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Sangre de res protagoniza el menú de algunos tachirenses en cuarentena [+Video]

En el matadero municipal de San Cristóbal, entre 30 y 40 personas llegan todos los días, cada una llevando su propio envase, para solicitar sangre de ganado, según un empleado, quien agregó que en el pasado y sin una crisis, esa sangre se tiraba

Dos veces por semana Aleyair Romero hace una fila temprano frente al matadero municipal de San Cristóbal, en los Andes, para llenar un termo con sangre de res, la única proteína entregada gratuitamente.

Tengo, desde que comenzó la cuarentena, buscando sangre porque estoy parado en el trabajo”, dijo Romero, de 20 años, y que laboró en un taller mecánico hasta el 17 de marzo, cuando empezó el aislamiento nacional implantado por el Gobierno para frenar al coronavirus.

Romero dijo que debido a la crisis económica del país y a demoras en la llegada de cajas o bolsas CLAP, tiene que ingeniarse para conseguir alimentos, según reseña Reuters.

A uno le toca buscar comida como sea”, agregó sosteniendo un termo rojo que rebosaba de sangre a la puerta del matadero.

Aunque la sangre de vaca se usa para hacer una tradicional sopa en los Andes venezolanos y en la vecina Colombia, el matadero dice que más personas la están buscando. Sin embargo, pocos están felices por esa comida en lugar de carne, que cuesta unos cuatro o cinco dólares el kilo en San Cristóbal, aproximadamente dos veces un salario mínimo mensual.

La dependencia de la sangre del ganado es un signo de los problemas para alimentarse en la nación sudamericana, cuya economía está en recesión desde hace seis años y tres en hiperinflación.

Si bien el impacto del coronavirus en sí mismo todavía parece modesto, los venezolanos sufren cada vez más con una economía paralizada y crecientes retrasos en la distribución del CLAP, que desde su creación en 2016 ha sido una fuente de alimentos para muchos venezolanos.

Para varias familias, incluso, esa es la única porción de comida durante algunos días, según nutricionistas y beneficiarios de esos alimentos.

El retraso en la distribución de las cajas y bolsas afecta más a las regiones porque el despacho se inclina hacia las principales ciudades, incluida Caracas, según el grupo no gubernamental Ciudadanía en Acción, que estudia la distribución y contenidos de las CLAP.

La caja CLAP “no nos alcanza para sobrellevar esto”, dijo Ysimar Pernalete, de 38 años, madre de dos niñas de nueve y dos años en Carapita.

¿Cómo le dice uno a un niño, no tengo para darte? Uno le da un arroz solo, entonces lloran”, agregó.

Los críticos llaman al sistema de distribución de alimentos un mecanismo de control social que permite al gobierno limitar la disidencia y la protesta.

La sopa de sangre conocida en San Cristóbal como “pichón” generalmente se hace con cebolla y arroz, pero rara vez ha sido un pilar de la dieta en una región tradicionalmente conocida por el consumo de carne.

En el matadero municipal de San Cristóbal, entre 30 y 40 personas llegan todos los días, cada una llevando su propio envase, para solicitar sangre de ganado, según un empleado, quien agregó que en el pasado y sin una crisis, esa sangre se tiraba.

Estamos pasando hambre”, dijo Baudilio Chacón, de 46 años, un trabajador de la construcción que quedó desempleado por la cuarentena, mientras esperaba para recoger sangre en el matadero. “Somos cuatro hermanos y un niño de 10 años, todos

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