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Marabinos buscan prevenir el coronavirus en medio de la falta de agua

La capital zuliana no es el único lugar que padece la intermitencia de este recurso vital. Según el informe de Desarrollo Mundial del Agua de la ONU, más de 2.000 millones de personas en diversos puntos del planeta no tienen ni siquiera los servicios de agua y saneamiento más básicos

Ramona lava sus manos una y otra vez en un mismo recipiente, mientras Jesús, su nieto, se baña dentro de una ponchera para reciclar el agua que usa. Estas son algunas de las cosas que realizan los marabinos para lograr cumplir las medidas de prevención contra el coronavirus en plena crisis hídrica.

La capital zuliana no tiene nada que festejar hoy, el Día Mundial del Agua, fecha en la que se busca llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos, dos factores que carecen en la entidad y que se ven colapsados antes las necesidades que implica el tratado del Covid-19.

El acceso a agua potable es internacionalmente conocido como uno de los derechos humanos esenciales, y según Ramona Nava, en Maracaibo es violado a diario.

La ama de casa, quien habita en el oeste de la ciudad, asegura que puede pasar hasta un mes sin ver el servicio vital. Y cuando lo tiene es porque busca en una tubería ubicada en una cañada aledaña a la zona.

Al conocer que la pandemia había llegado al país, su preocupación e inquietud creció. “No contamos con la cantidad de agua necesaria para asear la casa y nuestro aseo personal”, afirma la mujer de 74 años.

Esta situación también entristece a Mila Delgado. La ama de casa manifiesta que es necesario que todos los municipios sean surtidos de forma igualitaria y con cantidades necesarias que puedan abastecer las exigencias de quienes buscan combatir el virus de Wuhan.

En su caso, en el barrio El Hoyito, desde noviembre de 2018 no llega agua con regularidad. Los habitantes deben buscarla en una comunidad cercana o comprar a los camiones cisternas.

Surtir sus recipientes puede costar desde 50 mil bolívares hasta Bs. 250 que puede costar llenar un tanque de al menos 1.100 litros.

Cuando nos llega agua, de tubería, sentimos una emoción irrazonable. Algo que debiera ser normal pero para nosotros es como un milagro”, agrega Delgado.

Familias grandes, menos agua

A pocas cuadras de Delgado, en el barrio Estrella del Valle, vive la familia Andrade. Sus integrantes desde que llegaron al lugar, hace 10 años, dicen haber aprendido a valorar el agua.

En la actualidad, detallan que solo pueden lavar su ropa entre una semana o hasta 15 días. El lavado de mano lo realizan de tres a seis veces al día, siempre y cuando, no hayan salido de su residencia.

Andrés Andrade, uno de los integrantes del hogar, cree que en comparación a otros países la limpieza y aseo con agua es leve “porque la gente prioriza su uso”.

Problema mundial

La capital zuliana no es el único lugar que padece la intermitencia de este recurso vital. Según el informe de Desarrollo Mundial del Agua de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 2.000 millones de personas en diversos puntos del planeta no tienen ni siquiera los servicios de agua y saneamiento más básicos.

En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que reconoce “el derecho al agua potable segura y limpia y el saneamiento como un derecho humano” y en 2015 el derecho humano al saneamiento se reconoció explícitamente como un derecho independiente.

Estos derechos obligan a los Estados a trabajar para lograr el acceso universal al agua y saneamiento para todos, sin discriminación, priorizando a los más necesitados.

Ramona, Mila y Andrés coinciden en la necesidad que el Estado asegure las condiciones hídricas a la ciudadanía. Y esperan que puedan combatir el coronavirus de una forma tan simple como asear, digerir y poseer el agua que como derecho merecen.

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