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“Maracaibo cambia modestamente”: El sentir de una ciudadanía que tiene la esperanza en un futuro mejor

¿Maracaibo está cambiando?, es el cuestionamiento que está en boca de muchos y que en esta oportunidad será respondido por profesionales del área. Historiadores y cronistas, un psicólogo y la propia perspectiva de la ciudanía darán contestación a esta interrogante

“Esta es la cuidad más bella, más atrayente del mundo, donde nacen las estrellas y el rayo del Catatumbo”, así describe Cardenales del Éxito a Maracaibo, “un paraíso pequeño” bendecido por las maravillas de la naturaleza y la calidad de sus ciudadanos. Estas características se han visto reflejadas en "La tierra del sol amada” desde su fundación hasta la actualidad.

La segunda ciudad más poblada y de mayor importancia para Venezuela, se encamina a cumplir 500 años, llena de contrastes, entre su origen étnico y la fusión con nuevas culturas que llegaron a principio del siglo XX y permitieron su evolución acelerada.

En la actualidad, sus habitantes hablan de cambios por ver nuevas experiencias sociales, comerciales, culturales y psicosociales que se desarrollan y toman auge en medio de lo que aparenta ser la nueva normalidad tras el apogeo de la pandemia de Covid-19 y la crisis económica venezolana.

“Maracaibo está cambiando”, es la frase que está en boca de muchos, desde los ciudadanos de a pie a los profesionales y estudiosos que mantienen viva la historia de la capital zuliana, que es conocida por ser la primera en obtener electricidad, el primer rascacielos, el cine, entre otras.

Pero su evolución desde su creación en 1529 ha sido lenta, convirtiéndose el Casco Central en la definición de la ciudad durante 400 años. Así lo manifiesta a Versión Final, Ángel Lombardi Lombardi, exrector de la Universidad del Zulia (1992-1996) y de la Universidad Católica Cecilio Acosta (1998-2017).

“Maracaibo nace como una pequeña bahía, sal, palafitos y una ranchería que terminó poco a poco desarrollándose como un puerto”, dice el académico desde su cálida y completa biblioteca, que no solo resguarda libros, sino piezas de diferentes culturas, objetos y momentos familiares.

El historiador zuliano precisa que "La tierra del sol amada” empezó a tener un valor portuario apenas en el siglo XVII cuando se comenzó a traer tabaco de Barinas y luego se agregara el cacao y el café del Sur del Lago.

Según Lombardi, miembro de la Academia de Historia del Zulia, Maracaibo entre el siglo XVII y XIX fue cobrando importancia hasta situarse como el segundo puerto del país.

“Esa Maracaibo, que duró hasta la llegada del petróleo, tenía un radio de dos kilómetros. Es decir, en los años 30 o 40 se podía caminar fácilmente toda ciudad. Era un radio de dos kilómetros donde el eje era el puerto, las plazas Baralt, Urdaneta y Bolívar, una ciudad que no pasaba de 50 mil habitantes y en el siglo XX andaba por los 100 mil”, agrega el catedrático.

Para el historiador, con el petróleo llegó el boom de la ciudad. “Empezó a crecer por avenidas, El Milagro, La Limpia, Delicias, Cecilio Acosta (…) De los 50 para acá la entidad fue creciendo y en 70 años, Maracaibo pasó de dos kilómetros de radio a casi 300 kilómetros. Una anarquía”, refiere.

Según el último censo poblacional realizado en 2020, por la Universidad de los Andes, Maracaibo contaba con 2.006.682 habitantes.

Esta descripción evolutiva de la urbe maracaibera también es ratificada por el médico cirujano Édixon Jesús Ochoa Barrientos, vicepresidente de la Academia de Historia del Zulia, quien considera que la capital del Zulia “ha sido una ciudad de evolución, de esas que se pone a tono con los adelantos del orbe”.

“Su condición histórico-natural de ciudad puerto le ha permitido su evolución. Realmente, más que un año determinado, puede hablarse de un siglo específico de evolución: el XIX. Y dicho avance ha acontecido en oleadas, especialmente más intensas tras un lapso de amenazas, verbigracia: el despotismo de los hermanos Monagas (José Gregorio y José Tadeo), la autocracia de Guzmán Blanco o la tiranía de Cipriano Castro”, suma Ochoa.

“Maracaibo mejora modestamente”

Tras esta definición evolutiva de la metrópolis, Lombardi considera que “Maracaibo mejora modestamente” y que se pueden “lograr algunas cosas más”, pero “no se cambiará si no se modifican las políticas”.

“Pienso que Maracaibo, más que estar cambiando, está retomando su dinámica de desarrollo y pujanza tras un poco más de un lustro de oscuridad bermeja. Claro, es un proceso paulatino, que requiere de avances a corto, largo y mediano plazo”, estima por su parte Ochoa, que también es músico, poeta, cuentista y folclorista.

Estas dos opiniones de los historiadores también se ven reflejadas en el sentir de algunos maracaiberos. Según un sondeo realizado por Versión Final a un grupo personas, que habitan en el oeste, centro y norte del municipio, la capital zuliana estaría en proceso de cambio.

“Maracaibo trata de cambiar pero aún estamos sobreviviendo”, asevera Ana María Romero, comerciante y propietaria de una tienda de ropa, mientras que Aiskel Dedemadis considera que en cuanto al poder adquisitivo y el aspecto estético ha mejorado mucho. Ambas apuestan que la actividad económica aumentará en un futuro a corto plazo.

También se realizó una encuesta en el Instagram del medio para contrastar la opinión de los ciudadanos. De 148 participantes, 116 (78 %) afirman que Maracaibo está cambiando comercial y socialmente, mientras que  32 (22 %) de los usuarios dicen que no.

Un reciente estudio de la Cámara de Comercio de Maracaibo (CCM) ofrece un resultado alentador. La organización gremial realizó la “Encuesta de Coyuntura Económica”, correspondiente al primer trimestre (enero-marzo) de 2022, que determina que 39 % de las empresas reporta un aumento en sus ventas con respecto al trimestre anterior.

Además, señala que 62 % de los encuestados opina que la actividad económica en la ciudad aumentará, así como que el 59 % de los empresarios pronostica que la marcha de sus negocios será favorable para el próximo trimestre y que 60 % considera que los precios de sus productos o servicios aumentarán.

La apertura comercial que se viene dando en la ciudad no solo forma parte del cambio que perciben los maracaiberos en los últimos meses; la mejoría de la vialidad, alumbrado y embellecimiento de zonas de interés social son otras de las cualidades urbanas que mencionaron los ciudadanos consultados, quienes no dejaron por fuera las ineficiencias que persisten en el municipio. Los “eternos tormentos”; la crisis eléctrica, el sistema de salud, el servicio de agua potable, el transporte y un sinfín de obras sin terminar que quedaron en los cambios de gobiernos.

“Estuve mucho tiempo afuera y al regresar la ciudad estaba descuidada. Entre el anterior y nuevo gobierno he visto que se trabaja en pro de rescatarla”, resalta Dedemadis.

Por su parte, Carolina Polo argumenta que ha “visto cómo de manera visible las cosas han venido cambiado y evolucionado”, algo que determina por ser residente de Mara, “un municipio que no cuenta con muchos lugares de esparcimiento” por lo que debe acudir a la capital zuliana.

“Cada vez hay más opciones para la recreación, aunque aún falta por mejorar el sector salud y la adquisición de gasolina para lograr movilizarnos de mejor forma”, agrega la marense.

¿La pandemia influyó en la perspectiva de cambios en la ciudad?

Las condiciones que trajo la pandemia de Covid-19 también fueron mencionadas por la grey.  “Pasamos por un periodo bastante rudo por el problema pandémico y muchos locales se vieron obligados a cerrar por la situación al igual que las familias. He visto apertura y mayor resiliencia en las personas que siguen creyendo y aportando por la ciudad”, expresa María Virginia Bravo.

La joven reflexionó que a nivel psicológico la urbe tuvo “un antes y después de la pandemia, porque muchas personas se ha dado cuenta de la importancia que tiene la vida, los momentos y los espacios”.

 

Sobre este tema, el psicólogo social César Pérez Jiménez subraya que evidentemente la gente está saliendo más seguido, “probablemente a raíz del tiempo de pandemia y el encierro que tuvo que estar sometida”.

“El ciudadano se ha sensibilizado de los valores que tienen los espacios en la ciudad y ahora, incluso, se logra ver a más maracaiberos contemplando el Lago, una plaza o haciendo otras actividades que quizás, antes de la pandemia se hacían, pero hoy toman otro sentido”, pone como ejemplo el doctor en Ciencias Humanas.

Pérez Jiménez, quien concuerda que sí hay un cambio social en la capital zuliana, enfatiza que hay una conciencia política más desarrollada, así como una valoración más latente de la ciudad y sus espacios.

El experto en el área de salud mental y colectiva ratifica que “la experiencia del confinamiento ha permitido ir cambiando el lugar de enunciación de las experiencias”. “A medida que entiendo mi posición entre el colectivo, comunitario y familiar, mi percepción del espacio también cambia”, destaca.

Comenta que en la percepción de la ciudad además se ve involucrada toda la vida del habitante. “Maracaibo es parte de nuestra existencia, de nuestra formación como identidad y como ciudadanos”, estima.

“La mentalidad del marabino no ha cambiado en los últimos años, ha cambiado todo el planeta y fue por la pandemia. Significó pérdidas, duelo (…) Hay una lectura y una significación diferente de la ciudad. Después que pasas más de seis meses encerrado obviamente los sistemas perceptivos y sensitivos cambian porque ya no es la misma forma de ver la realidad”, aclara Pérez Jiménez.

Agrega que los cambios psicosociales individuales y colectivos son elementos determinantes en la evolución de la percepción que se tiene sobre los espacios.

“Esto no quiere decir que un espacio cambie estructuralmente y que la gente lo evalúe de una manera negativa.  El espacio puede ser hecho muy bonito, pero si las personas no le otorgan sentido y significado no va a tener representatividad”, simplifica el estudioso.

El psicólogo matiza que las experiencias prácticas de la colectividad de significación cultural y social también son las que le dan sentido y significado a la ciudad.

“Toda ciudad es imperfecta porque siempre tendrá algo que mejorar y, además, las personas buscarán nuevas experiencias. Cuando nos detengamos y no queramos incursionar, Maracaibo se detendrá. Eso hará que la ciudad entre en un retroceso y estancamiento en los procesos socioculturales que contiene y no le dé paso a otra imagen más que de su propia negatividad”, sentencia el profesional.

Nuevas experiencias vinculadas a la ciudadanía y el cambio

Pérez Jiménez dice que la ciudadanía ha creído que las nuevas experiencias son hacer bicicleta, escalada o algún tipo de deportes. “Esto se debe a una tendencia emocional colectiva a querer hacer cosas diferentes y que la ciudad ofrezca otro tipo de espacios”, razona.

Esta sería la razón por la que la pandemia ha hecho resurgir o visibilizar las distintas movidas urbanas, deportivas, culturales y sociales que hoy envuelven a Maracaibo.

Antes, se referían a los amantes del pedal con anécdotas de épocas pasadas como lo expresa la gaita: “Salen los patinadores a convertirse en terrores de la leche en la ciudad, por eso la vecindad pela el ojo a estos señores”.

En la actualidad, los patinadores, ciclistas, deportistas, ambientalistas, influencer y otros, que incluso pueden desarrollar actividades en el propio Lago, como el kayak,  se unen al llamado concepto de ciudadanía que se desarrolla en la localidad, ubicada en el noroeste de Venezuela.

“Actualmente existe un cambio debido a que la ciudad está entrando en una etapa de modernización estructural importante generalizada y un aumento en los movimientos recreativos”, sugiere Rubén Manrique, fundador de “Maracaibo sobre ruedas”, un movimiento de patinaje recreativo.

El patinador profesional e ingeniero en Electricista enfatizó que estas actividades ayudan a la ciudad. “Debido a que incrementan los valores esenciales de la sociedad”, acota, al tiempo que menciona la libertad, autonomía, igualdad, justicia, tolerancia, solidaridad, diversión, entre otros valores que promueven estas actividades.

“También aportan beneficios físicos y psicológicos. La recreación deportiva es una herramienta de transformación que ayuda a la integración social y además al desarrollo económico en diferentes contextos geográficos, culturales y políticos”, reitera Manrique.

Ante este término de nueva ciudadanía, Édixon Jesús Ochoa Barrientos, vicepresidente de la Academia de Historia del Zulia, indica que podría considerarse una reedición actualizada y ampliada del concepto.

“Existe una definición básica, pero que puede enriquecerse y reconceptualizarse de acuerdo con los planteamientos actuales del orbe, formulados desde las ciencias sociales, políticas y jurídicas”, expone.

Contextualiza que es un tanto difícil determinar si hay un cambio social verdadero, pero considera que es un norte a cristalizar. “El auténtico cambio social se denotará cuando los maracaiberos recuperemos y pongamos en práctica la cualidad y condición de ciudadanía”, puntualiza.

Valoración de maracaiberos en el exterior

Los cambios sociales o urbanos de la ciudad también son valorados por el millar de zulianos que han migrado a distintos países del mundo, esta vez desde las redes sociales. Y aunque no precisan claramente lo que ocurre en Maracaibo, hacen memorias y celebran las experiencias de su tierra natal.

Yhon Gómez, creador de contenido del Instagram “Siempre mi Maracaibo”, detalla que entre los usuarios en las redes sociales existen personas que no son receptivos y ven los cambios como una “fachada”. “Otros, sí valoran y añoran lo que es y era la ciudad”, compara.

Gómez, estudiante de Ciencias Políticas y fotógrafo, opina que Maracaibo fue una gran ciudad, donde los ojos de todo el país estaban sobre ella, “inclusive era atractiva para extranjeros”.

“La ciudad no es lo que fue, pero está en camino a recuperar mucho terreno perdido y el cambio es hasta anímico, se ve en el semblante de cada ciudadano”, agrega. Sin embargo, Gómez determina que Maracaibo terminará de encaminarse al final de esta década y que debe ser convertida como una localidad referente de la región, “como, por ejemplo, Medellín”.

Ideas para direccionar a la ciudad

Para lograr el cambio de Maracaibo se necesita de su gente y otros factores como retomar el proyecto democrático, el proyecto productivo moderno, usar el petróleo como palanca de desarrollo, pero no depender del él, poderlo estudiar, trabajar, es decir, crear un modelo de desarrollo moderno”, estima Ángel Lombardi, quien precisa que “algo habíamos avanzado pero no suficiente”.

El historiador también recuerda que “Maracaibo es inorgánica totalmente, no planificada”, por lo que considera que es necesario recoger a la ciudad. “Es en contraposición al desparrame. No es que vamos a quitar los ranchos, sino que vamos a evitar que sigan multiplicándose”, añade.

“Lo primero es lograr una planificación urbanística. Establecer un catastro. Los expertos deben medir la ciudad e instaurar los límites de cada barrio, sector y evitar las invasiones para densificar el número de población y que sean más baratos los servicios. Después, desarrollar una ciudad verde o inteligente”, añade el catedrático de origen italiano, pero que ha sembrado y cosechado su vida en esta tierra.

Arborizar las cañadas, recuperar las Peonias, el Parque Sur, convertir la ciudad universitaria en un gran parque para la ciudad, no llenar de cemento el Paseo del Lago, sino mantenerlo como bosque, implementar el riego inteligente, son otras de las propuestas, que según Lombardi, requiere la metrópolis zuliana.

“Necesitamos ser una Maracaibo inteligente, una ciudad que se autogestione, pero no desde el funcionario sino desde la sociedad. Es decir, que cada institución participe en la planificación urbana. La Iglesia, los sectores económicos, las parroquias de las comunidades, economistas, instituciones civiles, ciudadanos, entre otros”, conceptúa.

Para el exrector de LUZ, la apuesta es construir la mejor Maracaibo y un mejor país. “Vamos a derrotar a esta gente (Gobierno chavista), hagamos una democracia menos corrupta y una economía más moderna”, recalca.

“Maracaibo no solo puede ser una de las mejores ciudades venezolanas, sino también de Suramérica y, ¿por qué no?, del mundo. Tiene el recurso material e inmaterial para lograrlo, pero ello requiere la suma de voluntades asertivas y operativas”, establece por su parte Ochoa.

Lombardi, Ochoa, Pérez Jiménez, Gómez, Manrique, Romero, Dedemadis, San Juan, Polo y Bravo solo son una pequeña parte de las distintas generaciones que creen en Maracaibo y ven múltiples posibilidades para su evolución.

Cuando faltan siete años para que la tierra bendecida por la Chinita cumpla su quingentésimo aniversario, las expectativas crecen y se aviva la curiosidad de saber cómo cerrará esta década. ¿Se logrará que Maracaibo sea una ciudad sustentable, humana y moderna que mire al futuro, al desarrollo y el progreso? La respuesta está dentro de cada uno de sus habitantes.

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