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Caballos del Hipódromo de Santa Rita podrían morir de hambre

Las respuestas no abundan en el Hipódromo de Santa Rita luego de conocerse el cierre definitivo de sus actividades, por culpa de la ola de crímenes que se desató alrededor de uno de los óvalos de carrera más importantes del país.

La preocupación reina entre los casi 400 trabajadores que allí hacen vida, quienes por órdenes del Instituto Nacional de Hipódromos (INH) deben recibir sus liquidaciones con efecto inmediato. Pero una de las mayores incertidumbres viene por parte de los propietarios de los cerca de 300 purasangre que se encuentran en el sitio.

No hay manera de entrar ni para llevarle alimentos a los caballos. Es posible que los caballos se mueran de hambre”, dijo uno de los propietarios a Versión Final, quien prefirió resguardar su identidad.

La terrible afirmación puede ser el anticipo de una aún más cruel realidad. “De por sí a los propietarios se nos dificulta ir para allá pues mucho menos alguien que contratemos para ir a alimentarlos o buscarlos para trasladarlos hacia otro lado”.

Los equinos permanecerán allí hasta nuevo aviso y para sus dueños la situación es cada vez más cuesta arriba. “Mantener a algún purasangre al mes significa un gasto de aproximadamente 80 mil bolívares y son precios que van en ascenso por la situación del país, muchas de esas cosas son importadas”.

“Siempre vivimos en una zozobra. La calidad del propietario fue disminuyendo. Los premios que no fueron puestos de manera correcta hicieron que la calidad disminuyera y eso hizo que la verdadera afición hípica se fuera retirando, quedando gente que vive del juego y de la apuesta. Cuando hay ese tipo de actividades está sujeto a esas cosas”, subrayó.

Es un duro golpe al hipismo porque reconocer que no se pueden hacer las carreras por inseguridad es terrible. Nunca pensé que íbamos a llegar a esta situación”, lamentó.

Glorias perdidas
Como uno de los tres mejores óvalos del país, Santa Rita tuvo momentos de mucha gloria. “El hipódromo era algo de mucha tradición. La mejor época del sitio fue en los 90, el aficionado iba a llenar las tribunas por su pasión pero muchas cosas se fueron saliendo de las manos y el hipismo fue perdiendo su señorío”, dijo Samir Ayubi, un nombre que resonará siempre dentro del recinto por ser el propietario del ejemplar más significativo en su historia: High Security.

El caballo, galardonado nacional e internacionalmente, incluso con experiencia en la Breeders’ Cup, ganó en sus 23 primeras carreras en el circuito zuliano y un Clásico de La Chinita que le valió su dominación a la Serie Hípica del Caribe de 1998.

Al expropietario le siente la clausura. “Es lamentable que nuestro hipismo se haya degradado a tal situación por situaciones externas que nada tienen que ver con el deporte. De acá salieron grandes jinetes y caballos, por ejemplo vimos empezar a Javier José Castellano (ganador de los tres últimos Premios Eclipse), dijo.

Retirado desde el 2010, Ayubi veía venir la situación actual. “Fue bajando la seguridad de los caballos. Uno como propietario lo que gozaba era de la pasión, si lo hubiésemos hecho por dinero vendíamos a High Security cuando nos ofrecieron grandes cantidades pero lo mantuvimos para disfrutarlo. Actualmente con los premios que se paga es imposible mantener un caballo por ser insumos importados”.

viceministro

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