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Sol Rojas es abanderada en la máxima justa deportiva para atletas con discapacidad

Mucho hacen y poco se escucha sobre los atletas que asistirán a los Paralímpicos. Sol “La Bala” Rojas, Greilys Villarroel, Fernando Ferrer y Edixon Pirela, son los cuatros atletas zulianos que dirán presente en la justa olímpica que inicia el 7 de septiembre y se extenderá hasta el 18 del mismo mes.

La zuliana Rojas ha tenido un ascenso vertiginoso. Con apenas una competencia internacional se ubica entre las mejores del mundo, ocupando actualmente el séptimo puesto en los 400 metros, de acuerdo al portal web paralympics.com

“Me inicié desde niña, cuando estaba en el colegio”, dijo la atleta de voz tenue que indicaba su timidez ante los extraños. En la misma tónica, explicó que fue una caída que le produjo desprendimiento de retina a sus seis años lo que la dejó sin visión. “Pero me adapté y a los ocho años inicié en el atletismo”.

“La bala” corre en los 100, 200 y 400 metros en la categoría T11, la de los de discapacidad visual que no perciben la luz en ninguno de los dos ojos, o que tienen algo de percepción pero incapacidad para reconocer la forma de una mano a cualquier distancia o en cualquier dirección.

Intelectualmente no tiene ningún impedimento, por lo que completó la educación básica. Además del deporte, la atleta comparte usualmente con sus amigos y su familia los fines de semana. De lunes a sábado dedica su tiempo a entrenar para la justa paralímpica, por lo que hace 11 sesiones semanales.

Sobre Río, la atleta reseñó que no tiene presión por representar al país. Tiene la confianza necesaria y el enfoque para pensar solo en la carrera y en su meta: el oro paralímpico.

A la campeona nacional le impulsa el apoyo de sus seres queridos, “de mi entrenador Isidro Berthelemy, mi guía Edinson Medina, el de mis compañeros y el de mi familia, especialmente el de mi abuelita”.

Es precisamente gracias a ese apoyo que ha llegado a donde está, e incluso, a portar el estandarte patrio en la ceremonia de inauguración, hecho “que no me esperaba. Sentí mucho orgullo cuando me dieron la bandera”.

Antes de partir a sus entrenamientos, en la pista de atletismo del Pachencho Romero, envió un mensaje a los representantes de personas con discapacidad: “No los tengan mucho tiempo encerrados en sus casas, ellos tienen como salir adelante. La discapacidad no le impide practicar deportes, es un objetivo que sí se puede lograr”.

Rojas afirmó con su sonrisa característica que solo está mentalizda en colgarse la dorada en Río. “Es oro o nada”.

Medalla de experiencia

Fernando Ferrer es el más experimentado de los cuatro zulianos que asistirán a Río. Tiene nueve de sus 37 años practicando el atletismo y ya asistió a Beijing 2008, las paralimpiadas más productivas para Venezuela hasta la fecha, donde logró el segundo puesto en el relevo de 4×100 metros planos en categoría T11-13.

El padre de cuatro niños, de piel tostada y rasgos nos, tuvo en la mira las olimpiadas desde joven, cuando practicaba boxeo. Luego de quedar ciego tras una riña en el barrio donde vivía, sus esperanzas decayeron. “En ese entonces no sabía sobre el mundo paralímpico, creí que iba a quedar ciego y ya, pero gracias a Dios transcurrieron los años y acá estoy”, dijo.

“Creo y estoy convencido de que lo sucedido cuando era adolescente fue una bendición”, mantuvo con firmeza.

El veterano, que participará en los 100 y 200 metros planos (T11), comentó que han recibido apoyo del gobierno regional y nacional “no como uno quisiera, pero sí se ha obtenido”.

Y el apoyo familiar también lo mantiene en el carril de la victoria, “además del apoyo de Dios, la familia ha sido lo que más me ha ayudado porque se han preocupado por mí”.

Promesa en desarrollo

Greilys Villarroel tiene 20 años y ya tiene vasta experiencia en competiciones internacionales.

Más desenvuelta al momento de expresarse, contó que sus ojos se desarrollaron hasta los siete meses de gestación, por lo que padece coloboma, estrabismo y retinitis, aunque a su edad tiene restos visuales momentáneos.

Entre risas comentó que desde pequeña le gustaba correr, “mi mamá siempre me dice que desde pequeña corría en la casa, que me vivía cayendo y que me colocaban vinagre y sal en las heridas”. Y qué buenos frutos rindió esa cosecha. Actualmente tiene el récord nacional en los 100, 200 y 400 metros, con cronos de 12.52, 25.65 y 58.28 segundos, respectivamente.

“Demostrarle al mundo es llevarle el mensaje a los demás, y eso me gusta. Por ningún motivo he dejado de hacer lo que me gusta, ni por mi discapacidad ni por discriminaciones de nadie”.

Su roce con atletas convencionales sucede a diario pues practican en la misma pista. “Algunos me dicen que es admirable ver como nosotros, las personas con discapacidad, trabajamos sin ninguna limitación y eso es bastante bien porque uno se siente halagado y con muchas ganas de superarse”.

 

 

 

 

 

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