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Las asignaturas pendientes de la educación pública

El colegio donde me formé no es el mismo. El cambio gubernamental lo hizo pasar de múltiples colores a gris. Su cerca de ciclón fue derrumbada para hacerla de concreto y barrotes de hierro. En la Escuela Básica Lucila Palacios los cambios fueron rotundos, pero ninguno ha pegado más que las improvisaciones al educar.

El profesor académico Antonio Pérez Esclarín considera que es la esencia lo que mantiene de pie la educación. No solo del Lucila, sino de todas las escuelas, donde a su juicio se ha perdido el concepto de educar. “Antes los educadores eran sobretodo personas de una gran autoridad moral, pensaban que educar era formar la integralidad de la persona, formar razón, corazón y espíritu, conocimientos y valores. Eso cambió”.

La modalidad no ha cambiado, pero sí el entorno. En los salones donde estudié ya no hay plastilinas, ni cajas de creyones, incluso, se esfumaron los “celos” por el cuaderno del compañerito, pues “muchos niños este año solo trajeron un cuaderno, terminaron el año en hojas blancas y recicladas porque no teníamos ni siquiera cómo ayudar”. Y es que los profesores tienen prohibido por la circular 1.569 del Ministerio de Educación, pedir colaboración a los padres.

Para Esclarín la educación que se imparte hoy está basada en formar intelectualmente pero sin valores. “Sin la formación del corazón. Hay mucha retórica sobre los valores, pero continuamente son pisoteados por la sociedad”.

Los números son claves. Según el informe emitido por el Sindicato Unitario del Magisterio del Estado Zulia (SUMA-Zulia), de las 371 escuelas nacionales y estatales de la región, un 64 por ciento de ellas están en total abandono; mientras que 79 por ciento de ellas están desatendidas. Los maestros improvisan desde el cronograma de actividades truncado por paros, bajones de luz y el hampa, hasta falta alimentación.

Antes, recuerda la subdirectora del Lucila Palacios, Milagros Vargas, las familias podían darle el estreno escolar a sus hijos, y a corto plazo entregaban todo lo pedido en la lista. Esto dejó de ser obligado, también por orden presidencial. Pero, ¿cómo se mantiene de pie una institución que no recibe aportes gubernamentales y tampoco puede pedirlos? “Tenemos cuatro años sin pedir enciclopedias porque tampoco nos llega la colección Bicentenario, ni las Canaimitas. El Gobierno nos limita”, expresó.

Borrar la política

“Muchos utilizan la educación como un medio de adoctrinamiento, fomentando la sumisión más que la autonomía, haciendo personas sumisas y no libres. Eso sigue siendo el gran reto de la educación”, sentencia Esclarín. Y esta frase afirma más la desesperanza de Sania Viana, directora del Instituto Zuliano de Atención Integral al Niño (Izain), que han sido víctimas de doce robos en siete meses, y que la libertad con la que deberían ser educados los pequeños se ve limitada por la ausencia de una respuesta gubernamental, que solo los pone en larga lista de escuelas robadas, sin solución.

“No tenemos dolientes, la escuela se convirtió en el nido de las mafias y nadie responde”, expresó Viana.

Será que la mirada nunca va a volverse a la deserción escolar que según el informe de SUMA-Zulia, ya llega al 72 por ciento. ¿Acaso nadie se preocupará por esos jóvenes, que para el profesor Esclarín han abandonado los cuadernos a cambio del bachaqueo, por ejemplo?

“Uno de los indicadores que siempre repite el Gobierno es que somos uno de los países que más estudiantes universitarios tenemos, pero la pregunta es: ¿Cuántos van a egresar? Porque los índices de deserción son fuertes. Es más, la gran pregunta es: ¿Qué futuro tendrán esos profesionales, y dónde conseguirán trabajo? Si la mayoría está pensando en irse del país. Esto es una tragedia muy fuerte”, resaltó el académico.

Le falta. “Seguimos teniendo una educación pobre”, asegura Esclarín. Pero el Gobierno ha tenido opciones, una muy acertada fue la creación de los comedores escolares -que mi generación, de hace diez años, no disfrutó-. Pero las cifras de SUMA-Zulia, indican que a las escuelas donde llega el Programa de Alimentación Escolar Zuliano (PAEZ), la carencia ya sobrepasa el 86 por ciento. En Lucila Palacios, solo llegó cuatro veces este año escolar.

La esencia, los valores, la libertad, la seguridad y la alimentación, son las asignaturas pendientes de los entes gubernamentales ante el compromiso de las escuelas, pues “el derecho a la educación es un derecho al aprendizaje, no solo es asistir a clases”, insiste Pérez Esclarín. “Muchos confundimos educación con tener tantos alumnos en la escuela, pero de verdad no estamos formando a esos sujetos del siglo XXI”.

Quizá los multicolores en mi escuela no vuelvan, pero no está en la pintura, está en rescatar esa educación que formó en cantidad, con calidad.

Hará falta entonces “una verdadera propuesta de país, más allá de la politiquería, de los partidismos. La educación debería ser el motor esencial, orientada a formar profesionales, ciudadanos solidarios”. Y allá se debe ir, esa es la tarea.

 

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