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¿Cómo broncearse con la comida? [+Tips]

No solo las cremas previenen las quemaduras y ayudan a lograr el moreno que buscas. “Nuevos estudios han comprobado que quienes más frutas y verduras consumen tienen una piel más sana y un color más atractivo”, dice la dra. Joan Salge, profesora de nutrición en la Universidad de Boston (EE.UU.), segùn lo reseñado en el portal Mujer Hoy.

“Frutas y verduras están repletas de antioxidantes que potencian el bronceado, evitan arrugas, estimulan el sistema de defensas y hasta previenen varios tipos de cáncer. Y con un beneficio añadido: cuanta mayor sea su proporción en tu dieta, mejor controlarás el peso”, reconoce. Estas son las claves.

3 pasos para preparar la piel:

  1. Estimular. Para activar la piel, nada como una dieta rica en betacaroteno, que favorece la producción de melanina, el pigmento que te permite ponerte morena. Encontrarás betacaroteno (que el organismo convierte en vitamina A) en frutas y verduras de color naranja, como las zanahorias, melocotones, nectarinas, albaricoques, calabaza, mango…; en verduras de hoja verde, como los canónigos, espinacas, rúcula, brócoli, acelgas o berros; en los champiñones y setas; y en las hierbas aromáticas.
  2. Nutrir. Los ácidos grasos esenciales omega -3 (en pescados azules, mariscos, algas y frutos secos) protegen tus células frente a la inflamación y el envejecimiento. El aceite de oliva virgen extra también ayuda a prevenir el deterioro de la piel expuesta al sol. De hecho, un estudio japonés demostró que el after sun más eficaz era justamente este tipo de aceite.
  3. Exfoliar. Para conseguir un moreno luminoso, tienes que eliminar primero las células muerta. Puedes fabricar un exfoliante natural mezclando azúcar en polvo y agua templada en la misma proporción o bien mezclando dos cucharadas de sal semigruesa con aceite de oliva hasta formar una pasta. Úsalo como cualquier otro y elimínalo con abundante agua.

2 menús para antes, durante y después de tomar el sol.

Antes y durante

  1. Desayuno. Batido de dos zanahorias, una nectarina y el zumo de medio limón. Té, café o infusión.
  2. Comida. Ensalada grande de canónigos con medio aguacate, trocitos de salmón, un huevo cocido en rodajas y cuatro champiñones crudos en láminas, aliñada con vinagreta de aceite de oliva virgen extra, sal marina, pimienta, vinagre de manzana y albahaca fresca. 1 yogur griego. Café o té verde.
  3. Cena. Bol de gazpacho con tres langostinos picados. Dos rodajas de melón cantaloupe con dos lonchas de jamón ibérico. Infusión o té verde.

Cuando regreses

  1. Desayuno. Zumo de naranja acompañado con cuatro nueces. Café o té verde.
  2. Comida. Bol grande de pisto con un filete de 100 gr de pollo o pavo a la plancha. Bol de fresones. Café o infusión.
  3. Cena. Ensalada verde con una cucharada de maíz, una de germen de trigo y una cebolleta en rodajas. Cazuela de almejas o mejillones a la marinera. Rodaja de sandía. Infusión de menta.

3 cuidados a la vuelta de vacaciones:

  1. Haz la cura de las 3 vitaminas. El moreno suele durar poco y, para más inri, la piel adquiere un aspecto reseco y parcheado. Es el momento de hacer una cura de tres vitaminas: C, A y E. Para conseguirlas, no te prives de naranjas, pimientos rojos, limones, kiwis, melocotones, almendras, nueces, aceite de oliva virgen extra…
  2. Rehidrata tu piel seca. Los masajes con aceite de oliva virgen extra templado (un par de veces al día) ayudan a rehidratar la piel y previenen las arrugas. Las friegas con aloe vera también regeneran la piel. Hay que dejar que la piel absorba bien estos productos antes de ducharse con agua templada (sin gel ni jabón) y secarse.
  3. Mima tu pelo. Sol, sal marina y cloro hacen estragos en el cabello. Además de mascarillas, puedes usar aceites naturales para reacondicionarlo. Los más utilizados para este uso son los de coco, almendra, aguacate y aloe vera… Basta con que apliques media cucharada de aceite en el pelo después de lavártelo con un champú suave, y secarlo luego normalmente.

Y no te olvides de…

  • Los ojos. No escatimes en gafas de sol de calidad y busca la luteína y la zeaxantina en la dieta. Estos pigmentos presentes en verduras de hoja verde, ciertas frutas, maíz o huevo, protegen tu retina al ayudar a filtrar los rayos UV nocivos. La vitamina E (frutos secos y aceites vegetales) también protege la visión.
  • La oxidación. El chocolate negro te ayuda con sus polifenoles antioxidantes y el tomate, gracias a su potente antioxidante licopeno. En sofrito es mejor que crudo, porque el calor ayuda a liberar más licopeno y al cocinarlo con aceite de oliva virgen extra se absorbe mejor. El pomelo rosa y la sandía también son ricos en licopeno.
  • Alimentos que reaccionan bajo el sol. Sacarina, apio, hinojo, lima, alcachofas, higos, pipas de girasol… pueden producir sensibilidad solar, igual que plantas como diente de león, hipérico, crisantemo o árnica.
  • Golpes de calor e insolación. Evita tumbarte al sol y busca la sombra. Aplícate protección, cúbrete la cabeza e hidrátate.
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