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Choferes venden sus chatarras en 500 mil pesos

Dogde Dart, Jeep Wagoneer, Fairlane 500 y camiones des lan en caravanas hacia Colombia

Es la tercera vez que Énder Morales viaja a la ranchería de la Guajira colombiana para vender un carro por puesto en condiciones deplorables, como chatarra.

Un negocio que emerge ante la crisis económica que vive el país. Depende del valor del peso colombiano con respecto al bolívar venezolano.

El chofer compra vehículos para luego venderlos en Colombia. Hace una semana, salió desde Maracaibo a las 3:00 de la mañana sin los documentos del automotor a su nombre, por eso recorrió varias trochas hasta llegar a las comunidades wayuu de la zona, seis horas más tarde.

Llevó un Dogde Dart, que alguna vez transportó a usuarios marabinos, a su destino final, donde se convirtió en varias piezas de hierro.

“Me fui poco a poco porque el motor estaba fallando y no avanzaba. Me ofrecieron 450 mil pesos por el carro completo, pero por partes me dieron 510 mil pesos”, relató el transportista.

Morales detalló que si el automóvil no está solicitado y el conductor tiene los papeles, no tendrá inconvenientes al pasar por aproximVadamente siete puestos de control de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) localizados en la vía. Debe transitar por Cuatro Bocas, Carrasquero, Cuatro vías, Cuatro esquinas, El Tigre, El Carrizal y Guana.

Bolívares vs. pesos
La aguja de la balanza marcó mil 600 kilos, peso su ciente para que el chofer obtuviera 14 millones 235 mil bolívares, en billetes de 20 mil del nuevo cono monetario, tras realizar el canje de la moneda en una casa de cambio de Maicao.

El conductor ganó siete veces más, en comparación con los dos millones de bolívares que ganaría en la capital zuliana por la venta.

Al canjear los pesos por bolívares, recibió la cifra que representa 80 salarios mínimos de Bs. 177.507, equivalente al sueldo de seis años y ocho meses de trabajo.

Cuando se llega a la ranchería, el vendedor decide si quiere negociarlo entero o picado. Se puede conservar el chasis, los pistones, batería, cauchos o lo que necesite el vendedor, dijo Morales.

“Los guajiros tardan cuatro horas en desvalijar el vehículo con hachas. Por cortar el carro, cobran 80 mil pesos, 10 mil por el terreno que alquilan para cortar la unidad y 12 mil por el agua potable que consumen”, aseguró. Al final perdí 102 mil pesos. Me habría ahorrado la espera, si hubiera aceptado la cifra que me ofrecieron por el carro entero”, lamentó el trabajador del volante.

En las primeras ocasiones, Énder recibió el pago mediante transferencia. Esta vez pre rió arriesgarse y regresó a la urbe marabina con el efectivo, ante la escasez del papel moneda.

Nelson Maldonado no contrató ayuda y pre rió desarmar su Dodge Dart para recibir todas las ganancias. Tardó dos días en desmontar la carrocería, el chasis y autopartes: 44 horas más que los experimentados en el oficio. Pese a la dedicación el hombre perdió 10 mil pesos.

Negocio rentable
A finales de octubre, Carlos Pérez liquidó su Jeep Wagoneer por 500 mil pesos. “Fue un buen negocio vender la camioneta en Colombia. No rodaba más y mantenerla me ocasionaba muchos gastos, indicó.

Como Énder, Nelson y Carlos otros dueños expenden sus viejos automóviles en el vecino país. “Si el carro es tuyo y tienes los papeles no tendrás problemas cuando pases por los puntos de la Guardia. Si te preguntan, dices que visitarás a un familiar”, explicó el conductor Darwin Leal.

En todos los escenarios hay respuestas. Si el vehículo está muy desbaratado, los guardias saben que lo venderás en las chatarreras y siempre quieren sacar provecho. Si le das un millón de bolívares te dejan pasar, aseveró.

Fallas del transporte
La merma del transporte público en Maracaibo se ubica en 80 %. De los 14 mil carros, micros y buses registrados, solo funcionan unos 3.000, informó en una entrevista Erasmo Alián, presidente de la Central Única de Transporte del Zulia.

El déficit se debe a la falta o el elevado precio de los repuestos; la escasez del combustible y lubricantes. Ahora se suma esta nueva modalidad que deja fuera de circulación a las unidades obsoletas.

“Diariamente se van para Colombia entre ocho y diez carros por puestos, es una situación que incrementa la falta de transporte en la ciudad; ocasionando largas colas de pasajeros y el colapso de las unidades activas”, reiteró Alián.

El presidente del Sindicato de la Liga de la Confraternidad de Transporte del Zulia, William Basabe, coincidió con Alián en la cantidad de automotores que a diario dejan de prestar el servicio en las diferentes rutas de Maracaibo. En promedio, serían unas 270 unidades mensuales que regresan en autopartes o repuestos.

Quienes desconocen la “movida” pagan un “gestor” para que los guíe hasta las tierras neogranadinas. Le ofrecen unos 100 mil bolívares por cada vehículo y se van en caravanas para concretar la venta, relató.

Según Basabe, en Colombia compran los autos viejos como Fairlane 500, camiones, microbuses e incluso unidades térmicas carniceras porque están hechos de hierro, que luego derriten para convertirlos en cabillas, láminas y utensilios de cocina.

Reparación de vehículos
Las ganancias obtenidas por sus compañeros atraen a otros transportistas y conductores particulares que optan por invertir en la reparación mínima de sus vehículos para ponerlos en movimiento.

“Mi carro está parado por ocho bujías que cuestan 100 mil bolívares cada una. Quiero ponerlo a rodar para llevarlo a Colombia. Me han contado que pagan unos 15 millones de bolívares al cambio”. Sus esperanzas se disipan cuando el dólar aumenta y el vendedor eleva el costo de la pieza.

José Paz es seducido por el negocio y estudia la posibilidad de liquidar el automotor que maneja desde hace 12 años.  “En enero venderé mí vehículo en Colombia. Ahorita estoy trabajando en el tráfico para recuperar lo que invertí al comprar las dos chivas traseras. Debo llevarlo al mecánico hasta dos veces por semana y me está generando pérdidas. La otra opción es venderlo acá por piezas pero no me darán la misma cantidad de dinero”, detalló.

Paz espera recibir grandes dividendos para inaugurar en su casa un abasto de alimentos y sortear las  adversidades que puedan presentarse en el futuro.

Venta de autoparte

En Venezuela la venta de repuestos usados en chatarreras está prohibida. Los particulares que quieran
comprar una autoparte deben solicitar una factura para constatar que no es robada. Deben tramitar un permiso ante el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) para poder instalar la pieza en su vehículo y evitarse inconvenientes futuros.

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