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Falleció el príncipe Felipe, esposo de la Reina Isabel II

El príncipe Felipe murió tras haberse convertido en el consorte monárquico más longevo de la Corona británica, con más de setenta años junto a la reina Isabel II

El duque de Edimburgo, el príncipe Felipe, marido de la reina Isabel II, murió a los 99 años, según anunció la Casa Real británica en un comunicado.

“Es con gran pesar que Su Majestad la Reina anuncia la muerte de su amado marido, Su Alteza Real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo“, señaló el Palacio de Buckingham en la nota.

Su Alteza Real murió pacíficamente esta mañana en el castillo de Windsor. Se harán nuevos anuncios a su debido momento“, agregó.

En esta línea, el comunicado oficial señala que la Familia Real británica “se une a la gente en todo el mundo en llorar esta pérdida”.

El príncipe Felipe murió tras haberse convertido en el consorte monárquico más longevo de la Corona británica, con más de setenta años junto a la reina Isabel II.

El duque de Edimburgo, el ancla de Isabel II

El 6 de febrero de 1952, en una cabaña en lo alto de un árbol en Kenia, la vida del duque de Edimburgo dio un giro cuando su esposa, Isabel y heredera al trono británico, iniciaba el reinado más largo de la historia del Reino Unido.

Con 25 años, la entonces duquesa de Edimburgo había subido al refugio Sagana Lodge, en la localidad keniana de Kiganjo, como princesa y bajó como reina del Reino Unido y de varios países de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth).

En esa jornada de febrero de 1952, al duque de Edimburgo le tocó la misión más delicada de sus cuatro años de matrimonio: comunicar a su mujer que su padre -el rey Jorge VI (1895-1952)- había muerto mientras dormía en la residencia de Sandringham (en el este de Inglaterra) y que ella ya era la jefa de Estado.

La noticia obligó a la pareja a regresar inmediatamente a Londres, donde le esperaba, al pie de la escalerilla del avión y vestido de riguroso luto, Winston Churchill, el primero de los 14 primeros ministros con los que a Isabel II le ha tocado departir durante sus casi setenta años de reinado.

La pareja real consolida la monarquía

A partir de ahí, la pareja real iniciaba un delicado proceso para consolidar la monarquía y adaptarla a los cambios que iba a experimentar el Reino Unido a lo largo de las décadas.

Atrás había quedado el escándalo por la abdicación del rey Eduardo VIII, tío de Isabel II, en diciembre de 1936, y las supuestas simpatías de éste hacia el dictador alemán Adolf Hitler, a quien Eduardo -que ostentaba el título de duque de Windsor- visitó en su residencia de los Alpes, en Baviera, en 1937, después de su enlace con la divorciada estadounidense Wallis Simpson.

Cuando Isabel II llegó al trono, el Reino Unido aún atravesaba las dificultades económicas de la posguerra y había un profundo sentimiento anti-alemán entre la población.

En este ambiente, Isabel II tuvo la difícil misión de fijar el nombre de la Casa real británica y sopesar si era conveniente que llevase el apellido alemán de su marido, Mountbatten.

El duque de Edimburgo, descontento en un principio, cedió a las presiones y descartó el nombre de Casa de Mountbatten, pero su propuesta para una Casa de Edimburgo llegó a oídos de Churchill, que aconsejó a Isabel II sobre la imperiosa necesidad de que la familia real mantuviera la denominación Casa de Windsor.

Junto a la reina en las ceremonias

A pesar de su fuerte personalidad, el duque de Edimburgo aceptó las reglas que imponía el servicio público y no dejó de acompañar a la reina en cenas de Estado, ceremonias de apertura del Parlamento, compromisos en su país o viajes al extranjero.

La labor del duque ha sido de enorme importancia a lo largo del reinado de la Reina, como constante compañero y apoyo de la Reina, cuya función es solitaria -algo que los que respaldan la monarquía no reconocen lo suficiente- y una figura importante por derecho propio”, dijo a Efe el historiador y experto constitucional Robert Hazell, del University College London (UCL).

Según explicó Hazell, el duque de Edimburgo presidió el comité que planificó la coronación de la reina en 1953 y fue sugerencia suya que esa ceremonia -en la Abadía de Westminster- fuese televisada.

“Desde entonces, (el duque) ha sido un defensor de la modernización de la monarquía (…) es solo a través de una continua evolución y adaptación que la monarquía puede sobrevivir”, agregó.

La reina encontró en su esposo, según los medios, el apoyo que necesitó durante las peores crisis, como la separación de los príncipes de Gales en 1992 o la muerte de Lady Di en París en 1997.

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