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Los empates y la ineficacia, la crisis del Atlético en cuatro claves

Los colchoneros agudizaron su mal momento en LaLiga al igualar sin goles con el Villarreal

El empate contra el Villarreal agrandó la herida del Atlético de Madrid, que pierde terreno sin reacción en LaLiga Santander, estancado en una dinámica negativa indudable, con sólo 26 puntos de 48 posibles, mientras acumula igualadas, mantiene un pulso inabordable con el gol, siente el desequilibrio, lamenta su improductividad como visitante y decae en su estadio Wanda Metropolitano.

Los empates:

Es una merma insistente en los últimos tiempos para el Atlético, que ha igualado 8 de sus 16 duelos de este curso en el campeonato y que suma de uno en uno más que de tres en tres en la Liga a estas alturas. Solo ha ganado 26 de los 48 puntos disputados. Nueve de ellos corresponden al pleno que sostuvo en las 3 primeras citas; los 17 restantes a las 13 siguientes, con 8 empates… Y 22 puntos perdidos. Son las peores primeras 16 jornadas de la era Simeone.

La secuencia de igualadas, la más pronunciada de su historia solo a la altura de 1979-80 y 1974-75, confirma una tendencia que viene de fechas atrás y que marca la diferencia en cuanto a la productividad y los puntos del actual conjunto rojiblanco, porque hoy por hoy, en la fina línea entre el triunfo y el empate, hay una divergencia de 16 puntos, con todo lo que eso supone para sus máximas aspiraciones en esta competición.

De hecho, el Atlético es el equipo que más empata de esta Liga, pero también el segundo que menos pierde, solo con dos encuentros en 16 jornadas. Solo en 5 cursos había sido derrotado en menos ocasiones que ahora a estas alturas, 3 con Diego Simeone (0, en 2017-18, y 1 en 2018-19 y 2013-14, cuando fue campeón) y 2 sin él: en 1980-81 y en 1957-58, con una en cada una.

El porqué de tanto empate tiene explicaciones desde varias perspectivas y momentos. No hay una causa única ni constante en cada uno de ellos. Ni siquiera la falta de pegada. Cinco son fuera y tres en casa; cuatro son a cero y cuatro a uno, de los que tres se adelantó en el marcador y uno niveló un resultado adverso; y en algunos mereció ganar, quizá, más que su rival, pero no lo logró, como por ejemplo el 1-1 ante el Sevilla.

En el Wanda Metropolitano, el 0-0 con el Celta respondió tanto a la especulación con el esfuerzo -venía de jugar y empatar con el Juventus en la Liga de Campeones y solo fue de verdad a por el choque a la hora de duelo- como a la falta de eficacia arriba; el 0-0 con el Real Madrid al conformismo, quizá, o al rival que tenía enfrente, y el 1-1 con el Valencia a la fallida defensa del convincente 1-0 y al golazo de falta de Dani Parejo.

A domicilio, con ese contraste que mantiene entre los primeros y los segundos tiempos, ha rozado la victoria en varias de sus cinco igualadas, con la única excepción quizá del 0-0 en Valladolid, decepcionante sin discusión por parte del Atlético. Lo hizo sobre todo en el 1-1 en Sevilla, donde el inicio del segundo acto jugó sus mejores minutos de la campaña junto al 0-1 con el Barcelona. También en Granada (1-1), en Vitoria (1-1) o en Villarreal (0-0), tres visitas que redundan en un problema evidente del actual Atlético: el gol.

La ineficacia ofensiva:

16 goles en 16 partidos. El dato es deprimente para el Atlético. El peor de su historia. No admiten duda ya tales números, con una incidencia mucho más perceptible en sus dos últimos encuentros contra el Barcelona (0-1) y frente al Villarreal (0-0), porque tuvo y falló sus ocasiones, que en otros momentos de esta Liga, cuando el caudal de oportunidades ha sido menor, pero también hubo una recurrente falta de pegada.

La diferencia es sustancial en el repaso de la era Diego Simeone. Ha marcado ocho goles menos que hace un año a estas alturas de la Liga; nueve que en 2017-18; trece que en 2016-17; seis que en 2015-16; 15 que en 2014-15; 26 que en 2013-14, la temporada de referencia de éxito; y 20 que en 2012-13. La tendencia, salvo por alguna excepción, es evidente: cada año que pasa, marca menos goles al comienzo de la campaña.

Es una cuestión colectiva, aunque la responsabilidad sea más evidente en unas individualidades que en otras. “Es una fase pasajera”, expuso Joao Félix, que falló oportunidades de todos los colores en el estadio de La Cerámica. Ha marcado 2 goles en 12 jornadas u 831 minutos. Un tanto cada 415 minutos de media. Álvaro Morata es su mejor goleador, pero figura con cinco tantos en 13 duelos y 886 minutos.

Víctor Machín, Vitolo, con otros dos; Diego Costa, de baja hasta febrero y también con dos en 11 choques en esta Liga; y Renan Lodi, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Thomas Partey y Ángel Correa, con uno cada uno, completan la lista de goleadores del Atlético, que también ha sufrido por momentos, no en estos dos últimos choques, un problema ofensivo en cuanto a claridad, precisión y profundidad para crear ocasiones.

No lo tiene tanto ahora, pero sí de goles. Y no tan evidentemente causado por la marcha de Antoine Griezmann, que en cursos recientes a estas alturas había marcado los mismos tantos que Morata en 2017-18 (5) o sólo uno más que él, en 2018-19 y 2016-17. Sí hay diferencia en 2015-16, cuando anotó ocho, o en 2014-15, cuando había sumado seis y otros seis Mario Mandzukic en 16 jornadas.

Es mucho más evidente antes, en los 17 goles que marcaron Diego Costa, en 2013-14, o Radamel Falcao, en 2012-13; uno más de los que lleva hoy todo el Atlético en esta Liga.

El desequilibrio:

A partir de la fortaleza como bloque siempre tienes más posibilidades y, entendiendo el juego de esa manera, no considero a partir de la necesidad defensiva poner diez defensores ni con la necesidad ofensiva vas a ganar con diez delanteros. Considero el equilibrio”, dijo el entrenador Diego Simeone en la víspera de la visita al estadio de La Cerámica en Villarreal.

Desnivelado de sus registros más reconocibles sobre todo en ataque y en algunos matices en su defensa, no es la zaga menos goleada hoy del campeonato -es la segunda-, cuando era una seña irrebatible en las últimas campañas, y es la séptima menos goleadora, sólo por encima de los seis últimos de la tabla: el Leganés (8), el Espanyol y el Celta (10), el Mallorca y el Valladolid (14) y el Eibar (15).

Su balance es +6, inferior a cada una de las temporadas de la era Simeone: +12 en 2018-19, +18 en 2017-18, +15 en 2016-17, +14 en 2015-16, +17 en 2014-15, +33 en 2013-14 y +19 en 2012-13, con más incidencia en la causa ofensiva que en la defensiva, aunque no transmita ya la seguridad de tiempos precedentes o los números -no las sensaciones- la sostengan entre las mejores de la era Simeone. Sus diez goles en contra en 16 partidos sólo los mejora en 2017-18 (7) y 2015-16 (8).

En este curso, cuando sostuvo su portería a cero con más continuidad, con solo un gol en contra en un tramo de cuatro encuentros, sólo marcó algún tanto en uno de ellos, el triunfo por 0-2 en Mallorca, y cuando enlazó más partidos con algún tanto a favor -en seis choques del torneo- sólo mantuvo sin daño su marco en uno: la victoria por 2-0 contra el Athletic Club.

Sus cifras de porterías propias a cero en este ejercicio, ocho en 16 jornadas, está dentro de los parámetros de las temporadas precedentes (por encima de 2018-19, 2014-15 y 2012-13, con siete; igual que en 2013-14 y 2016-17, y peor que en 2015-16, con nueve, y 2017-18, con diez), pero se ha quedado sin marcar en cinco; más que en ningún otro año menos en 2016-17, cuando caminaba prácticamente igual que ahora por las 16 primeras citas, con apenas dos puntos más de los que suma en la actualidad.

Una fiabilidad del 33 por ciento como visitante:

En los dos últimos cursos, el pasado y el actual, con un total de 27 salidas en la Liga, el Atlético de Madrid se ha transformado en un visitante imprevisible, fiable nada más en un 33 por ciento.

Es su promedio de triunfos en ese periodo, 17 puntos por debajo del global de la era Simeone, con un 50 por ciento. Ha vencido en 77 de sus 153 desplazamientos… Pero sólo nueve en los últimos 27 encuentros a domicilio.

Un déficit. El empate ya es más común fuera de casa que la victoria. En este ejercicio, el Atlético ha ganado sólo dos encuentros lejos del estadio Wanda Metropolitano, con cinco igualadas y una derrota.

En el anterior, logró los mismos triunfos que empates, siete de cada, aparte de cinco duelos perdidos, mientras las dudas son indiscutibles en cuanto al juego, indeterminado muchas veces, falto de ambición o especulativo en otras y sin pegada cuando sí ha ido a ganar el partido en Sevilla, en Villarreal o en Granada.

En esa dinámica como visitante, el Wanda Metropolitano fue el sostén del Atlético en la segunda posición de la temporada pasada, porque sólo perdió nueve puntos en sus 19 encuentros en casa, los tres de la derrota frente al Real Madrid (1-3) y los seis de sus empates contra el Barcelona (1-1), el Eibar (1-1) y el Sevilla (1-1), para contrarrestar sus inquietudes lejos de su estadio.

En esta campaña, en cambio, aunque ha logrado cuatro de sus seis victorias y quince de sus 26 puntos en los ocho encuentros ante su público, ya ha perdido los mismos puntos en casa que en toda la temporada pasada, una vez que fue derrotado por el Barcelona (0-1) y empatado por el Celta (0-0), el Real Madrid (0-0) y el Valencia (1-1).

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