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Vecinos del oeste de Maracaibo perforan pozos clandestinos por escasez de agua potable

Propietarios de los camiones cisternas denuncian que efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, los secuestran para ir a llenar los tanques de los generales, tenientes y cualquier otro funcionario

Al ingresar a los barrios “Virgen del Carmen” y “23 de Marzo” en la parroquia Idelfonso Vásquez, al este de Maracaibo, no falta ver a menores de edad, adultos mayores y demás comunidad, trasladando en carretillas o carros de supermercados, pimpinas, baldes y hasta tanques con agua, en su mayoría, no consumible.

En un puestico de venta de cigarrillos, en la calle 23B en el sector “Bomba Caribe”, la señora, Lizbeth Rodríguez, levanta su mirada recordando el día que llegó el agua por tuberías en su sector. Dice que pueden pasar hasta más de 6 meses para que llegue el servicio. 

Llega el agua de mil a mil, cuando les da la gana. Nosotros tenemos que sufrir por el agua y no tenemos para estar pagando a diario para que nos llenen los tanques porque son altos los costos. Yo vendo cigarritos y retornables y no puedo estar comprando agua por cisternas”.

Recorriendo la barriada “Virgen del Carmen”, en calle 32D, nos encontramos el caso del señor, Gerardo Camarillo, comentó que en su calle tienen 3 años que no llega el agua. “Tenemos que trasladarnos hasta otro sector a buscar la poca agua que llega. Gracias a esta situación, nos vimos en la obligación de perforar un poso para agarrar agua que solo sirve para lavar platos, limpiar la casa y bajar los baños”.

La construcción de estos pozos clandestinos, de hasta 10 metros de profundidad, no cuentan con las medidas de seguridad respectivas para evitar un accidente de algún miembro de estos hogares. Muchos de los vecinos de estos sectores se niegan a abrir estos pozos porque en la barriada, en su mayoría, las casas cuentan con pozos sépticos, y así evitan contaminarse con aguas negras.

Sin atención gubernamental

Camarillo dice que han conversado con el concejal de la parroquia Idelfonso Vásquez, Enrique Batista, y que este les ofrece promesas sobre el manejo de esta situación pero nunca les dan respuestas. “Él no hace nada. Solo trae agua a su casa con camiones cisternas y lo poco que le queda se lo regalan a los vecinos”.

Expresó que en tiempos de campaña todos caminan por esos sectores pero nadie les retribuye con solución a esta crisis. “Fidel Madroñero ha pasado por acá y nada, el concejal es la misma situación. La jefa de la UBCH, los líderes del consejo comunal no hacen nada pero también sufren como nosotros, dijo.

Estas comunidades, además de padecer por la falta red de aguas por tuberías, tampoco cuentan con el sistema de aguas negras, seguridad, transporte público y comentan que son indolentes con los cortes eléctricos que no dejan dormir a nadie.

En el mismo recorrido, llegamos a la casa de Génesis Delgado, tenían la bomba prendida extrayendo agua de un pozo clandestino. Dijo que construir uno puede costar entre 100 y 200 dólares. “Tenemos que comprar botellones para poder hacer comida y tomar agua. En mi casa compramos hasta 5 pimpinas a la semana para sobrevivir”.

Secuestros de cisternas

Los conductores de los camiones de agua en Maracaibo pasan hasta cinco horas para surtirse del líquido. Tienen que ir hasta el llenadero de “Los Plataneros” o irse hasta “Los Bucares” para poder trasladar el agua a los sectores.

José Olivares es propietario de un cisterna de agua en la ciudad, asegura que en Maracaibo “hay una verdadera crisis de agua potable”, pero ellos también se ven afectados por la escasez. “Es difícil esta situación. A mí me pueden secuestrar hasta dos veces por día para quitarme el agua. Las comunidades salen con palos y piedras para detenernos y si no paramos nos pueden hasta quitar la vida”.

Acota el camionero que, además de sufrir los secuestros, deben colaborar a diario con el gobernador o el alcalde para llevar agua a las comunidades sin costo alguno.

Olivares denunció que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), los detienen, varias veces, “para colaborarles a un teniente, general o cualquier otro funcionario que necesiten agua. Me escoltan hasta sus casas para llenar los tanques y si no lo hacemos nos llevan hasta los comandos y nos meten presos. Yo tengo que dar el agua del camión, al menos, cinco veces a la semana, cada vez que se presentan estas situaciones”.

Dice el trabajador que muchos de los secuestros de los camiones se dan en la esquina de la Circunvalación 2, con las avenidas “Delicias” y “Fuerzas Armadas”.

Nos detenemos allí por el semáforo y nos salen personas de cualquier lado a secuestrarnos”. Olivares expresa que otras de las situaciones que han atravesado es que, se los llevan a la fuerza a los barrios y allí comienzan los altercados porque no saben a quién darle el agua y, en ciertos casos, han enfrentado intentos de atracos.

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