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Héctor Rojas, el astrofísico zuliano que fue suprimido de los expedientes de la NASA

Versión Final conversó con Pierre Monteagudo, biógrafo del doctor Rojas, quien busca reivindicar la memoria póstuma de uno de los investigadores más importantes de Hispanoamérica. El divulgador científico se enfrenta a "la censura" para sacar a la luz la obra científica y humana del genio de la carrera espacial

Unas cuatro décadas han pasado desde que el nombre del astrofísico Héctor Rojas (1928-1991) exaltó a Venezuela, tras conocerse su participación en el Programa Lunar Apolo de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA). Un legado que pareciera perderse en el país pese a ser el maracaibero que hizo posible que los astronautas alunizaran con éxito en el módulo Eagle, aquel domingo de julio de 1969.

Por años, el trabajo de Rojas estuvo bajo el celo de la NASA hasta que el 20 de febrero de 2019 el organismo estadounidense publicó en el Servidor de su Programa de Información Científica y Técnica (NTRS), los tres primeros estudios realizados por el astrofísico venezolano, entre agosto de 1966 y diciembre de 1969, como parte de su trabajo en Apolo.

Este paso se logró por medio de la presión que realizó el experto comercial Pierre Monteagudo, biógrafo de Rojas, quien busca reivindicar la memoria póstuma de uno de los investigadores más importantes de Hispanoamérica.

Los tres primeros estudios están publicados en el Servidor de Información Técnica de NASA porque los encontré en París y mediante un acto jurídico al amparo de la Ley de Libertad de Información (FOIA) se vieron obligados a publicarlos para no incurrir en un delito”, contó Monteagudo, quien también es venezolano de origen gallego.

En una conversación con Versión Final, este especialista, que conoció personalmente al doctor Rojas, amigo de su padre y llegó a compartir cartas con él, explicó que la planificación del trabajo de Rojas en la NASA deja claro en el tercero de esos informes, que su análisis para garantizar la seguridad de los astronautas durante las caminatas lunares constaba de ocho estudios selenográficos con una descripción detallada de las características de la región ecuatorial de la Luna y de las zonas designadas para el aterrizaje de las misiones tripuladas.

Monteagudo, licenciado en Contaduría Pública (Económicas), egresado de la Universidad de Carabobo (2000), detalló que un cuarto estudio y los siguientes permanecen clasificados por supuestos motivos de Seguridad Nacional de EE. UU., “una etiqueta con la que ocultan las informaciones que no deben ser conocidas por la opinión pública internacional”, refirió.

Pierre Monteagudo, biógrafo de Elio Rojas

Estos trabajos también están disponibles en www.expedienterojas.com donde Monteagudo ha compaginado las investigaciones de Rojas y su historia.

Sobre las otras investigaciones sin desclasificar, el divulgador científico especificó que es un estudio de la Radiación de Microondas en la Atmósfera de Venus.

“Gracias a un artículo publicado en la prestigiosa revista Optical Spectra, Volumen 2, julio/agosto de 1968, sabemos que Rojas estuvo trabajando para la NASA destinado en el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Illinois (IIT Research Institute Astro–Sciences Center, 10 West 35th Street, en la ciudad de Chicago, en Illinois)”, refirió.

“El profesor Rojas realizó las investigaciones y le presentó a la NASA el informe cuyo título original en inglés es: ‘A Study of the Microwave Radiation of the Atmosphere of Venus. El gerente hizo una búsqueda en los archivos de esa entidad, remontándose hasta la década de 1930, y no encontró nada sobre el trabajo del doctor Rojas en esa institución“, enfatizó Monteagudo, quien desde 2002 vive en España.

Afirmó que habrá otros actos jurídicos para enfrentar “la censura” y sacar a la luz la obra científica y humana del venezolano, “un impresionante legado que debe ser conocido en el mundo y especialmente en Venezuela, tal como corresponde a la biografía de un genio de la carrera espacial”.

De Zulia para el mundo

Rojas, quien nació el 10 de junio de 1928 en el Zulia y creció en Maracay, Aragua, se graduó en la Sorbona de París, el 7 de junio de 1956, con la máxima distinción otorgada en ese país, mention très honorable (summa cum laude). Posteriormente obtuvo el doctorado en astrofísica.

Sus investigaciones en el Observatorio de París – Meudon (Francia), la Institución Carnegie de Washington D.C., y el Instituto Tecnológico de Monterrey, en el Estado de Nuevo León (México), en asociación con el Pan American College, en Edinburg (Texas) lo llevaron a incorporarse como científico del Programa Lunar Apolo, de la NASA.

¿Rojas viajó a la luna?

“Mi trabajo para la futura exploración lunar del Apolo 11 va en buen camino, pero creo que yo mismo habré de ir a la luna, quizás un año después de la primera exploración de la superficie del satélite nuestro“, escribió Rojas en una carta que envió al economista Enzio Rufino publicada por El Nacional el sábado 19 de julio de 1969. Nota que sirvió de portada de los periódicos nacionales de la época.

Ante este esperado viaje, Monteagudo aseveró que el científico realizó observaciones astronómicas desde naves espaciales para tomar fotografías de espectros estelares.

“Le interesaban porque son una especie de huellas digitales cósmicas que le mostraban los elementos constituyentes de cada estrella observada, cuando descomponía, analizaba y sometía a experimentación su luz recogida en placas fotográficas de vidrio. En los experimentos que realizó en el Centro Espacial de Vuelos Tripulados de Houston, llamado Manned Spacecraft Center (MSC) en aquella época y Johnson Space Center (JSC) en la actualidad, utilizando la luz de las estrellas fotografiadas, causó tal revolución en la NASA que el Pentágono quiso adueñarse del invento del profesor Rojas”, señaló.

Añadió que el astrofísico, exmiembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), preparó los estudios científicos con el conjunto de investigaciones, análisis, conclusiones y recomendaciones que garantizaron la seguridad de los astronautas en las caminatas sobre la Luna. “Si los soviéticos, agregó, hubieran tenido acceso a los informes de Rojas podrían haber alunizado antes que los estadounidenses“.

Otros de los logros y éxitos que resaltó Monteagudo sobre el zuliano fueron “la humildad y la gran humanidad de ese sabio, cualidades que lo llevaron a planificar la fundación del Centro Mundial de Estudios Espaciales (CMEE), el cual iba a funcionar en tierras de Aragua y Guárico con la participación de 32 naciones”.

Las gestiones fueron acogidas con beneplácito y tuvieron un resultado tan favorable que, en virtud de la presentación del proyecto para la creación del Centro de Estudios Espaciales, el Dr. Rojas fue postulado al Premio Nobel con la mención ‘Solución de los Problemas de la Humanidad’. Si las superpotencias no lo hubiesen saboteado, gracias a ese trabajo habría alcanzado logros como la erradicación del hambre en el mundo”, subrayó.

Entre las especialidades que abarcaba el venezolano está la clasificación de estrellas B y Be, espectroscopia y fotometría astronómica. Así como la investigación científica en ciencias espaciales, astrofísica planetaria y las observaciones astronómicas desde naves espaciales. Rojas también destacaba por dominar el español, francés, inglés, alemán, italiano y japonés.

De vuelta a Venezuela

El astrofísico regresó a su país en 1976 tras viajar el año anterior a Washington para, supuestamente, prestar su colaboración en la misión Apolo-Soyuz, un “apretón de manos” entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el espacio.

Los medios reseñan que su salud estaba deteriorada y su mente privilegiada ya no era tal, hasta el punto de no recordar ninguna de sus aportaciones a la ciencia.

En el libro “Expediente Rojas La Tecnología del Cosmos“, Monteagudo denunció que Rojas fue “víctima de algunas atrocidades que están tipificadas como tortura”.

Son hechos probados que el doctor Rojas fue devuelto a su país en un estado lamentable, después de su última visita a Estados Unidos. Los detalles del ‘tratamiento’ que recibió son conocidos por el Gobierno de Venezuela, pero no les interesa pedir explicaciones“, reveló el biógrafo al especificar que el astrofísico fue sometido al protocolo estilo MKUltra, el cual detalló en su libro.

Su muerte, bajo “extrañas circunstancias”, añadió, “está rodeada de un manto de misterio y no tenemos ni la certeza de dónde se encuentra su tumba“.

Sobre esto, el historiador y genealogísta, Deivis Castro, afirmó que “sus restos mortales reposan en un cementerio municipal entre Mariara y San Joaquín (Carabobo)”.

Olvido de su memoria científica

En cuanto al patrimonio científico y legado que dejó el venezolano al país, Monteagudo aseveró que en plena Guerra Fría todo su trabajo era ultrasecreto y fue marginado cuando se negó a permitir el uso de sus descubrimientos con fines bélicos.

“Así quedó eliminado de la historia de la carrera espacial, con su actividad profesional borrada de los registros históricos en Venezuela, su trabajo como profesor–investigador en el Instituto Pedagógico El Mácaro (Aragua) sigue desaparecido, sus funciones como asesor especial del Ministerio de Educación permanecen en secreto. El motivo del viaje que hizo a la Unión Soviética casi obligado por su amigo personal el presidente Rafael Caldera continúa siendo un absoluto misterio“, argumentó.

Por su parte, Castro agregó que para lograr la reivindicación hacia este ilustre venezolano, se deben tomar acciones al respecto. Catalogó de mezquino el hecho que la memoria de Rojas no sea reconocida en Venezuela como fuera de ella. Enfatizó que el astrofísico sólo tuvo como premisa llevar el nombre de Venezuela a grandes sitiales encumbrados del saber.

“Parafraseando a Neil Armstrong, en ocasión de la muerte de otro gran científico zuliano, como lo fue el Dr. Humberto Fernández – Morán, se refirió diciendo; ‘Fernández – Morán, murió como su Libertador Simón Bolívar y el general Francisco de Miranda, solo y abandonado a su suerte’ a estos genios olvidados yo incluiría al Dr. Héctor R. Rojas”, añadió el historiador.

Detalló que la mayoría de sus archivos desaparecieron en el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez.  “Todas las referencias, correspondencias, documentos desclasificados que se tienen de él, es gracias a su biógrafo Pierre Monteagudo”, refirió.

El especialista elogió “la titánica tarea de recopilación e investigación que todavía sigue en curso”.

Monteagudo destacó que es un honor para él  contar al mundo la historia de Rojas, una “especial gratificación emocional.” Aseguró que trabajó en el tercer expediente biográfico en honor al astrofísico marabino.

“Para esa nueva entrega literaria estoy esperando que el FBI (Agencia Federal de Investigaciones de Estados Unidos) me especifique qué parte de la biografía de Rojas desean que mantenga en secreto”, puntualizó.

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