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Mikel Villanueva: “Dejé de jugar al béisbol hace sólo cuatro años”

La vida de Mikel Villanueva ha cambiado de forma súbita en apenas año y medio. En ese periodo ha pasado de jugar en Venezuela a ser titular en el Vicente Calderón, pasando por la Tercera División. Algo impensable para muchos, pero que sólo es un paso más cumplido en una carrera sin lindes. Su madurez asusta, al igual que el descaro con el que se desempeña en el césped.

¿Cómo lleva eso de ser titular?

Estoy en un momento excelente. Muy orgulloso de que las cosas me estén saliendo bien y de que estén contando conmigo. Ojalá todo continúe así y me siga sintiendo dentro del equipo.

¿Qué nota se pone?

Creo que he hecho las cosas bastante bien. En el Calderón no nos fueron bien las cosas a nivel colectivo, pero creo que he cumplido con lo que se me ha pedido, aunque no sabría decirte una cifra exacta.

Lo pasó mal al ver que no contaba?

Yo siempre quiero jugar, para eso estoy. Me siento bien en el césped, que es donde me siento cómodo. Para mí lo mejor es estar ahí dentro. Sabía que iba a ser un inicio de temporada complicado, pero con el trabajo de cada día he demostrado que puedo hacer las cosas bien. Ahora disfruto mucho siendo titular y de esta oportunidad que tengo.

Pero apenas contó hasta que las lesiones afectaron a otros compañeros. ¿Se llegó a desesperar?

Es inevitable que se te vaya la cabeza. A veces, sí, me he desesperado al ver que no jugaba, pero siempre he estado con la cabeza alta y firme, sabiendo que me iba a llegar la oportunidad y que no la iba a desaprovechar.

Tienes apenas 23 años y has pasado de jugar en Tercera a titular en el Vicente Calderón. ¿Te cuesta asimilarlo?

Hay gente a la que le cuesta asimilar los cambios tan bruscos como los que me han pasado a mí, pero yo siempre me he sentido fuerte y preparado mentalmente. Sé que hay que trabajar y no voy a conformarme con nada. Todavía me queda mucho por mejorar y espero seguir teniendo minutos.

¿Nota ese salto futbolístico?

Es evidente que entre Tercera y lo que vivo ahora hay un mundo. La diferencia es importante, pero no me costó adaptarme porque jugar con Venezuela me ha hecho estar preparado para jugar al más alto nivel.

¿Y cómo ve al equipo?

Creo que hay que estar más atentos desde el inicio. Los primeros minutos nos están costando mucho. No sé si es por relajación, pero sí que pagamos caro los fallos en defensa en el inicio del partido y tras el descanso. Hay que estar más atentos y ya después las cosas saldrán con trabajo, porque ya hemos demostrado que somos capaces de revertir situaciones complicadas.

¿Qué le pide Juande Ramos?

El míster lo que me pide es que esté concentrado y que saque el balón jugado siempre. Creo que he cumplido hasta ahora con lo que me ha pedido.

¿Cómo se siente en el vestuario?

Muy bien. Que los jugadores con más experiencia ayuden y arropen a los jóvenes es muy importante en la adaptación y eso aquí ocurre.

Se habló mucho en verano sobre su posible salida del club. ¿Realmente se lo planteó?

A principio de la pretemporada pensé que iba a salir del equipo, pero cuando fueron pasando las semanas, me vi muy bien y me sentía cada vez más importante en el equipo. Al final tuve el protagonismo que quería.

Entre los equipos interesados estuvo el Athletic de Bilbao, ¿tuvo alguna oferta?

Hubo algo. No sé si sólo rumores, pero lo que sí es seguro es de que nunca hubo algo en firme.

Porque usted tiene ascendencia vasca…

Sí. Mis abuelos paternos son españoles. Mi abuela es gallega y mi abuelo, vasco. Toda mi familia por parte de mi padre es española.

Cuénteme cómo se gestó su fichaje por el Málaga.

Yo estaba jugando en Deportivo Lara y contactaron a través de mi representante. Él me dijo que había una oferta del Málaga y no lo dudé en ningún momento, aunque estaba jugando ya en Primera en Venezuela. Venir a LaLiga fue algo increíble.

Pero no hace tanto usted jugaba al béisbol. ¿Por qué lo dejó?

En el béisbol no tuve la oportunidad de jugar de forma profesional, aunque lo jugué durante toda mi vida. Un día, en la universidad jugamos un partido contra el equipo de San Cristóbal, mi ciudad. El rival era el Deportivo Táchira y cuando terminamos me pidieron los papeles para jugar con ellos en el filial. Fue todo muy rápido. Después, unos meses más tarde, debuté con ellos en Primera y fiché por el Lara. Y de allí pues me vine a Málaga. Esa es mi historia.

Sin embargo, iba para estrella como jugador de béisbol…

Bueno, en el béisbol no salió la oportunidad, desgraciadamente. Y cuatro años después estoy aquí. Así que fue una decisión acertada.

En cuatro años, se ha convertido en un fijo en las convocatorias con Venezuela. ¿Qué siente cuando ve su nombre en la lista?

La selección es algo muy especial. Me siento muy feliz por competir con los colores de mi país. Uno siempre intenta tener la mayor disposición posible, ahora más que estoy teniendo protagonismo. En la Copa América de este verano no pude jugar, pero ahora llevo cinco partidos en las Eliminatorias.

¿Y se siente valorado?

Me siento muy querido e importante. Tanto mis compañeros como la afición, siempre me han mostrado gran afecto.

¿Cómo encaran los encuentros de las Eliminatorias para el Mundial que restan?

Los afrontamos como si estuviésemos peleando arriba en la tabla. No damos el brazo a torcer y no nos vamos a rendir. Lo daremos todo por nuestro país y seguiremos cogiendo experiencia para el futuro.

De cara a los próximos años, ¿éste es el sueño?

No es un sueño, es un objetivo. Es algo que veo muy cerca. Con esta generación de jugadores estamos para lograr cosas grandes. Si no es para el Mundial de 2018, será el siguiente, pero creo que el momento ha llegado.

¿Cómo de importante sería eso para su país?

Ahora, Venezuela está pasando por una situación muy complicada. Nosotros tenemos que darle alegría a la gente y clasificarnos para un Mundial sería algo tremendo para aquellas personas que tan atentas están siempre de lo que hacemos.

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