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En el “Esteva Parra” 107 abuelos solicitan alimentos

La casa para adultos mayores no recibe provisiones de proteína desde hace tres meses. Tampoco hay medicinas

Pasta y jugo de toronjil, sin nada de proteína, es el almuerzo habitual de Alberto González desde hace tres meses. El hombre de 73 años vive en el Centro Residencial Dr. Joaquín Esteva Parra, del Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass), junto a otras 106 personas.

Según los abuelos, el alto costo de los víveres genera una situación palpable en el geriátrico, que se encuentra ubicado en la avenida Milagro Norte de Maracaibo.

La dotación de alimentos está a cargo del Gobierno nacional y regional, a través del Programa de Alimentación del estado Zulia (Paez). Sin embargo, desde octubre no han llegado suministros de pollo, carne o pescado.

“Desde hace cuatro meses no comemos arepa ni proteínas. El toronjil que nos dan es posible gracias a que hay siembra en el patio”, explicó uno de los afectados, quien prefirió mantener su nombre en el anonimato.

En la granja había cosecha de cebolla, cilantro, yuca y plátano; rubros que ya se acabaron. Anhelan la cosecha.

Sin merienda

Luego del almuerzo, los abuelos recibían frutas como naranjas, guineos, melones, patilla y lechosa. Hace siete meses el menú cambió.

“Comemos las tres veces al día, gracias a Dios, pero ya no nos dan las frutas, que son fuente natural de vitaminas”, manifestó un hombre de 78 años.

El acostumbrado café por la tarde quedó atrás. Desde hace más de un año, quienes residen en el “Joaquín Esteva Parra” no comparten entre ellos la semilla del cafeto.

“El surtido no ha llegado. Hacemos un llamado para que lleguen provisiones de pescado, porque no todos podrían comer carne roja”, agregó. El desayuno del martes, a las 8:30 de la mañana, fue fororo sin leche y la cena consistió en arroz, sin otro ingrediente.

Algunos de los pacientes no disponen de una pensión que les permita cubrir sus gastos médicos y de nutrición; por eso claman asistencia.

No hay ambulancias

En el estacionamiento de la entrada de la casa para adultos mayores reposa una ambulancia a la que le falta un neumático. También un autobús, parado por la misma causa.

Los patriarcas temen que no cuenten con unidades disponibles para traslados, en caso de que se presente alguna emergencia. Aseguran que hace unas semanas se desmayaron dos personas.

“Además de la edad, influye la mala alimentación. Por eso queremos una respuesta pronta”, dijo un hombre de 68 años, quien añadió que la cabaña número 11 no posee servicio de agua ni de electricidad.

Faltan las medicinas

Rosa Pérez -nombre utilizado para el resguardo de identidad- presenta párkinson. Para tratar su condición requiere sinemet de 25 miligramos, akinetón de dos miligramos y madopar de 50.

“Tenemos déficit de medicamentos y de alimentos. Ojalá algún ente de Gobierno o alguien particular pueda ayudarnos”, pidió la mujer de 67 años.

Luis Villalobos, de 78 años, tiene diabetes e hipertensión. Le preocupa no consumir los productos alimenticios que su salud demanda.

“No puedo estar comiendo pasta, pero lo hago para no morirme de hambre. Mis hijas están en otro país y por eso no pueden venir y traerme comida, como lo hacían antes”, lamentó.

Jesús Espina sufre de la tensión. Para su caso, el medicamento recetado por un especialista fue captopril, de 25 miligramos. Además necesita gotas para la vista.

La semana pasada, los abuelitos recibieron la visita de personal del programa 0800-SaludYa, quienes tomaron datos personales y las historias médicas que reposaban en el cubículo de Enfermería.

Los consultados esperan una entrega de fármacos por parte del sistema que se encarga de las consultas de existencia de medicamentos en las redes de farmacias públicas regionales.

Aires dañados

Los cuartos de descanso no cuentan con aires acondicionados. El refugio está conformado por 13 cabañas, cada una con 10 habitaciones en las que duermen hasta dos personas. Los abanicos son la única alternativa.

La sala común tampoco tiene climatización, solo el salón de Terapia Ocupacional, donde se realizan actividades recreativas.

“Solo hay una cabaña con aire, pero está desocupada. Ese es otro de los asuntos que deben atenderse, aunque urge la comida”, señaló Espina.

 Nuevos ingresos

De acuerdo con lo comentado por quienes habitan en el geriátrico, se espera que en los próximos meses se integre a 20 abuelos más, provenientes de Caracas. Afirman que conviven con personas que requieren cuidados especiales, como vigilancia psiquiátrica.

“Esto es para el adulto mayor y hay personas con esquizofrenia, eso se sabe”, señaló uno de los presentes en el porche de la institución. Hasta el cierre de la edición se intentó contactar a la directora del lugar. Sin embargo, no se tuvo éxito.

25 millones de bolívares invirtió la Gobernación del Zulia en la climatización y alumbrado del hogar, en mayo de 2016, según una nota de prensa

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