El diario plural del Zulia

Familias siembran en sus patios para ahorrar dinero

Manuel Gutiérrez tiene apenas 12 años. El año escolar pasado, en septiembre de 2015, aprendió en su escuela la importancia de la siembra y los beneficios de trabajarla en casa.

Los padres del estudiante de segundo año de bachillerato dan cuenta de que esto representa un ahorro para las financias del hogar; ya que en casi cualquier bodega de la ciudad un plátano puede llegar a costar hasta 800 bolívares.

La primera colecta de los Gutiérrez Rodríguez, hace aproximadamente un año, fueron 15 auyamas. Pero en casa ahora también tienen plantas de tomate, cebolla en rama, plátano, topochos, jengibre y hasta de piña.

“Cuando recogimos las auyamas me alegré, porque por primera vez vi una cosecha”, dijo el joven. Recuerda que con ese fruto pudo disfrutar de un puré e incluso de una nutritiva sopa.

Familia unida

Los padres de Manuel lo apoyan en el aprendizaje sobre las técnicas de la siembra. La actividad se ha convertido en un disfrute para toda la familia. Su madre Marinil Rodríguez, busca información sobre el proceso de cultivo y el cuidado que se le debe dar a cada planta según sus características, y su padre Javier Gutiérrez, riega los árboles junto a su hijo. También le toma una fotografía cuando recoge cada producto.

Hace 15 días obtuvieron 28 cebollas en rama que repartieron entre varios miembros de la familia. El fruto demoró solo dos meses en a orar.

Seis semanas atrás el resultado de la perseverancia fueron 18 tomates, que tardaron solo cuatro meses en dar frutos.

Uno de los conocimientos que comparten los Gutiérrez es que no se necesita de un patio muy extenso. El de ellos es aproximadamente 10 por 10 metros de longitud.

Cualquier implemento del hogar se aprovecha. Las tinas de las lavadoras funcionan como macetas para las plantas de jengibre y el armazón de una nevera que ya no se encontraba en funcionamiento, pasó a servir como barbacoa para contener dentro de ella a las plantas de cebolla en rama.

Unas ramitas de cebolla en rama cuestan casi mil bolívares en las tiendas”, expresa Marinil Rodríguez.

La práctica se extiende. Un primo de Manuel, que vive en una casa ubicada en el sector Los Estanques, también siembra para el consumo del grupo familiar. El compartir ha fortalecido los lazos de la familia y es una forma de hacer frente al alza de precios del mercado tradicional.

A la espera de resultados

Willy López, de 14 años, también siembra en el patio de su casa. Vive en el barrio El Museo junto a sus dos abuelos maternos, su madre y un hermano de 13 años.

En casa tienen lechosa, tomate, topocho y yuca. La siembra es joven, aún no registran los primeros resultados. Su abuelo fue quien tuvo la iniciativa de sembrar para el consumo de todos.

El alto costo de los productos fue el impulso para poner manos a la obra y preparar el terreno del fondo de la casa. El joven asegura sentirse “contento” de aprovechar el terreno de su hogar para algo productivo.

En el barrio 19 de Abril otras cuatro familias han optado por sembrar. María González comenta que hoy día es importante ahorrar todo el dinero que se pueda. “Todo está muy caro y las madres de familia encontramos formas de salir adelante”, afirma.

 

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