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Ramón Domínguez: «Castellano me va a superar»

La vida de Ramón Alfredo Domínguez dio un vuelco de 160 grados la mañana del lunes 25 de abril, cuando se dio a conocer su exaltación al Salón de la Fama del Hipismo estadounidense, máximo reconocimiento que se le puede otorgar a cualquier jinete.

El caraqueño, quien cumplirá 40 años el próximo mes de noviembre, reconoció en una entrevista telefónica con Versión Final desde EE. UU., que su elevación al templo de inmortales hípico lo dejó “muy sorprendido”, pese a haber ganado 4.985 carreras, muchas de ellas, en los principales hipódromos del mundo.

Su humildad y su filosofía de trabajo son testimonio fiel del éxito conseguido en sus 19 años de carrera, pues pese a convertirse en una figura emblemática de su deporte, recuerda cada momento importante o el intempestivo retiro de las pistas, con la misma sonrisa. Ahora, espera retribuir al hipismo “todo lo que me ha dado” y asegura que el zuliano Javier Castellano “lo superará” de punta a punta.

—¿Qué se siente ser ahora un miembro del Salón de la Fama del Hipismo en EE. UU.?

—Todavía estoy tratando de procesarlo. Mi reacción inicial fue llorar, es algo que más que un privilegio, es una bendición. En cuestión de segundos se vinieron tantas memorias gratas, tantas personas que han contribuido a esto, tanto de Venezuela hasta aquí (EE. UU.). Ha sido un esfuerzo de equipo, realmente.

—¿Te esperabas el ingreso al Salón de la Fama?

—Sinceramente, no. Obviamente yo quedé contento con mis triunfos y mi trayectoria. Sin embargo, creo que al momento de mi retiro tenía bastante por alcanzar porque de verdad estaba en la cumbre de mi profesión. Había muchas cosas que podía alcanzar, así que no me pasó por la mente, pero una vez nominado, ya era un gran logro. Cuando supe que entré, fue una sorpresa muy grata.

— ¿Cómo fueron sus inicios en el hipismo?

—Mi comienzo en el hipismo en Venezuela es complejo, porque mi papá y mi mamá no querían que fuera jinete. Pero cuando fui a La Rinconada me enamoré de los caballos. Recuerdo que inicié en la equitación. Esa fue una formación muy importante para mí.

—¿Quién fue fundamental en su preparación como jockey?

— Le agradezco muchísimo a mi profesor Francisco Martínez. Después comencé a montar y se fue dando mi historia. Puse de mi parte en todo momento, pero hay personas que nadie ve y reflejan el triunfo, como son los caballerizos, entrenadores. Esa gente trabaja mucho. Ellos, literalmente, te ponen de cara a la carrera. La gente solo dice que “Domínguez o cualquier jinete ganó”, pero la verdad que es un trabajo bien grande en equipo.

—¿Cuál cree usted fue la clave del éxito en su carrera?

—Lo analizo y no es solo el factor de montar un caballo y preparar el aspecto físico, es muy importante tener una ética de trabajo seria, algo que muchos muchachos no reconocen. Esta profesión tiene bastantes sacrificios, cuando los muchachos estaban en fiesta yo estaba trabajando. Nunca tuve vicios, siempre estuve enfocado en mi carrera.

—¿Fue el retiro el peor momento de su carrera?

—Fue de lo más duro, pero una vez que ya pude entender y pasar la página, traté de ver atrás y no extrañar lo mucho que amo el hipismo, sino recordar todo lo grato. Mi carrera siempre me trae una sonrisa a la cara. Saqué lo positivo de ese momento tan duro. Ahora veo la exaltación (al Salón de la Fama) como algo bonito que estoy añadiendo a mi profesión. Es una continuación de todo lo que pude alcanzar.

—¿Cuál fue su mejor carrera?

—Hay muchas que me gustaron, pero hubo una que hice con un caballo de carrera normal. Con él cometí dos errores en las primeras dos carreras, pero me trajo muchas satisfacciones. Fui capaz de hacer que el caballo corriera mejor. Fui escuchando el caballo, sin usar el fuete para nada, simplemente entendí lo que él quería. Fue increíble, al punto que cuando regresé al recinto de jinetes me decían que estaban sorprendidos con lo que hice. Eso fue muy grato porque sentí que contribuí al éxito de ese caballo que se llamaba Flat Bold.

—¿Qué talento venezolano pudiera imitar sus pasos?

—Quiero cambiar esa palabra (imitar) porque hay varios que me van a superar. Javier Castellano se merece todo el éxito que está alcanzando, pero hay muchos que pueden alcanzar esto.

—¿Qué opina de la situación actual del hipismo venezolano?

—Estoy bastante despegado del hipismo venezolano. Sinceramente, desde mi caída, no he seguido mucho el hipismo ni de aquí (EE. UU.) ni de allá, pero te puedo decir que en Venezuela existe la necesidad de que al jinete se le reconozca como el atleta que es porque esto es una profesión que amerita un gran sacrificio y hay muchos que están destacando en el exterior.

—¿Cuáles serán sus próximos pasos?

— Me gustaría contribuir a la sociedad y al hipismo que tanto me ha dado. No sé en estos momentos de qué manera, pero estoy trabajando en eso. Quiero que el hipismo crezca como industria.

 

 

 

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