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Entre tanquetas y militares reciben clases 160 estudiantes en Cojoro

Entre ruidos ensordecedores de trompetas, bombos, platillos y gritos de mando de militares conviven más de 160 estudiantes que estudian en el liceo Ramón Paz Ipuana, ubicado en Cojoro, parroquia Alta Guajira. Este centro educativo se fundó en el año 1992 en una sede obtenida en préstamo con la Corporación Zuliana (CORPOZULIA) y desde el entonces comenzó a funcionar como escuela de primaria y secundaria.

En enero de 2010 sus amplios espacios fueron ocupados, de forma repentina, por las Fuerzas Armadas desplazadas de Paraguaipoa tras la instalación de la 13 brigada. Desde ese momento, la convivencia entre escolares y militares fue complicada; su área de esparcimiento se convirtió en estacionamiento de tanquetas militares, el acceso era restringido para visitantes y solo podían ingresar a los patios, los docentes identificados con su carné y en muchas oportunidades fueron sometidos a requisas por parte de los soldados.

Los malestares empezaron a sentirse, por lo que un grupo de docentes solicitó ante el gobierno nacional la construcción de una nueva escuela para poder atender a la población estudiantil que hace vida en la Alta Guajira. Esta demanda fue escuchada y en al año 2012 se aprobó un recurso a través de la Fundación de Edificaciones y Dotaciones (FEDE) para la nueva edificación; esta vez más cerca del poblado y en condiciones aptas para los escolares.

Sin embargo, dos años después, la obra se paralizó y actualmente siguen esperando por la entrega de dicha sede que está construida en un 70 %.

Ante esta paralización, los docentes y estudiantes, han solicitado a las instituciones regionales y al mandatario regional, Francisco Arias Cárdenas, la culminación de la nueva escuela. No obstante, sus suplicas aún no han sido escuchadas y, el pasado 16 de febrero de 2016, extendieron su solicitud ante el secretario de gobierno, Giovanny Villalobos quien anunció la activación de los trabajos para la terminar la infraestructura, pero aún siguen esperando.

Actualmente los maestros se mantienen en este centro educativo, que funciona en un espacio reducido por la convivencia con dos batallones militares compuesta por más de 600 soldados, que se mezclan entre los estudiantes de básica que a diario asisten a esta institución ubicada a más de un kilómetro del poblado de Cojoro en la zona de Walitpana.

Según los docentes la situación de convivencia es incomoda debido a que para ingresar a la escuela hay que cruzar varios controles de seguridad del ejercito, quienes a pesar de conocer quienes laboran en la institución, continúan dificultándoles el paso.

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