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Ciudadanía ayuda a estudiar impacto de cambio climático

Una red de fotógrafos voluntarios capta los momentos de grandes mareas para determinar el tamaño de las olas y qué tan lejos llega el agua. Luego envían las imágenes a científicos, funcionarios e incluso planificadores urbanos para que estudien los efectos del cambio climático

Turistas, amantes de la naturaleza y científicos aficionados están tomando sus cámaras para documentar los efectos de las mareas cada vez más altas, desde Estados Unidos hasta Nueva Zelanda, y ayudando a pronosticar mejor lo que este fenómeno representa para las comunidades costeras de todo el planeta.

Una red de fotógrafos voluntarios capta los momentos de grandes mareas para determinar el tamaño de las olas y qué tan lejos llega el agua. Luego envían las imágenes a científicos, funcionarios e incluso planificadores urbanos para que estudien los efectos del cambio climático. Las fotos indican dónde hay inundaciones y ofrecen información que ayuda a determinar si es seguro construir en determinados sitios.

“Las ‘mareas reales’ nos dan una idea de dónde llegará el agua en el 2050, entre 30 y 46 centímetros (un pie a un pie y medio) por encima de los niveles normales”, dijo Skip Stiles, director ejecutivo de Wetlands Watch, una organización sin fines de lucro que ayudó a reclutar 700 personas para documentar las mareas altas en Norfolk, Virginia, en el 2017.

Esos esfuerzos dieron paso a una aplicación telefónica que recibe imágenes y toma nota de las zonas que se inundan.

“Descubrimos que hay mucha demanda de esta información. Muchas localidades están poniendo en marcha ambiciosos planes para enfrentar la crecida de los mares. Recibimos llamadas de gente que nos pregunta, ‘¿tienen información?’, ‘¿tienen fotos?’. Eso es lo que buscamos”, dijo Stiles.

El primero de estos King Tide Projects (Proyectos de la Marea Real) con la participación del público fue lanzado en el 2009 en Australia. La idea tomó fuerza y ahora hay iniciativas de este tipo en más de una docena de estados costeros de Estados Unidos, la Columbia Británica, Nueva Zelanda, Mauricio y otras naciones.

Las mareas reales se producen unas dos veces al año en regiones donde el sol y la luna se alinean para aumentar la fuerza de la gravedad que genera los oleajes cotidianos. Estos oleajes enormes son más evidentes en enero, en que en Oregón hubo olas de entre 4,6 y 6,1 metros (15 a 20 pies) durante una fuerte tormenta. El mar arrastró a un hombre y sus dos hijos. La mujer que llamó pidiendo auxilio había estado fotografiando el oleaje para el King Tide Project de Oregón desde su casa. Los dos niños fallecieron.

Las inundaciones causadas por las mareas reales son un adelanto de hasta dónde llegará el agua en las comunidades costeras. Aunque temperaturas del agua más altas y tormentas más grandes podrían aumentar ese avance, según Peter Ruggiero, director ejecutivo interino del Instituto de Investigaciones del Cambio Climático de Oregón.

Algunos de estos Proyectos de Mareas Reales son manejados por agrupaciones sin fines de lucro, mientras que otros colaboran con gobiernos estatales y locales. Todos tienen el mismo objetivo: Educar a la gente y ofrecer evaluaciones de cómo el cambio climático va a afectar la vida diaria, incluidas las intersecciones que se inundan, el ganado que termina pastando con agua salada hasta las rodillas y la erosión de las playas.

“Se habla mucho de las cosas que pasan lejos de donde vive uno, pero no del impacto en nuestras vidas”, dijo Marina Psaros, quien ayudó a poner en marcha el Proyecto Mareas Reales de California. “El objetivo del proyecto es hacer que la gente piense en lo que va a pasar en sus localidades y no solo en los osos polares”.

Cuando Auckland, en Nueva Zelanda, organizó el primer evento de mareas reales, la gente envió imágenes de parques y pasajes subterráneos inundados. El proyecto compartió las imágenes con las autoridades locales, que en base a ellas tomaron medidas para reforzar una popular playa que se estaba erosionando.

El año pasado amplió el programa para incluir una serie de monitores que aficionados a la ciencia revisan regularmente, indicó Ben Sheeran, fundador del Proyecto de Mareas altas de Nueva Zelanda.

“No hay un momento decisivo, sino que se trata de un banco de datos que incorpora constantemente información, la cual está disponible cuando se necesita”, explicó.

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