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Educación superior privada asfixia a los jóvenes

Un par de meses ahorrando y limitando gastos en casa entre mamá y papá no fueron suficientes para que María Helena Viloria, una joven de 17 años, con aspiraciones de estudiar Comunicación Social, iniciara su recorrido por la vida universitaria.

El presupuesto estimado engordó tras los ajustes en los precios de las unidades de crédito de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica), casa de estudio, referencia en la calidad de formación para profesionales en la carrera que María Helena escogió.

Vinimos la semana pasada y nos dieron un presupuesto, ayer regresamos con el dinero y la unidad de crédito incrementó”, cuenta la joven.

En última instancia, un préstamo en el trabajo de su padre le brindó la oportunidad de inscribirse en este período, pero la bachiller se dispone a buscar un trabajo a medio tiempo, para repartir los gastos universitarios en los semestres siguientes.

“Es una carga muy grande, no cualquier persona está en condiciones de pagar una carrera en alguna universidad privada, porque al igual que todo en el país los incrementos son constantes”, comenta María, quien ya tiene su planilla de inscripción en mano y solo espera el llamado a clases.

Los costos de las matrículas en la educación superior son variables, según la cantidad de materias a inscribir y las unidades de crédito que esta tenga. Un período completo con la máxima carga horaria para estudiantes que apenas comienzan una carrera, oscila entre los 150 y los 250 mil, dependiendo la universidad.

Programas de becas como FundaLossada, otorgadas por la Gobernación Bolivariana del Zulia y Jesús Enrique Lossada, a cargo de la Alcaldía de Maracaibo representan un alivio para aquellos estudiantes beneficiados y su entorno familiar.

Las principales casas de estudio de la entidad cuentan con estos convenios, que han logrado ingresar al sistema universitario privado a más de 89 mil bachilleres.

Sin embargo, la población estudiantil que aún no es beneficiada con alguno de estos programas sigue siendo elevada, al igual que aquellos que no cuentan con un promedio académico acorde a las exigencias de la Universidad del Zulia o no fueron admitidos en la carrera que desean cursar.

Hay deserción

“No se ve la misma cantidad de gente inscribiéndose que en períodos anteriores. La universidad se llenaba y el proceso era lento”, recuerda Saúl Yánez, amigo de María Helena, quien la acompaña a formalizar su inscripción para orientarla. Hace cuatro semestres inició la misma carrera y cuenta que debe limitarse a diario para poder cubrir sus estudios.

“Este semestre inscribí menos materias de las que tenía previsto, en primer lugar, para reducir el costo y también para que me dé tiempo de trabajar y poder pagar la universidad”, relata Saúl, quien vive residenciado y se ayuda con lo que sus padres le envían de Caracas.

Los golpea la crisis

Más allá de un tema de especulación, los costos de las matrículas en las universidades privadas son un reflejo de la situación país y el ascenso acelerado de la inflación de la economía no subsidiada, según explica Ángel Lombardi, rector de la Unica.

El año pasado, la inflación general terminó en 800 %, pero la economía no subsidiada registró un promedio de 1.600 % (...) Este incremento golpea directamente a las instituciones educativas, acelerando su empobrecimiento”, señala Lombardi.

Los cuatro aumentos de salario decretados el año pasado y el índice inflacionario serían los factores determinantes en los incrementos de las matrículas. “La universidad no tiene subsidio de nadie y tiene que pagar sus propios costos. Solamente para sostener la estructura laboral tras los aumentos ya no nos dan los números”, reitera el rector.

La Unica sigue siendo una de las casas de estudio más accesibles de la región, pues no presenta un incremento que supere el 140 % además, que dispone de diversos programas que permiten exibilidad en los pagos.

En cuanto a la deserción educativa, Lombardi señala que es un fenómeno real y que viene agravándose desde el 2012. “Claro que hay deserción, incluso en los últimos años, hay menos estudiantes tanto en el sector público como privado, porque es un problema que no depende solo de una matrícula, sino que a medida que se agrava la crisis se incrementan las dificultades para seguir los estudios”.

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