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La crisis también va al teatro

La del teatro Baralt es una historia de cierres y reaperturas. Entre el siglo XIX y XX hubo tres. Pero la directiva de FundaBaralt se niega a que el relato se repita ahora que el aumento integral de salario hace que la nómina sea prácticamente impagable: pasó de 600 mil a un millón 200 mil mensuales.

“A principios de año se repensó el baremo de arrendamientos, de austeridad económica, y así empezamos a generar recursos propios importantes para comenzar un trabajo de recuperación y de mejoramiento de nuestro talento humano. Pero todo ese esfuerzo, con este decreto, casi nos paraliza”, explica Jeanette Rincón, presidenta de la fundación.

La directiva se reunió el jueves para definir en qué estatus permanecerán los trabajadores en sus cargos, porque no está planteado un recorte de personal. “Estamos en esas conversaciones para ver cómo podemos mantener las operaciones con menos peso en la nómina, pero brindándole alternativas a nuestros trabajadores”.

Asegura rincón que FundaBaralt es una de las pocas organizaciones públicas que está al día con el pago de sueldos y cestaticket, y que los trabajadores cuentan con su respaldo.

Los recursos

Los ingresos del Baralt provienen, principalmente, del alquiler de sus espacios. Por tradición los actos de grado acaparan la demanda. Es un orgullo para el teatro acoger esas ceremonias, afirma Rincón, pero esos eventos suponen un desgaste para las instalaciones. En julio hubo un promedio de 20 graduaciones.

“Quisiéramos no tener un tráfico tan alto. Nosotros somos un teatromuseo, tenemos un mural que hay que tratarlo como el techo de la Capilla Sixtina”.

La segunda fuente de recursos son las empresas productoras de eventos artísticos. “Mantener al teatro como monumento y patrimonio, es labor de todos; sería bueno que el ciudadano pueda hacer un aporte, que no siempre va a ser monetario, como servicios voluntarios, y las empresas a través de la responsabilidad social; también los gobiernos municipal y regional que hagan los aportes necesarios”.

FundaBaralt se niega a que la totalidad de los recursos los provea el Gobierno. Su apuesta es a una cultura postpetrolera, donde la productividad es un principio rector. La Gobernación del Zulia, sin embargo, es uno de los entes que más los ha ayudado. El Ejecutivo regional donó los aires acondicionados, que aún no se ha instalado porque el presupuesto ronda los 15 millones de bolívares.

Adaptación

Los trabajadores reactivaron este año un plan vacacional que consolidó la naturaleza pedagógica y del teatro y que además reportó ingresos que no esperaban. Es una de las rutas que andarán en medio de la crisis económica, añade Rincón.

“Con este plan cubrimos una demanda de formación complementaria. También estamos pensando abrir algunas escuelas de teatro y música en la que los mismos trabajadores puedan insertarse. Estamos buscando alternativas que quizás les flexibilicen el horario, que mantengan un ingreso y la vinculación con el teatro con la expectativa que retorne una mínima estabilidad”.

Es posible que también los eventos que se realicen sean menos fastuosos, aunque no por ello carecerán de calidad. Todo con tal de mantener abierto al Baralt. “No podríamos cerrar las puertas totalmente, no vemos esa posibilidad. Han sido tres aperturas”.

 

 

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