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TOPE DELIA PLAZA

Iglesia del Convento se está cayendo

La Iglesia del Convento de San Francisco de Asís, construida en el siglo XVII se está cayendo a pedazos. El caminar hasta el final de la Plaza Baralt y ser recibido por la estatua de Rafael María Baralt ya no es un paseo turístico, es incluso incómodo a la vista. Es el degrado de un patrimonio en su máxima expresión.

La cruz de tres metros que le fue colocada en 1918 sigue a la vista, pero la basura que bordea el templo tiene mayor impacto para el transeúnte. Al parecer entre la recuperación que hace la Gobernación del Zulia y el Centro Rafael Urdaneta de la emblemática plaza no está prevista la refacción de la iglesia.

Las puertas de madera de estilo gótico se muestran amarillentas por el sol, están rasgadas por el comején. Las paredes están quebradas. El ladrillo fracturado por el tiempo sin mantenimiento, y la pintura que la reviste se cae a destajo.

“No hay dolor por lo nuestro. Esto lleva años así. Uno pasaba antes y era lo mejor que podía ver. Han arreglado otras cosas pero eso, que es un templo histórico, no”, sentencia Estela González, residente del sector Santa Lucía y quien acude al casco central de la ciudad diariamente.

El vicario de la Catedral de Maracaibo, Silverio Osorio Mora, detalló que desde hace dos semanas está a cargo de la iglesia, debido a que el padre Alexis Rodríguez fue enviado a La Cañada de Urdaneta. Por ellos sus puertas están cerradas durante gran parte del día.

“Yo quiero que nos ayuden, que la Alcaldía de Maracaibo, la Gobernación, el CRU o los entes que deseen, aporten para que mejore la infraestructura”, sostiene el también párroco de la iglesia Santa Lucía.

Al costado de la iglesia hay un bote de aguas blancas que se liga con aguas negras, según destaca Osorio Mora. Eso proviene de la Capilla terciaria del Convento que fue expropiada por los buhoneros y que ha sido usada por ellos como depósito. “Allí tienen amarraderas, lavaplatos y otras cosas”, manifiesta el párroco.

Según los buhoneros el derrame de aguas tiene cerca de seis años. En el lugar no se aguanta el olor ya que la cantidad que derrama a diario se conecta con la basura que está debajo de Rafael María Baralt. El escenario es desastroso.

Los transeúntes recuerdan cómo era aquél lugar y solicitan volver a ver a Maracaibo como antes. La culpa para ellos es del Instituto Municipal de Aseo Urbano, asegurando que nunca pasan a recoger los desechos sólidos que se acumula a diario.

 

 

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