooperación al gobierno de Chile.

El avión desapareció a unos 700 kilómetros de Punta Arenas y a mitad del trayecto al continente, del que tenía planeado regresar la noche del lunes, señaló a medios el general Eduardo Mosqueira, de la Cuarta Brigada Aérea.

No se activaron los sistemas satelitales de emergencia ni se detectó nada en los radares, explicó.

El sistema de alertas actúa por impacto de la aeronave, explicó a su vez a la prensa Arturo Merino, comandante en Jefe de la FACH. “Muchas veces cuando los impactos son demasiado fuertes en el agua y el avión se hunde rápidamente, no alcanza a emitir señal, eso puede ser una posibilidad”, valoró, afirmando que es una de las muchas hipótesis que se barajan en el momento.

Se consultó con bases argentinas, que tampoco pudieron ofrecer más información.

El pasaje de Drake, por donde el avión debía haber reportado su paso, conecta los océanos de Atlántico y Pacífico en el punto más al sur de Sudamérica. Allí se dan algunas de las peores condiciones climáticas del mundo y es conocido por sus gélidas temperaturas y fuertes tormentas. Sin embargo, las autoridades chilenas informaron que las condiciones climáticas eran buenas cuando el vuelo partió.

El martes se registraba baja visibilidad horizontal, lo que dificultaba la búsqueda del avión y producía olas de entre dos y seis metros. Se esperaba que las condiciones mejoraran a partir de las 16 horas (1900 GMT).

Tres de los 38 pasajeros eran civiles: un joven de 24 años que iba a realizar una investigación y dos trabajadores de una empresa que cumplían tareas de revisión del oleoducto flotante de abastecimiento de combustible y la aplicación de tratamientos anticorrosivos en la base chilena. El joven investigador Ignacio Parada había sido becado por su extraordinario talento y tenía un excelente expediente académico en investigaciones sobre nuevas energías.

Roberto Valdivia, familiar de Jacob Pizarro, uno de los trabajadores de la empresa a cargo del mantenimiento, describió a su sobrino en conversación con The Associated Press como “un hombre tranquilo, sano, muy trabajador, muy responsable, tenía dos hijos… Él estaba haciendo un proyecto en la Antártica, lo habían terminado y ahora lo iban a entregar”.

“Los están buscando por tierra, mar y aire, están tirando toda la carne a la parrilla para encontrar a los sobrevivientes”, afirmó sobre los esfuerzos de las autoridades.

Los dos pilotos a bordo tenían amplia experiencia, habían sido reconocidos en Estados Unidos por su excelente destreza y la aeronave se encontraba en buenas condiciones técnicas, según las autoridades. La Fuerza Aérea chilena realiza vuelos de este tipo una vez al mes.

El avión de 1978 “tiene excelentes capacidades para volar, ha volado desde que llegó hacia la Antártica, las tripulaciones bien entrenadas, nosotros hacemos campañas antárticas todos los meses así que nuestra tripulación y nuestra gente está entrenada para ir”, dijo Mosqueira a la prensa desde Punta Arenas. Afirmó que él mismo había volado al continente blanco con uno de los pilotos del avión accidentado y que eran colegas desde hace mucho tiempo.

El avión de cuatro motores es definido como un “caballo de batalla militar” que comenzó a fabricarse y volar en 1950, afirmó a AP el expiloto de la compañía US Airways de Estados Unidos John M. Cox, actual director ejecutivo de la consultora Safety Operating Systems.

“Con un buen mantenimiento, la edad de la aeronave no debería ser un problema”, dijo sobre el hecho de que el avión accidentado tenía 40 años de servicio. “Un avión bien mantenido puede volar 50 años o más, están diseñados para eso”, señaló. La falla podría quedar registrada en el grabador de datos del avión, aunque encontrar sus restos en el mar podría ser todo un desafío, analizó Cox.

Chile es uno de los países que tiene una base científica en la Antártida y allí acuden muchos investigadores que realizan trabajos sobre el continente, que podría albergar muchas de las pistas y evolución del cambio climático y contar con elementos únicos para el desarrollo de medicamentos.

Sólo la Fuerza Aérea puede viajar hasta la base chilena y traslada con frecuencia a población civil, ya que no existen vuelos comerciales.

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