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Marabinos pidieron al Altísimo por Venezuela [+Fotos]

Maracaibo salió a las calles. La devoción de los fieles se desbordó y por toda la ciudad caminaban miles de personas vestidas de blanco, con la imagen de Jesús estampada en sus pechos. Todos tenían un solo destino: llegar a la procesión número 19 de Jesús de la Misericordia.

Precedido de una misa, oficiada por el padre Fray Guillermo, inició el ciclo de confesiones. A las 3:20pm, bajo un resplandeciente sol marabino, lo fieles se concentraban frente a la iglesia La Consolación, en la avenida Bella Vista, para esperar la imagen de Jesús de la Misericordia.

Así en cada rincón de la avenida 5 de Julio, familias enteras esperaban el nicho. Ante Jesús los feligreses levantaban las manos para hacer sus peticiones, algunas personales, pero en su mayoría “la reconciliación y el bienestar de Venezuela” era la prioridad.

La impactante presencia de la Divina Misericordia le sacó lágrimas a los zulianos. Hortencia Perozo, tiene 17 años caminando la procesión. Sus 60 años no le impiden acompañar la peregrinación hasta el final. “Yo solo pido por Venezuela. Que se acabe la distorsión en esta sociedad, le pido por unión nacional y la paz”.

Asimismo, Mélida Tarrab con rosario en mano y los ojos cargados de lágrimas, pedía por la claridad del país. “Venezuela está en una oscuridad, pero tengo fe plena en el Altísimo que esto pasará y seremos el país que soñamos.”

Testimonios de fe
Con desgaste de todos los discos de la sacro lumbar, desviación del eje que sostiene la columna discretamente hacia la izquierda, osteoporosis y laberintitis, la señora Marisela Bracho caminó los casi cinco kilómetros de procesión.

“Para mí es lo más grande que hay en el mundo entero, cuando tu pones a Jesús delante de ti, de tu vida y te abrazas a esa cruz del calvario, donde Él derramó su sangre y dio su vida por nosotros, nada ni nadie puede contra ti. Me dijeron que no podía caminar y aquí estoy”, expresó emocionada.

Descalzo y abrazado por su mamá caminó José Edwin Omaña. Desde los 10 años le detectaron artritis juvenil, ahora tiene 23 y desde entonces su mamá Mercedes Omaña, prometió que caminaría la procesión. “Vendré hasta que muera porque gracias a su misericordia los resultados han mejorado”, sostuvo la señora Omaña.

Los cantos y las oraciones llenaron de energía las calles marabinas. Círculos de la Misericordia, hecho por jóvenes, servían de núcleos de oración y agradecimiento. Los 150 mil asistentes abrieron sus brazos para recibir la bendición de Dios y pedir también por la lluvia, debido al periodo de sequía. De esa manera se acercaron hasta la ciudad universitaria, exactamente en las adyacencias del Maczul, donde se celebró la Eucaristía. Cinco mil sillas estuvieron desplegadas para escuchar la misa oficiada por monseñor Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo.

Algunos arrodillados continuaron con sus plegarias. “Son 19 años donde han transcurrido grandes cosas. En mi vida ha obrado de manera inimaginable, pero ahora estoy seguro que seremos miles los bendecidos, porque llegó la hora de creer, de saber que él murió por nosotros”, argumentó Jorge Ordóñez.

Con rostros de regocijo cerró el evento religioso y los fieles desde ya esperan ansiosos los 20 años de la multitudinaria congregación.

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