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El violinista de Mágico Manglar: “Le pedí permiso a Baralt y toqué en su pedestal”

José Luis Ferrer Tovar ha dedicado 46 años a la música. Una de las hazañas de este violinista fue ejecutar su instrumento en el pedestal donde reposa la estatua de Rafael María Baralt, el insigne historiador,  escritor y poeta zuliano. Ferrer interpretó el himno nacional y los valses: Brisas del Zulia, Como llora una estrella y Penumbra

Ataviado con una bermuda gris, franela negra, camisa de palmeras, gorra y sandalias Crocs, José Luis Ferrer Tovar, el violinista de la isla Mágico Manglar (akiechi weimei, en voz añú) recibe un viernes a los visitantes de este pequeño remanso ubicado en el estrecho del Lago de Maracaibo. Interpreta Brisas del Zulia, el vals que inmortalizó al gran cantautor venezolano Alfredo Sadel.

Así, desprovisto de la formalidad del traje de gala, que viste durante su participación en conciertos, este músico maracaibero, de 56 años, se pasea con su violín por varios géneros musicales: vals, gaita, joropo, tango y música pop, mientras los turistas llegan en kayaks tras recorrer casi dos kilómetros en el Lago. La jornada se repite el sábado y domingo siguiente.

 

Los visitantes se sorprenden no solo por la belleza lacustre del paseo, también al encontrarse con un violinista en un paraje que se ha convertido en el destino favorito de quienes practican el deporte de aventura que ofrece Fitlosophy Beach Sport Club.

Mucha gente se impresiona al ver a un violinista porque este es un instrumento clásico con casi 500 años de historia, pero el violín siempre ha estado presente en todas las culturas, en diferente figuras”, argumenta.

 

Ferrer recuerda que a principio de este año lo llamaron para presentarle el proyecto “y dije sí de inmediato. Me gustó la idea de trabajar en lo que más me apasiona y sé hacer”, manifiesta.

Desde entonces, cada viernes, sábado y domingo, este nacido en la barriada de Santa Lucía llega temprano a las instalaciones del club ubicado al lado del Tibisay Hotel del Lago, en la avenida El Milagro. Allí, parte en una canoa con su eterno compañero: el violín. Va sereno, sin mayor preocupación, al lugar donde conjuga la lectura, el silencio y la música.

 

Me conocen como “El violinista de la isla” y “El violinista navegante” porque me ha tocado interpretar melodías sobre una canoa. Yo he ejecutado este instrumento en todos lados, desde el Puente Sobre el Lago hasta en los techos de las casas, como El violinista en el tejado, manifiesta entre risas, en referencia a un musical cinematográfico de los años setenta.

 

Y es que una de las hazañas más notable de este músico fue ejecutar el violín en el pedestal donde reposa la estatua de Rafael María Baralt, el insigne historiador,  escritor y poeta zuliano. En la plaza epónima del primer latinoamericano en ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua Española, Ferrer interpretó el himno nacional y los valses: Brisas del Zulia, Como llora una estrella y PenumbraEn una de esas piezas lo acompañó el poeta zuliano, Darío Delgado, “Darius”; su amigo, colega y dupla artística.

Eso fue a principio de 2020, una semana antes de la conmemoración del Día de la Zulianidad, que se celebra el 28 de enero. La limpieza de la estatua estaba entre los trabajos que el CRU realizaba en la plaza. Ese día, los trabajadores habían bajado la escultura para asearla. Nosotros estábamos preparando un concierto a propósito de la fecha, entonces vi el pedestal vacío, pensé que allí faltaba algo y decidí subirme con mi violín”, rememora.

 

Ferrer recuerda que momentos antes de escalar a la columna de concreto, donde se erige el monumento pedestre de Baralt, conversó con él. Este hecho quedó plasmado en imágenes que hoy comparte con sus familiares, amigos y colegas. “Fui al lugar donde tenían la estatua de Rafael María Baralt y le dije: ‘yo, como miembro de la organización número uno en el planeta, la Orquesta Sinfónica Juvenil- libro Guinness- pido que me concedas el permiso para subirme allí a hacerte la suplencia unas horas’. Parecía ilógico, pero tenía que pedirle permiso”, relata.

 

“En 132 año que tiene  instalada la estatua en ese lugar, nadie había hecho lo que hice yo”, dice lleno de orgullo.

 

En la Plaza Baralt, de cara al estuario que hoy ve cómo recibe a los visitantes de  Mágico Manglar, Ferrer ofreció el honroso concierto. “La gente pasaba y me miraba con asombro, pero luego aplaudía. Es el escenario más importante en el que me he presentado. Tuve el privilegio de tocar donde, desde 1888, está la estatua del ilustre zuliano”, recalca.

Su vida dedicada a la música

El violinista de Mágico Manglar tiene 44 años de trayectoria. Comenzó en el mundo de la música cuando tenía 10 años de edad, impulsado  por sus padres, quienes siempre exaltaron su vocación hacia este arte. “Inicié estudiando cuatro venezolano con un profesor particular, luego me formalicé en el Conservatorio José Luis Paz, pero después decidí cambiarme a  la Orquesta Sinfónica que recién iniciaba en el Zulia”.

Con regocijo, Ferrer manifiesta ser uno de los fundadores del  Sistema de Orquestas Sinfónica Juveniles del Zulia y de la Orquesta Infantil Nacional, ambas en 1978. Asegura que también participó en la fundación de la Orquesta Sinfónica Juvenil Ve (1984), de la Sinfónica del Zulia (1994), y de la Orquesta del Colegio Universitario Dr. Rafael Belloso Chacín (Cunibe). Actualmente es músico de la Orquesta Típica del Zulia y de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Rafael Urdaneta (URU).

 

 

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Tres de sus seis hijos también se dedicaron a la música. “Uno es percusionista de la Orquesta de la URU, mi hija es violinista  y mi hijo mayor es trompetista y artista plástico, los dos últimos residen en Chile”, resalta.

 

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