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Gobierno de Perú paraliza suministro de petróleo en la refinería de Repsol

La paralización se mantendrá hasta que la empresa brinde a las autoridades nacionales "las garantías técnicas de que no se va a producir otro daño en el mar de los peruanos", lo que incluye la modificación de los planes de contingencia con acciones más drásticas

El Gobierno de Perú paralizó este lunes las actividades de carga y descarga de barcos petroleros en la Refinería La Pampilla, operada por la empresa española Repsol, después de que el pasado 15 de enero se produjese el derrame al mar de al menos 10.396 barriles de crudo (1,65 millones de litros).

Así lo anunció en una conferencia de prensa el ministro de Ambiente de Perú, Rubén Ramírez, al considerar que "Repsol no ha dado la certeza de que pueda afrontar un nuevo derrame" desde la Refinería La Pampilla, la de mayor volumen del país al procesar diariamente unos 120.000 barriles de crudo.

Ramírez señaló que esta paralización se mantendrá hasta que la empresa brinde a las autoridades nacionales "las garantías técnicas de que no se va a producir otro daño en el mar de los peruanos", lo que incluye la modificación de los planes de contingencia con acciones más drásticas.

Asimismo, Repsol deberá presentar "un plan de gestión ante derrames de hidrocarburos en mar" y sus instalaciones tendrán que ser certificadas nuevamente por las autoridades competentes para validar su integridad.

Clausurados sus cuatro terminales

La paralización, dictada a través de una resolución del Organismo Fiscalizador de Evaluación Ambiental (OEFA), contempla los cuatro terminales marítimos que tiene la Refinería La Pampilla para abastecerse de crudo, incluida la moderna monoboya instalada en 2019, la primera de su tipo en el país.

A diferencia de la monoboya, donde el buque puede moverse en torno a ella durante la operación de descarga, los otros terminales requieren que los buques tengan una posición fija, anclados a diversas boyas en torno a la plataforma de colectores de petróleo.

Fue en el terminal número 2 de ese tipo donde se produjo el accidente que causó la catástrofe medioambiental al soltarse o desprenderse presuntamente la plataforma de colectores, en coincidencia con un nivel inusitado del mar a causa del tsunami generado por la erupción volcánica en Tonga.

Mientras, el buque Mare Doricum implicado en el derrame continúa fondeado en la bahía del Callao con una orden de inmovilización bajo fianza de 150 millones de soles (unos 39 millones de dólares).

Plazos incumplidos

El petróleo derramado se ha esparcido a lo largo de unos 50 kilómetros de costa, desde Ventanilla, en el Callao, la región portuaria aledaña a Lima, hasta la población de Chancay, en el norte del departamento de Lima.

En superficie, el crudo se ha extendido por 11,9 kilómetros cuadrados entre playas y agua, según el último reporte ofrecido por las autoridades peruanas.

Sobre las acciones emprendidas por Repsol para remediar las zonas afectadas, el ministro Rubén Ramírez afirmó que la empresa "no ha evidenciado acciones claras de limpieza y de remediación frente a lo ya sucedido".

Ramírez ya había anticipado el viernes que no están satisfechos con el trabajo de la empresa y que tomarían las medidas necesarias con la Fiscalía y el OEFA.

Por su parte, el OEFA señaló que Repsol ha incumplido los primeros plazos impuestos para la limpieza del derrame, por lo que advirtió que la compañía se expone a varias multas que pueden ascender hasta los 18,4 millones de soles (4,8 millones de dólares).

En un inicio, la empresa catalogó el derrame como un incidente menor y solo reportó el vertido de 0,16 barriles (unos 25 litros), de modo que las autoridades peruanas no conocieron la magnitud del desastre hasta que el día siguiente comenzó a llegar el crudo a las playas de Ventanilla.

Limpieza con alta tecnología

En un comunicado, Repsol detalló el domingo que tiene desplegados más de 6.100 metros de barreras para contener el crudo flotante en las playas de Ventanilla más afectadas, y espera alcanzar los 10.000 metros en los próximos días, cuando lleguen nuevos equipos adquiridos por la empresa.

La compañía también tiene sobre el terreno más de 2.000 personas contratadas para la limpieza de las playas, así como 144 unidades de maquinaria pesada, 10 'skimmers' (succionadores), 32 embarcaciones grandes, 44 embarcaciones pequeñas y 26 tanques de almacenamiento.

En los próximos días llegarán otras 200 toneladas adicionales en equipos de limpieza y contención del derrame, que han supuesto para Repsol una inversión de cerca de 28 millones de dólares.

Asimismo, la empresa española ha recurrido a los servicios de consultoras como Lamor y Oil Spill Response Limited (OSRL), especializadas en proveer soluciones frente a incidentes medioambientales, y además usa la tecnología satelital más avanzada para hacer un seguimiento a las labores de limpieza.

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