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Casi 500 inmigrantes son liberados de dos centros de detención en Texas

Casi 500 niños y mujeres clandestinos fueron liberados de dos centros de detención de Texas, en el sur de Estados Unidos, después de que la justicia considerara ilegal la retención de menores, anunció este martes una organización de defensa de migrantes.

Un grupo de 470 personas estaba retenido en dos centros de detención privados, según el Departamento estadounidense de Inmigración, que confirmó su liberación.

Los inmigrantes irregulares que buscan asilo en Estados Unidos normalmente son liberados de estos centros después de que se estudien sus casos, pero la amplitud de las salidas de este fin de semana es poco habitual, según el Refugee and Immigrant Center for Education and Legal Services (RAICES, por sus siglas en inglés).

"Sabemos, en comparación con la media de personas que liberan normalmente, que las liberaciones del fin de semana no son nada normales", explicó Amy Fischer, una responsable de RAICES, quien indicó que de estos centros partieron cuatro veces más personas de lo normal.

"Están en proceso de expulsarlos, subiéndolos a aviones o autobuses", lamentó Fischer.

El episodio se produce tras la decisión del viernes pasado de la juez Karin Crump, del tribunal del condado texano de Travis, según la cual estos centros no pueden considerarse lugares que proporcionen cuidados a niños.

El Departamento de Inmigración dijo en un comunicado que las liberaciones estaban "programadas como parte de las operaciones normales y no en respuesta a la decisión del tribunal" y que está revisando la decisión judicial.

El ministerio no quiso responder a las preguntas de la AFP sobre las proporciones de las liberaciones.

El gobierno del presidente Barack Obama instauró en 2014 la retención de niños con sus madres indocumentados en estos centros de detención durante el tiempo que dura el estudio de su solicitud de asilo.

En ese año se produjo un pico en la llegada a Estados Unidos de menores refugiados, la mayoría huyendo de la violencia en América Central.

Según Fischer, a más de un cuarto de los retenidos no se les entrevistó para averiguar si tienen temores de persecución o tortura en sus países natales, un requisito para conceder el asilo.

"Solo podemos esperar que sea, por fin, un indicio de una decisión de la administración Obama de poner fin a este experimento de la detención familiar, que es un fracaso", comentó en un comunicado Jonathan Ryan, director ejecutivo de RAICES.

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