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Nuria Montenegro: “Trabajar con el Arzobispo es un regalo de Dios”

Nuria Vilma Montenegro de Rodríguez, de 71 años, tiene 18 años como secretaria y asistente en la Arquidiócesis de Maracaibo, cargo que comparte con sus compañeras Rita Finol y Fátima Fuenmayor, ambas con menos tiempo, pero con el mismo compromiso de dar lo mejor para garantizar que el despacho funcione correctamente.

Es conocida en el Arzobispado como Vilma. Nació en Costa Rica y a los cinco años viajó al estado Zulia junto con sus padres. Asumió la ciudad de Maracaibo como su tierra natal. Se siente orgullosa de vivir en este país, que la vio crecer y formarse como madre, profesional y amiga.

Trabajó durante 29 años en el Banco de Maracaibo hasta que se presentó la intervención.

Su formación, experiencia y buena actitud le trajo como bendición el hecho de ser llamada para formar parte del departamento de Catequesis, donde se destacó en la preparación de los niños y jóvenes para tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, en su Primera Comunión. No duró mucho en esta función, ya que al año fue trasladada para el despacho del entonces Arzobispo de Maracaibo, monseñor Ovidio Pérez Morales.

El 13 de enero de 2001 monseñor Ubaldo Santana fue consagrado como Arzobispo de la Arquidiócesis de Maracaibo. Al llegar a su despacho se encontró con esta mujer de piel blanca y ojos verdes, con ganas de brindarle la mejor atención. Ahí estaba Vilma dispuesta a emprender cualquier reto que se le presentara, sonriente, amable, con su voz baja, pero firme.

Al poco tiempo Vilma se convirtió en su mano derecha. Cumpliendo muchas funciones. Era la única secretaria en el despacho del Arzobispado, siempre dispuesta a dar lo mejor de sí para que monseñor Santana cumpla con sus funciones. También debe llevar la agenda del obispo auxiliar monseñor Ángel Caravallo.

Entre documentos por firmar, entregar o enviar, llamadas y visitantes, Vilma recibió al equipo de Versión Final en la antesala del despacho, con una sonrisa y buena actitud para contar cómo se desarrollan sus funciones al lado del máximo representante de la Iglesia católica en la capital zuliana:

—¿Cómo es atender a monseñor Ubaldo Santana?

—Es un hijo de Dios, seleccionado para el cargo que tiene, es una persona muy especial, muy de Dios y de la Virgen, muy generoso.

—¿Es Monseñor exigente en el trabajo?

—Es exigente, pero sabe cómo hacerlo. No se siente cuando es una exigencia, le gusta que estemos atentas a todas las cosas, pero es muy afectuoso y respetuoso.

—Una experiencia cuando no ha podido cumplir una función asignada por el Arzobispo: 

—En todo trabajo hay una función que no hemos podido cumplir en un determinado momento, por cuestiones de tiempo. La atención a las personas es lo más complicado, porque hay quienes vienen a pedir ayuda y requieren de atención y mucho tiempo.

—¿Cómo califica su función en el cargo como asistente del Arzobispo de Maracaibo?

—Primero me siento muy agradecida con Dios por haberme permitido trabajar en esta, su casa (Arzobispado), por poder atender a los feligreses que vienen y me siento feliz porque sigo dando la mejor atención que pueda brindar no solo para monseñor, sino para todos los que visitan el despacho. Doy lo mejor de mí para todos, sin distinción.

Son muchas las reuniones y actividades que se cumplen a diario.

Siempre en familia

—¿Cómo se ha distribuido entre la familia y el trabajo?

—Aquí en la Arquidiócesis han sido muy generosos, tengo dos hijos, ya grandes, casados, cuatro nietas y mi esposo. Siempre tenemos tiempo para la familia y las labores que hay que cumplir. Hace poco estuve dos meses fuera del país, ayudando a uno de mis hijos y su esposa a cuidar a mis dos nietas, mientras ellos cumplían con su trabajo.

—¿Un momento en el trabajo que le haya marcado la vida?

—Es algo muy particular, vino al despacho una señora buscando a monseñor Ubaldo Santana y mientras lo esperaba, contaba de unas manifestaciones de la Virgen en su casa. Dijo que una imagen de la Santa Virgen que tenía en su hogar lloraba y desprendía escarcha.

Mientras la señora contaba su relato, yo reflexionaba y estaba como dudando, en ese momento recibo una llamada telefónica y al levantarme me doy cuenta que tengo todo el brazo escarchado. Cuando mis compañeras se acercan me dicen que tenía toda la chaqueta del uniforme escarchada.

En ese momento comencé a llorar y entendí que la Virgen me estaba diciendo: ‘Reacciona que es cierto’, para que ayudará a esta persona para que se enviarán a Cancillería todos los documentos, y a monseñor para que iniciarán el proceso.

—En una frase como de ne sus funciones en la Arquidiócesis de Maracaibo:

—Es un regalo de Dios trabajar con monseñor Ubaldo Santana, en la Arquidiócesis de Maracaibo.  Vilma, asistente del Arzobispado, pidió a todos unirse en oración por el bienestar del país. Con una sonrisa en su rostro y amabilidad que la caracterizan nos pidió no realizar preguntas sobre la situación económica, social y política en Venezuela.

Aunque dejó notar su tristeza por lo que se está viviendo en la actualidad. “No es que no me duele sino que prefiero que no saques esa parte que hasta me hace llorar”, dijo esta mujer emprendedora costarricense de nacimiento, pero venezolana de corazón.

 

 

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