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Esquirlas del terremoto estremecen a venezolanos

Autoridades tratan de rescatar incansablemente a una niña que quedó bajo los escombros de una escuela

Miles de venezolanos que emigraron a México en búsqueda de nuevas oportunidades sintieron el martes a la 1:14 p. m. los embates del sismo de magnitud 7.1 en la escala de Richter, que ha dejado hasta ahora más de 225 personas muertas.

“Sentí que el mundo se venía abajo. Solo pensaba en mis padres que están en Venezuela. Tuve mucho terror al no poder salir de la habitación. Escuché gritos y paredes cayendo. Fue horrible”, narró a Versión Final Mariela Camacho, periodista residenciada, desde hace 7 meses, en la capital mexicana.

Unos 35 mil venezolanos que residen en México, según datos de la Oficina Migratoria, vivieron los traumáticos minutos del pasado martes, cuando la tierra remeció sus vida y hogares.

Propios y extraños se unen desde ese día en cadena de oración para pedir que cesen los sismos en ese país, para pedir por el descanso de las víctimas mortales y el rescate de los desaparecidos.

Las labores de rescate continuaban ayer en la capital de México, donde hay esperanza de rescatar con vida a una niña atrapada bajo los escombros de su escuela, desplomada por el violento terremoto del martes, en el que murieron al menos 225 personas.

Entre las ruinas de la escuela Rébsamen, donde fallecieron 21 niños y cinco adultos, los socorristas lograron ubicar mediante un escáner térmico a una pequeña viva bajo los escombros. La niña logró sacar una mano de entre las ruinas. Se conoció que la pequeña, de 8 años, se llama Frida.

El equipo de especialistas clamaba silencio, mientras apresuraba los trabajos cuidadosamente para evitar que la estructura, soportada por pilotes de madera, se derrumbara y acabara con la vida de la menor.

Al menos un perro rescatista entró varias veces por los huecos de la derruida estructura y por donde se introdujo una manguera para hidratar a la pequeña, que cumplía más de 24 horas atrapada en el colegio Enrique Rébsamen, ubicado en el sur de Ciudad de México.

Padres angustiados y con ojos llorosos aguardaban en silencio frente al colegio de educación básica y media, de donde han sido rescatados 11 menores sobrevivientes y recuperados 25 cadáveres —21 niños y cuatro adultos—.

Estamos muy, muy cerca de personas que podrían estar vivas. Estamos trabajando junto con cámaras térmicas y unidades caninas”, dijo a la AFP por teléfono Pamela Díaz, una panadera de 34 años que desde el martes trabaja en el rescate.

Del total de fallecidos, 94 eran de Ciudad de México, 71 del estado de Morelos, 43 en Puebla, 12 en Estado de México, 4 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

Dolorosa búsqueda

En las calles de Ciudad de México, cientos de personas esperan en medio de la angustia noticias de sus familiares que aún no aparecen. En cada esquina fueron colocadas las listas de personas rescatadas que se actualiza a cada momento.

Mientras los familiares van y vienen de hospitales, en las redes sociales se organizan brigadas de voluntarios con bicicletas, motocicletas y a pie que piden donaciones: maquinaria para remover escombros y medicamentos.

En Ciudad de México colapsaron 39 edificios. En unos cinco se determinó que no hay personas atrapadas, se mantienen las labores de rescate.

Al menos 40 personas fueron rescatadas vivas de dos de los edificios desploma sienten seguros, la recomendación es no quedarse entonces en la vivienda”, advirtió Carlos Valdés, director del Centro Nacional de Prevención de Desastres.

Las clases fueron suspendidas hasta nuevo aviso, mientras que empresas y oficinas públicas trabajan con el personal esencial. La energía eléctrica ya fue casi totalmente restablecida en Ciudad de México, así como en los estados vecinos de Morelos y Puebla.

Eduardo Méndez, zuliano: “La ciudad está en silencio, todo es un caos”

Eduardo Méndez es venezolano, licenciado en Comunicación Social y está residenciado desde hace 3 años en la Ciudad de México. Méndez contó su testimonio: “Me encontraba trabajando en la cámara de diputados, de repente sentimos el fuerte temblor. Quise salir por la puerta giratoria, pero fue imposible, se había atorado, y me tocó pegarme en la pared porque estaba rodeado de columnas de concreto y pantallas gigantes. Las estructuras están destrozadas y la calle es un caos. La ciudad está en silencio. Aún persiste el miedo”.

Daniela Nieves: “¡Salí aterrada de mi casa!”

Daniela Nieves nació en el Tigre, estado Anzoátegui, es licenciada en Contaduría y desde hace 6 meses se encuentra en la Colonia Nápoles, Ciudad de México.

Ella, También narró su experiencia: “Estaba en mi casa viendo cómo todos estaban participando en un simulacro y yo decidí no ir, preferí quedarme. Luego no pasó ni una hora cuando me senté en la sala y vi cómo se empezó a mover todo. Todas las cosas se empezaron a caer. ¡Me asusté!, agarré las llaves y empece a correr. Me dirigí a la planta baja del apartamento, descalza, no me dio tiempo de nada, fue horrible”.

Carlos Polanco: “El sismo desbarató mi hogar”

Carlos Polaco, zuliano, es ingeniero industrial y residenciado desde el 2012 en la colonia de Juárez, relató: “Yo estaba en la oficina y nos desalojaron literalmente como hicimos justo dos horas antes en el simulacro, pero esta vez, fue ordenado con mucho terror. Quise salir de inmediato y llegar a mi casa, pero no pude, todo estaba colapsado. Había edificios caídos. Tuve que esperar en mi oficina hasta que el tráfico se disipara un poco. Al llegar a mi casa, encontré que mi hogar había sufrido daños estructurales, por lo que tuve que refugiarme en casa de unos amigos. Tardé tres horas en llegar a casa de mis amistades y mientras, pude ayudar a la colonia Acoxpa, donde hubo el derrumbe de una escuela. Fue un acontecimiento que no le deseo a nadie. Me sentí como en una película. Aún estoy asustado”.

Juan Viera: “Los edificios tronaban, ¡todo fue espantoso!”

Juan Viera nació en Caracas, es licenciado en Publicidad. Desde hace 10 meses vive en la colonia Condensa, Ciudad de México y relató su experiencia: “¡Todo fue horrible! Estaba sentado en mi habitación, redactando artículos para mi revista, y sentí que el piso se movía. Tomé las llaves y empecé a gritar para que mis vecinos salieran. En las calles había mucho ruido, las casas y edificios tronaban y había mucho polvo en el aire. Todos estábamos muy asustados. Comenzó a oler mucho a gas y eso incrementó el terror. Desde esa hora no tenemos luz y los servicios aún no han sido restituidos”.

Reinaldo Sulbarán “Sentí que el edificio se iba a caer”

Reinaldo Sulbarán, merideño, es licenciado en Administración. Residenciado desde abril de 2016 en la colonia Polanco, de la Ciudad de México. También fue testigo: “Yo estaba en mi apartamento, preparándome para ir a trabajar. De pronto, escuché las alarmas y corrí para alertar a unas amigas también venezolanas que están de visita desde hace unas semanas. El temblor cada vez fue más fuerte. No sabíamos de dónde agarrarnos y tratamos de sostenernos de las paredes. En ese momento juré que el edificio se iba a caer. Quizás el terremoto duró poco, pero para mí, ese momento fue eterno. Esto no se lo deseo a nadie”.

 

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