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Marco Davalillo no cree que su experiencia sea un factor de éxito

El tiempo y los resultados de los juegos de los aguiluchos, determinarán cuán influyente será la mano de Davalillo y su influencia como manager. Pero, si hay algo en lo que no para de pensar, es en alzar la corona en esta zafra que, desde antes de su inicio, ya era especial para él

Al conocerse los managers que iban a dirigir a las ocho franquicias para la temporada 2019-2020 del beisbol venezolano, de inmediato el nombre de Marco Davalillo resaltaba en el grupo. Esto, por la sencilla razón de ser el piloto de mayor cartel entre los ratificados por los equipos, reseñó la LVBP.

Su amplio currículum habla por sí solo. Quizás, no necesitaba presentación. Ganador del premio Manager del Año en dos oportunidades (2007-2008 y 2011-2012) y con conjuntos diferentes (Caribes de Anzoátegui y Tiburones de La Guaira), ha dirigido en la Liga Mexicana de Beisbol y ha fungido como coach en la Liga Mexicana del Pacífico. Ese bagaje, sumado a los debuts de seis de los ocho managers para la zafra, hace pensar que Davalillo, al mando de las Águilas del Zulia, le pudiera ayudar a estar un paso al frente con respecto al resto.

Sin embargo, el caraqueño, rodeado de un buen número de periodistas, como si se tratase de la estrella principal del equipo o de un “rockstar”, prefiere no detenerse a hablar acerca de los kilómetros recorridos como dirigente en el beisbol, dando a entender, que su sapiencia no necesariamente tiene porqué influir en los resultados.

“Yo puedo tener muchos años dirigiendo, pero los peloteros son quienes tienen que ejecutar en el terreno. No menosprecio a ningún equipo ni a ningún manager, por algo están ahí. Por su experiencia como jugadores, las gerencias confiaron en ellos y son 27 outs para ambos equipos”, opinó Davalillo.

Enrique Reyes, piloto de los Navegantes del Magallanes, es quien pudiera equiparar a Davalillo en el recorrido como piloto, no obstante, el veracruzano es primera vez que dirige en la pelota venezolana, lo que también lo convierte en un debutante para este circuito.

“Estos son 27 outs, para ellos (los rivales) y para nosotros”, , insistió el piloto de 52 años de edad. “Hay que jugar la pelota duro. Felicito a ese grupo de managers nuevos, que de alguna u otra manera tienen su experiencia en el beisbol y están asumiendo su primer año en el beisbol profesional como managers”.

Aunque prefiera pasar por debajo de la mesa su diferencia de juegos dirigidos con el resto, Davalillo está consciente que el rodaje de un cuerpo técnico es vital para el éxito en la liga. “El tener a Roberto (Espinoza) es muy importante por su experiencia aquí. Eduardo (Zambrano) ya tiene par de años como coach de bateo y creo que ellos le van a suministrar toda su experiencia en esta liga a los peloteros. Ambos están muy preparados para asumir su trabajo”, consideró.

El tiempo y los resultados de los juegos de los aguiluchos, determinarán cuán influyente será la mano de Davalillo y su influencia como manager. Pero, si hay algo en lo que no para de pensar, es en alzar la corona en esta zafra que, desde antes de su inicio, ya era especial para él.

“Eso para mí es un sueño (quedar campeón con las Águilas)”, señaló el piloto que, visiblemente conmovido por las circunstancias, ansiaba el momento de dirigir un juego desde el mismo lugar en el que su padre, Pompeyo Davalillo, le dio tantas alegrías a los zulianos.

“Desde ya siento su presencia, pero claro que sería un plus llegar al clubhouse del Estadio Luis Aparicio, entrar al dugout del Zulia, entrar a la oficina donde él estuvo, salir al terreno, caminar por donde él caminaba. Creo que si otra persona estuviera en mi lugar también se le erizarían los vellos. La vida es así, hay que continuar, sé que siempre está cercano a mí y más todavía”, reveló.

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