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Bobrisky, travesti nigeriano y defensor a su pesar de los derechos de los homosexuales

En Nigeria, la homosexualidad está penada con 14 años de cárcel pero eso no ha impedido al “Barbie africano”, travesti y estrella de las redes sociales, convertirse en una celebridad.

Okuneye Idris Olarenwaju es “Bobrisky” en la red Snapchat, literalmente “peligroso Bob”. Con 25 años, vende cremas blanqueadoras para piel negra a un precio de 100.000 nairas (290 euros) la unidad y revela a los más de 150.000 visitantes de su cuenta todos los detalles de su vida lujosa con el misterioso “bae”, supuesto amante anónimo y riquísimo hombre de negocios en Lagos.

“La gente me quiere porque soy auténtico”, explica en su apartamento de Lekki, un barrio de la nueva burguesía moderna de Lagos. “También les gusta verme bailar porque soy muy buen bailarín. Y les encanta mi maquillaje”.

Bobrisky es delgado, bajito y se peina el pelo con gomina. Lleva un pantalón ceñido rojo con un Mickey Mouse bordado en el bolsillo y una camiseta ajustada de rejilla de color rosa fosforescente.

En su pequeño salón decorado en tonos negro y oro e iluminado por un candelabro de falso cristal, se está arreglando para salir.

“Es mi modelo para salir de fiesta, mi conjunto de diva”, dice mientras se aplica la primera de muchas capas de base de maquillaje.

La primera vez que se maquilló tenía 12 años. “Me gustaba el ‘look’ de mi madre”, explica.

Un poco de purpurina en los párpados y sus ojos de gato brillan más que los de Cleopatra. “¡Para presumir hay que sufrir!, dice con una mueca de dolor mientras se pone pegamento en las pestañas. “Es el que más dura más”, precisa.

– Persona non grata –

A finales de octubre su cara de muñeca de cera se hizo conocida Nigeria cuando un consejero del presidente Muhammadu Buhari y la directora de una consultoría de marketing se negaron a aparecer con él en un debate sobre redes sociales organizado en Abuya, la capital del país.

“Desafortunadamente, la presencia de Bobrisky ensombreció el evento, cuando tenía que ser un debate serio sobre el papel de las redes sociales”, señaló Alder Consulting.

Bashir Ahmad, el consejero del presidente, alegó una “indisponibilidad” para no acudir finalmente al encuentro.

Bobrisky capitalizó la controversia: en el mundo de las estrellas de las redes sociales no hay nada mejor que una polémica para darse a conocer.

“Los organizadores me pidieron que participara para hablar del fenómeno Bobrisky”, explica.

“Retirarse de la conferencia no está bien. En Nigeria, la mayoría de la gente juzga muy rápido. Sólo vivimos una vez, deberíamos tener el derecho de ser quien queramos ser”, dice.

En Nigeria los travestis prácticamente no existen y los gays, discriminados y regularmente víctimas de violencia, nunca se muestran en público. La sociedad nigeriana, religiosa y ultraconservadora, prefiere pensar que en el país no existen.

– Rebelde –

A raíz del escándalo, Bobrisky se forjó una imagen de rebelde y se ha convertido, sin quererlo, en un defensor de los derechos de los homosexuales.

Es un papel peligroso en un país donde el expresidente Goodluck Jonathan hizo votar en 2014 una ley que no solo prohíbe el matrimonio homosexual sino también la “convivencia entre personas del mismo sexo”, y que pena con entre 10 y 14 años de cárcel cualquier testimonio público de “relaciones amorosas entre personas del mismo sexo”.

Bobrisky dice no ser un militante de los derechos cívicos, pero es una excepción en Nigeria.

Nadie ha sido nunca condenado por su homosexualidad en este país pero la ley vigente creó “un sentimiento de miedo y de celo excesivo”. según Wendy Isaack, especialista en cuestiones de género en la oenegé Human Rights Watch.

“Dio la oportunidad a la policía y a la población en general de extorsionar dinero a personas que creen que son LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero”, señala Isaack.

Bobrisky, por su parte, dice ignorar a los que le insultan. Prefiere concentrarse en el lanzamiento de su canal YouTube, donde ofrecerá tutoriales de maquillaje.

“No necesita liderar ningún movimiento”, explica Olumide Femi Makanjuola, director de la ONG nigeriana The Initiative for Equal Rights, que defiende los derechos de las personas LGBT.

“Al menos la gente como Bobrisky da de qué hablar y alientan la conversación. Es un activista a su pesar. Es el poder de la cultura pop”.

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