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Acnur: La pandemia no frenó el éxodo venezolano

El representante regional de Acnur recordó que ya el uno % de la población mundial, 79,5 millones de personas, son refugiados, y que la cifra se duplicó en los últimos 10 años

“Lejos de frenar las salidas, el cierre de fronteras por la pandemia solo agravó la crisis de refugiados y el éxodo de venezolano”, afirmó el costarricense Juan Carlos Murillo, representante regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

En el caso de Venezuela continuamos observando más llegadas a los países de América Latina. Son personas vulnerables que ingresan de manera irregular, víctimas de trata y tráfico ilícito de migrantes”, agregó en entrevista con La Nación.

Manifestó que se debe generar conciencia sobre el agravamiento de la situación durante la pandemia, donde continúa el éxodo venezolano a pesar del cierre de fronteras.

Por ello, la Fundación Acnur ofreció el domingo vía streaming un Concierto con los refugiados. En el encuentro participaron Pedro Aznar, Connie Isla y Natalie Pérez, junto a músicos de la orquesta Latin Vox Machine, integrada por músicos desplazados, migrantes y refugiados.

En una entrevista telefónica con La Nación, Murillo recordó que ya 1 % de la población mundial, 79,5 millones de personas, son refugiados, y que la cifra se duplicó en los últimos 10 años.

¿Cómo afectó la pandemia la situación de los refugiados?

—El impacto ha sido enorme. El cierre de fronteras solo aumentó la salida de personas de los países donde sufren persecuciones, intolerancia, o violaciones de los derechos humanos. Y, una vez que salen, se incrementan sus necesidades de protección. Por eso valoramos mucho las excepciones que hicieron países como Argentina para, pese al cierre de fronteras, garantizar el ingreso de refugiados.

Pero además, una vez que llegan, el venezolano tiene trabajos informales que desaparecieron durante la pandemia. Por eso tuvimos que fortalecer la respuesta humanitaria, para que tuvieran acceso a comida, vestimenta y albergue. O sea que se agravó todo el ciclo del refugiado.

¿Cómo miden en cifras el impacto de la pandemia?

—Lo que le puedo decir es que en Argentina, hasta marzo, estábamos atendiendo a unas 100 a 150 personas por mes. Ahora, unos 1.500 refugiados por mes, se acercan a nuestras oficinas para requerir asistencia humanitaria. Y ese es un fenómeno que se repite en todo el mundo. En este momento, la mayor cantidad de refugiados sale de Siria, con 6,6 millones, pero luego sigue Venezuela, con 5,5 millones.

¿Y cuál es la situación de los refugiados que quieren regresar a Venezuela?

—Eso es un fiel reflejo del impacto de la pandemia en los refugiados. Ante la pérdida de trabajos en el sector informal, muchos venezolanos se quedaron en el exterior en situación de calle. Se generó una situación desesperada de buscar regresar. De todas maneras, nunca se trató de un número muy grande, no más de 1% o 2%. Por ejemplo, en el caso de Chile, donde hay medio millón de venezolanos, fueron unos 10.000 los que nos pidieron ayuda para regresar. Pero eran casos de personas que ya vivían en un estado desesperante en Chile. No se trataba de una decisión informada sobre la situación de Venezuela.

¿Cómo es la relación de Acnur con Nicolás Maduro?

—Nosotros tenemos un fluido intercambio con Maduro, tanto para ayudar al gobierno como a las personas que quieren salir del país. Somos la agencia de la ONU con mayor presencia en Venezuela y esto tiene motivos históricos. En los años del boom petrolero Venezuela fue el principal receptor de refugiados en toda América del Sur. Llegaban de todo el mundo. Y la paradoja es que el principal país receptor de refugiados en la región es ahora el segundo de más salida en el mundo. Eso demuestra por qué hay que resaltar los valores de la hospitalidad y la generosidad. Ningún país es inmune a este fenómeno.

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