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LUZ cuenta con potencial para reducir crisis de medicamentos

“Tiene que haber líderes que sepan que en la ciencia está el poder”. Es urgente. Pone ejemplos, saca cuentas y le cuesta creer que lo planteado hace más de diez años, un proyecto que desde lo científico haría potencia a la región en materia de fármacos y ayudaría no solo en enfermedades sino en la adquisición de productos para la higiene personal, haya sido engavetado por el Gobierno, y que en medio de la crisis no se pueda ayudar con el problema. El doctor Clímaco Cano sigue en la lucha por la construcción de un centro de alta tecnología que produzca medicamentos.

“No se puede mezclar la ciencia con la política”, expresó. No se puede tener tiempo para ambas cosas, consideró el experto de la medicina y de ahí sustenta su teoría de que el proyecto no se haya concretado. 

Hace ocho años atrás el plan se puso en mesa. La Universidad del Zulia, institución donde se encuentra adscrito el Instituto de Investigación Endocrino- Metabólico (CIEM) “Dr Félix Gómez”, puso a disposición unos 15 mil metros cuadrados para que este instituto se ampliara, convirtiéndolo en un hospital de alta tecnología, con áreas de investigación, pero sobre todo, la producción de medicamentos en cantidades industriales para el beneficio del colectivo. Aún no se ha puesto la primera piedra.

Allí, en el CIEM, por más de 20 años se producen  –a baja escala–  productos para el tratamiento de enfermedades como la diabetes, psoriasis, dermatitis, artritis, herpes; además de agentes preventivos del cáncer y coadyuvantes de la quimio y radioterapia.

“Esto se lograba con 10 millones de dólares, ahora no creo que se dé el aporte con el dólar como está”, explicó Cano; pero no pierden del todo las esperanzas. Sigue en su consultorio, aportando. No recibe más que el pago de la Universidad. No cobra por consultas. “No hemos sido escuchados”, enfatizó y destacó varias veces que “nadie aporta recursos”. Hizo memoria, y solo recordó que el gobernador Francisco Arias Cárdenas donó unos aires acondicionados para acondicionar dos salas de consultas.

La falta de interés frena el avance, no solo de la medicina, sino del resto de las profesiones que se desarrollan en el país. “Si pusiéramos a los bachilleres que se forman en ingeniería para que sus tesis fueran de hacer una batería, estaríamos resolviendo eso también. Aquí ensamblamos todo, todos los medicamentos son ensamblados”, señaló.

Está jubilado desde el 2003 y desde que egresó lleva 39 años al servicio de la medicina. De ahí su optimismo. “El que de verdad quiere investigar se le  olvida hasta la hora, el que no, cuando quiere, se va de vacaciones un mes, llega y cumple horario. Esos son curiosos”.

Para el académico las posibilidades de ayudar desde la Universidad del Zulia son posibles, mucho más con este proyecto, pero también, se necesita el recurso humano que trabaje con base en planes con objetivos, recursos para que funcione, verificar si se produjo o no, rendir cuentas. “No podemos mezclar ciencia con política, eso es imposible”.

Para Cano la investigación no debe ser coyuntural sino planificada. Apuntó además, que si se empieza desde ya, en unos cinco o diez años se podrán ver los resultados. “Soberanía no es depender de nadie, es que tus insumos, tu comida, la produzcas tú”.

Intentos fallidos

La producción que hasta ahora se hace en el Instituto es para los pacientes que son remitidos desde los centros hospitalarios o que conocen del sitio. A pesar de que la afluencia de pacientes no es masiva, son miles las personas que ahí se atienden y que han visto los resultados.

Han querido ayudar. “Nuestros cicatrizantes son mejores que muchos de los que están en las farmacias, pero no nos apoyan”, se quejó.

Considera que no es solo producir y ver excelencia en los resultados, se necesitan permisos y apoyo de las instituciones. “Necesitamos registro sanitario. Hicimos más de diez viajes a Caracas y nunca vinieron hacer la inspección. No ha habido apoyo”, enfatizó en experto.

Han pasado muchos años desde que dejaron de percibir apoyo económico por parte del Estado. “Recibíamos 100 mil bolívares al año, pero el Ministerio nos lo quitó”.

Jorge Palencia, rector de LUZ, manifestó que para apoyar al manifiesto que se hizo desde la Asamblea Nacional para que las universidades produjeran fármacos, se tenía “la infraestructura, talento, material, para contribuir también en un área tan sensible como es la salud”. Y es así, falta que los niveles de gobierno apoyen centros como este que a futuro puedan garantizar la salud y calidad a la población zuliana y al resto del país.

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