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Lluvias acaban con enseres de familias en el Kilómetro 4

Todos escuchaban un ruido que catalogaron como “fuerte”, parecían las voces de los mismos de la Tragedia de Vargas, cuando describían el chocar de las piedras por el agua que se llevaba todo a su paso hasta desembocar en sus techos, garajes y frentes. No se puede decir que fue con la misma magnitud de 1999, aunque el miedo que sintieron ayer los habitantes del sector Adán Sthormes quizá sí fue el mismo.

A las 8:30 de la noche comenzó la lluvia. Todos los vecinos estaban en su actividad cotidiana, algunos se acostaron a dormir, otros todavía estaban llegando de sus trabajos, veían televisión y los más jóvenes estudiaban. Se hicieron las 11:30 de la noche cuando lo ensordecedor empezó a llamarles la atención y minutos después comenzó a meterse el agua por debajo de las puertas, era agua marrón, con arena que se convertía en barro.

David Zerraga, de 14 años, vive con su mamá y sus dos hermanos. Es el mayor y la mano derecha de su progenitora, quien es madre soltera. A la familia de David le pasó como a todos los afectados de la comunidad. “Al abrir la puerta se nos vino el agua encima”, decía Mirian Colina, quien vive detrás de la casa del adolescente donde resultaron afectadas 20 familias.

El desespero iniciaba, las camas se comenzaron a mover, las neveras, cocinas y lavadoras navegaban por las pequeñas casas multifamiliares. El agua subía cada vez más pasando el metro de altura. David quería ayudar a su familia y se afanaba por no perder los enseres, y al tratar de desconectar una de las dos neveras que tienen se desprendió un vidrio del interior del artefacto que le cortó toda la planta del pie, acto que según sus vecinos le salvó la vida. “Después de eso fueron a despegar la nevera y estaba dando corriente”, era el comentario del común de los vecinos.

La cañada La Silva creció. Por el frente de la casa de Mirian pasa el cauce que fue embaulado hace menos de dos años porque la Gobernación del estado Zulia hizo una obra donde colocó unos seis drenajes. “Eso no sirvió, desde el primer momento lo supimos, es tanto así que la inundación no fue por la cañada porque el agua venía desde atrás hacia delante”, prosiguió. En los puentes que conectan la carretera con su casa colocaron paños, sábanas, hamacas y colchones, todo destilaba agua.

Les cerraron las puertas

Lo querían prevenir. Insistían. El director de la emisora Armonía Estéreo 99.3 FM, Ángel Arévalo, contó cómo le hicieron caso omiso en el Instituto de Vialidad del Estado Zulia (Invez) cuando el titular de ese despacho era Carlos Lamus. “También acudimos al Instituto Autónomo Regional del Ambiente (IARA), donde Henry Ramírez nos dijo que la limpieza de las cañadas era competencia de la Alcaldía de San Francisco”.

Desde el Kilómetro 4 se podía ver cómo todos los vecinos colocaban el arbolito y los juguetes de sus hijos en el sol, mientras tanto una cuadrilla del ayuntamiento local limpiaba el barro que se alojó en las calles. El consejo comunal, las UBCH y el poder popular hicieron los censos de las familias afectadas, fueron alrededor de 20 en Adán Sthormes, sin embargo en la comunidad de Negro Primero también hubo inundaciones.

El tiempo volvía a estar presente en el cielo zuliano. Nubes grises lo anunciaban y las familias que tienen a La Silva como vecino seguían con miedo: “Esta noche volverá a llover”, decían.

 

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