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Para tomar agua potable en el norte se gastan cerca de tres salarios mínimos al mes

Vecinos de urbanismos ubicados en la avenida Milagro Norte claman a Hidrolago por agua limpia, para poder hacer los alimentos. Denuncian casos de erupciones en la piel, al parecer, por lo sucio que está el vital líquido

Germán Pérez sale casi todas las mañanas a comprar agua “mineral” en la avenida Milagro Norte. Para poder cargar el botellón lleno de agua, debe apoyarse en un carrito similar a los de un supermercado que tiene en su casa. Así no tiene que caminar como 10 minutos con el garrafón lleno, desde el establecimiento hasta su casa, pues pesa demasiado. Generalmente, compra el recurso hídrico seis días a la semana. Cada recarga del líquido cuesta Bs. 800.000.

Pérez hizo cuentas. Cada semana gasta Bs. 4.800.000. Dos semanas representan Bs. 9.600.000. Y un mes, Bs. 19.200.000. El pasado primero de mayo, el Gobierno nacional decretó el salario mínimo en Bs. 7.000.000.

El sufrido vecino de un urbanismo ubicado en la avenida Milagro Norte, diagonal a una institución educativa y frente a un centro comercial, gasta entonces cerca de tres salarios mínimos al mes para poder tomar agua potable, él y su familia.

Los moradores de esa villa y de otras adyacentes a Sanipez sufren lo indecible desde hace un mes, cuando comenzó a llegar el agua por tubería completamente “marrón”. “Esa agua no se puede beber”, asegura Álvaro Hernández, otro vecino de Agua Marina, en la arteria vial ubicada al norte de Maracaibo.

Otros habitantes de urbanismos de la mencionada avenida aseguran que se han “contaminado” con el agua sucia, porque a algunos les han salido erupciones, “ronchas” y “salpullido” en la piel.

Hay familias que se han dedicado a hervir el agua, para poder “sacarle” el sucio y de esta manera hacerla lo más “potable” posible para emplearla en la elaboración diaria de alimentos y para bañarse.

Es un trabajo muy arduo, que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Es agotador, si no, que lo diga Idelfonso Trejo, quien a sus 82 años debe hervir como 20 ollas diarias de agua, para, incluso, bañarse, él y su familia, y para hacer la comida.

Pérez, Hernández y Trejo elevan un clamor a Hidrolago. Que envíen a los urbanismos de Milagro Norte, cerca de Sanipez, agua limpia, “aquí creen que porque vivimos en una villa somos ricos, bueno, la crisis ya nos arropó a todos, pobres, ricos, en este país, que las autoridades, en especial Hidrolago, tomen conciencia, no somos animales, queremos agua limpia”, remató Trejo.

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