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TOPE DELIA PLAZA

Leclerc y Sainz hacen brillar a Ferrari en Mónaco

Leclerc, que se quiere convertir en el primer monegasco en ganar el Gran Premio de su país y que no rodó en la primera sesión a causa de un problema en la caja de cambios que tuvo que sustituir en su monoplaza, cubrió los 3.337 metros de la estrecha y sinuosa pista del principado de la Costa Azul en un minuto, once segundos y 684 milésimas, 112 menos que Sainz.

El monegasco Charles Leclerc, que fue el mejor, y el español Carlos Sainz, con el segundo crono del día, dieron brillo a Ferrari este jueves en los ensayos libres para el Gran Premio de Mónaco, el quinto del Mundial de Fórmula Uno, en la mítica pista urbana de Montecarlo. Donde el mexicano Sergio Pérez de Red Bull marcó el octavo tiempo; y el otro español, el doble campeón mundial Fernando Alonso de Alpine, fue duodécimo.

Leclerc, que se quiere convertir en el primer monegasco en ganar el Gran Premio de su país y que no rodó en la primera sesión a causa de un problema en la caja de cambios que tuvo que sustituir en su monoplaza, cubrió los 3.337 metros de la estrecha y sinuosa pista del principado de la Costa Azul en un minuto, once segundos y 684 milésimas, 112 menos que Sainz. En la segunda sesión. En la que, con neumático blando, todos marcaron los mejores tiempos; y en la que el inglés Lewis Hamilton (Mercedes), séptuple campeón del mundo y líder del Mundial, marcó el tercer crono, a 39 centésimas de Charles.

Hamilton -que lidera con 94 puntos, catorce más que el holandés Max Verstappen (Red Bull), que fue cuarto- comenzó el día evocando en redes la figura de Niki Lauda, triple campeón mundial y mito de la F1, de cuyo fallecimiento se cumplieron dos años este jueves. El irrepetible austriaco apadrinó el fructífero enlace y posterior gloria del astro británico y de Mercedes, que persiguen sus octavos títulos de pilotos y de constructores, respectivamente.

Con anterioridad, el genio vienés era recordado por su pericia en pista. En la que estuvo a punto de morir, envuelto en llamas, en el escalofriante accidente que sufrió en el Nürburgring alemán en 1976, después del cuál llegó a recibir la extrema unción.

Hamilton quería dedicarle la vuelta rápida del día a Lauda, pero al final se tuvo que conformar con el tercer crono de una jornada en la que Sainz repitió segundo tiempo y Leclerc logró el mejor tiempo para Ferrari. La escudería más laureada de la historia, para la que el maestro austriaco había sido santo y seña y para la que había ganado dos de sus tres títulos -1975 y 77 (el del 81 lo logró con McLaren)- y que los pasados años no pasó por sus mejores momentos.

Pero sin la cuál, y sin Mónaco, no se entendería la esencia básica de lo que es la Fórmula Uno.

Tras un año de ausencia, a causa de la pandemia del covid-19, la prueba más glamurosa de la F1 regresó al calendario. Y convirtió en festejo, de nuevo con público, una jornada de entrenamientos que el mexicano Pérez, el mejor en el primer acto, acabó octavo; y el doble campeón mundial asturiano Alonso, duodécimo.

Por la mañana, ‘Checo’ había marcado el mejor tiempo por delante de Sainz, en una sesión en la que Alonso -en proceso de readaptación aún a la pista en la que ganó dos veces (2006, con Renault; y 2007, con McLaren)- dañó el alerón delantero de su Alpine, que tuvo que sustituir tras tocar el muro en la última de las 19 curvas.

El mexicano había mejorado en 119 milésimas el crono de Sainz, cada vez más cómodo en el coche rojo, que protagonizó un pequeño ‘pique’ al final del primer ensayo con Verstappen, autor del tercer tiempo matinal, a 16 centésimas de su compañero en Red Bull.

Hamilton había sido quinto, por detrás del francés Pierre Gasly (Alpha Tauri) en el primer entrenamiento, que acabó nada más arrancar para Leclerc, por el problema en la caja de cambios que fue sustituida para acabar firmando el mejor tiempo del día.

Verstappen, ganador de la única carrera que dejó de anotarse este año Hamilton -que en España elevó a 100 su propio récord histórico de ‘poles’, antes de engrosar a 98 el de triunfos en F1- marcó el cuarto tiempo, a cuatro décimas de Leclerc, en la legendaria pista mediterránea -a la que el domingo se darán 78 vueltas, para completar un recorrido de 260 kilómetros- en la sesión vespertina, en la que todos marcaron su mejor crono con neumático blando. Y en la que el otro Mercedes, el del finés Valtteri Bottas, se inscribió quinto en la tabla, a 423 milésimas del compañero de Sainz.

‘Checo’ acabó con el octavo crono el segundo ensayo, en el que se marcaron los mejores tiempos del día con sol y cielo azul. El bravo piloto tapatío repitió 24 veces el trazado monegasco y en su mejor giro se quedó a poco más de un segundo de Leclerc.

Alonso -que, tras dos años ausente, retornó a la F1 con la escudería con la que festejó sus dos títulos (2005 y 2006, cuando competía como Renault) marcó el duodécimo tiempo de la sesión. El genial piloto asturiano se quedó, por la tarde, a un segundo y cuatro décimas de Leclerc. En un ensayo que acabó, con bandera roja, tres minutos antes de lo previsto; debido al percance del alemán Mick Schumacher -hijo del séptuple campeón mundial Michael Schumacher-, que había reventado el neumático trasero derecho de su Haas al tocar las protecciones subiendo hacia el Casino.

El hijo del ‘Kaiser’ no pudo acabar esa vuelta, quedando su monoplaza en mitad de la pista en la zona anterior al túnel, motivo por el que se ondeó la bandera roja, poco antes de decidirse que los coches no regresarían a pista.

Durante la mayor parte del tiempo y a diferencia de lo que sucede en otros ‘segundos libres’, los pilotos se dedicaron a entrenarse a una vuelta, en detrimento de las tandas largas, dada la importancia que en Mónaco tendrá la calificación del sábado. Que se disputará horas después del tercer entrenamiento libre, tras la jornada de descanso de este viernes; en una pista, sin apenas margen de error, en la que es muy complicado adelantar.

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