El diario plural del Zulia

Ver a sus hijos, el anhelo de las madres zulianas en su día

Videollamadas, grupos en WhatsApp y hasta recorridos en bicicleta hacen los hijos para, de una u otra forma, celebrar el día de las dadoras de vida en medio de confinamiento y bajo la esperanza de volver a la normalidad

Llega el segundo domingo de mayo, Ramona despierta pasadas las 6:00 a.m., prepara su desayuno, se alista como si fuera a salir a un sitio especial, pinta sus labios de rojo y se sienta con vista a la entrada principal de su casa. La marabina anhela la llegada de sus hijos para celebrar su día. Una festividad que la mayoría de las madres vivirán este año bajo el confinamiento y lejos de sus retoños.

Pese a vivir con una hija y nieto, Ramona Villalobos, desde hace una semana cuestiona poder compartir con sus otros cuatro hijos la festividad que honra a las dadoras de vida, desde el 24 de mayo de 1921.

La mujer, de 73 años, tiene en su mente la posibilidad de que sus dos hijos varones puedan salir a su encuentro, en bicicleta desde la Chamarreta. Una acción que han realizado en otras oportunidades para poder suminístrale alimentos y la compañía que Villalobos tanto desea.

“A mí nunca me ha gustado el Día de las Madres del todo. Mis hijos y nietos vienen, me acompañan y al final tengo que lavar platos y recoger los vasos que dejan regados”, explica Villalobos a la vez que reconoce que este año sí le ha ‘hecho falta tener a su familia en casa’ como en otras oportunidades.

La abuela, que habita en el barrio El Libertador, al oeste de Maracaibo, asegura que si sus hijos no logran visitarla pasará un día como cualquiera otro, realizará oficios, dormirá, verá la novela o alguna película, y al finalizar la tarde acudirá a una cita pautada con sus vecinas. Un juego de ludo de madres que no pudieron disfrutar de sus hijos en su festividad.

Villalobos es el ejemplo de un millar de féminas venezolanas que celebraran un Día de las Madres inédito bajo la sombra del coronavirus que ya ha contagiado a unas 402 personas. Y que se ha convertido en una razón para aumentar las cargas de responsabilidades para las mujeres en el hogar.

Tenemos vida y a nuestros hijos

Tal como refiere Nairelys Bustamante, quien a sus 30 años celebrará su día por decima vez. En esta ocasión solo con sus hijos, Naim y Diego, en la intimidad de su pequeña habitación alquilada. La joven, acostumbrada a visitar a su madre o asistir a casa de su abuela, donde toda la familia se reúne, limpia, lava y ayuda a sus hijos con las tareas académicas, como lo ha hecho durante las nueve semanas que se cumplen de la cuarentena.

Para no perder la mística de la festividad, Bustamante ha permanecido su interacción por medio de un grupo de WhatsApp familiar. Así como ha realizado videollamadas a su madre, quien vive cerca de La Limpia, y a sus hermanas en Chile.

“Aunque sea difícil debemos celebrar este día. Tenemos vida y a nuestros hijos. Algunas desde la distancia, otras en la casa, como es mi caso, pero lo importante es que tenemos salud y la dicha de ser dadoras de vida, algo que nadie puede cambiar”, explica la fémina residente del sector Raúl Leoni.

Videollamadas, la alternativa de la celebración 

Al partir a la avenida La Limpia, en el sector Amparo, Neida Villalobos, madre de Nairelys, al oír repicar su teléfono ve la posibilidad de comunicarse con el exterior, en especial con sus hijos. Entre el silencio de su hogar se ve a la mujer de 47 años alegrase, reír y hasta ponerse sentimental frente a una pequeña pantalla por la imposibilidad de ver a sus retoños, dos fuera del país y una, junto a sus nietos, sin poderse movilizarse por el confinamiento.

“Aunque recibí un regalo de mis hijas, por medio de una empresa no es lo mismo. Este año estoy sola. Dependo de mi celular para ver a mi madre, hermanas y otras personas a las que quisiera abrazar. Hoy tengo casi un mes sin lograr ver a mi mamá”, relata Villalobos con la voz quebrantada.

Estas tres zulianas son un pequeño ejemplo de cómo la población celebrará la fecha, decretada en 1924 como El Día de las tres Madres por una Ley del Congreso y bajo la vista de 82 consejos municipales del país durante el mandato de Juan Vicente Gómez.

Ramona, Nairelys y Neida no pierden la esperanza y concuerdan que su mayor regalo para su dia es la erradicación de la pandemia, un hecho que les permitiría regresar a su vida normal, abrazar y visitar a sus parientes y la posibilidad de celebrar en 2021, con más “ánimo y alegría”.

“Todo pasa y es lo que debemos tener en mente. Estar encerradas es también el mejor gesto de amor que podemos hacer por nuestras madres, hijos y seres queridos”, resalta Bustamante.

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