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Perú: Chankillo, el sofisticado observatorio solar más antiguo de América

Las estructuras de Chankillo, con más de 2.300 años de antigüedad, se encuentran en una sucesión de colinas pedregosas y pequeñas llanuras del desierto costero del Perú, unos 365 kilómetros al norte de Lima

Perú sumó este martes su décimo tercer sitio en la Lista de Patrimonio Mundial, luego de que la Unesco decidiera incluir al complejo arqueoastronómico Chankillo, el observatorio solar y centro ceremonial más antiguo de América y el único en el globo dedicado a la medición del calendario solar completo.

(Chankillo) evidencia el manejo vigoroso y absolutamente creativo e innovador de los antiguos peruanos en el uso de las fuerzas de la naturaleza y su enorme vinculación con los recorridos solares”, declaró a Efe José Hayakawa, presidente en Perú del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), ligado a la Unesco.

Para Hayakawa, la inscripción de Chankillo en la Lista de Patrimonio Mundial allana ahora el camino para destinar mayores recursos que impulsen nuevas investigaciones en este monumental complejo, que sigue suscitando tanta admiración como interrogantes a los expertos.

Esta enorme noticia tiene que presentarse como una oportunidad para que se puedan completar los procesos de investigación y conservación y además se vuelva un factor de desarrollo del territorio de la costa central del país”, aseveró el presidente de Icomos Perú.

Gigantesco calendario solar

Las estructuras de Chankillo, con más de 2.300 años de antigüedad, se encuentran en una sucesión de colinas pedregosas y pequeñas llanuras del desierto costero del Perú, en el margen izquierdo del río Casma, en la región de Ancash, unos 365 kilómetros al norte de Lima.

Sus edificios de piedra se distribuyen a lo largo de 4 kilómetros cuadrados y sus famosas y enigmáticas “trece torres”, alineadas de norte a sur, se sospecha que sirvieron a sociedades agrarias, que datan del periodo comprendido entre los años 500 y 250 antes de nuestra era, para señalar con precisión los solsticios y equinoccios, así como para marcar el movimiento cíclico del sol a través del año.

Cada uno de estos edificios macizos de piedra canteada y mortero de barro, de 2 a 6 metros de alto y ubicados a la misma distancia los unos de los otros, posee dos escalinatas embutidas en los lados norte y sur, que dan acceso a terrazas superiores.

El alineamiento de estas torres genera que a la distancia se forme una suerte de horizonte que permite observar la posición del sol en fechas determinadas, con el valor añadido de que, a diferencia del resto de antiguos observatorios, este gigantesco calendario solar abarca la totalidad del ciclo solar anual.

Es como una especie de loma y el sol va ocupando los espacios que marcan las torres, lo que revela una vez más esta capacidad de observación, pero también la creatividad y la innovación del hombre del antiguo Perú de aprovechar las grandes fuerzas de la naturaleza”, precisó Hayakawa.

A casi un kilómetro al oeste de las trece torres, se encuentra la estructura más grande del complejo: en templo fortificado circular que se eleva en la zona más alta de Chankillo y cuya función original ha suscitado interpretaciones y debates diversos.

Por un lado, los restos de pinturas murales sugieren usos relacionados con ceremonias religiosas, mientras que las estrechas puertas del templo y su gruesa muralla indicarían que se trataría más bien de una fortaleza.

Sobre esto, el presidente de Icomos Perú destacó el vínculo entre lo militar y lo religioso en el mundo precolombino.

“Regalo” del bicentenario

En el camino para alcanzar el reconocimiento de la Unesco, Chankillo tuvo que superar el proceso de evaluación que se inició con el expediente de candidatura que el Ministerio de Cultura remitió al Centro del Patrimonio Mundial a inicios de 2019.

La candidatura de Chankillo estaba pendiente desde 2020, cuando la Unesco se vio forzada a cancelar su cita anual por las condiciones sanitarias derivadas de la pandemia de la covid-19.

“Un gran regalo por nuestro Bicentenario”, celebró en Twitter el ministro de Cultura, Alejandro Neyra, después de que la cuadragésimo cuarta sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco aprobara la candidatura peruana, la víspera del 28 de julio, día en el que el Perú celebrará los 200 años de su independencia.

Durante su intervención virtual en la sesión, Neyra declaró que la inscripción del complejo en la lista “contribuye a fortalecer” la identidad nacional peruana y ratifica el compromiso del país “con la protección y gestión sostenible” de su patrimonio cultural y natural.

En 2008, el complejo ya había sido declarado Patrimonio Cultural de Perú y en 2013 se inscribió en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Convención de Unesco de 1972 como bien cultural.

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