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ASÍ SOMOS// Cecilia Bernardoni, un impulso que brinda esperanza a los zulianos

Brindar una sonrisa, un abrazo o un beso es quizás una de las maneras más efectivas de mostrar amor hacia el prójimo. Dar afecto y tender una mano amiga es esencial para quienes han sido víctimas de la discriminación.

Y fue precisamente ese trato perjudicial lo que despertó algo en la doctora Cecilia Bernardoni, presidenta de Innocens, que la hizo actuar en defensa de los pacientes de VIH/SIDA, labor en la que ya está próxima a cumplir 22 años.

Desde que vivió por primera vez ese trato cruel, en el año 1991, en contra del primer bebé zuliano con VIH y su madre, ella decidió actuar conforme a sus anhelos; sin embargo, reconoció que “acabar con la discriminación es difícil”. De hecho, el principal rechazo que reciben estas personas es a nivel escolar, pero eso no ha frenado su lucha.

La sonrisa de los pequeños mientras juegan es un orgullo para Bernardoni. No son necesarias las palabras para conocer lo que siente esta zuliana al apreciar a un grupo de niños jugando dentro de las instalaciones de Innocens, en el séptimo piso del Hospital Universitario de Maracaibo, a donde recurren en busca del tratamiento que les brinda esperanza.

Mientras regala calidad de vida a los infantes desde el mismo momento de su nacimiento, a través de un riguroso tratamiento, esta doctora conserva un grandioso deseo para sentirse satisfecha, que es lograr salvar vidas con tan solo una vacuna.

Para poder irme al otro mundo feliz, quiero que venga la vacuna contra el VIH y podamos vacunar a los niños, salvarlos de la enfermedad y cerrar las puertas porque van a ser niños sanos”, expresó con un gesto de felicidad sin igual.

La religiosidad de esta profesora de la Facultad de Odontología de La Universidad del Zulia (LUZ) se dejó ver, cuando con toda su confianza, reveló su petición a San Francisco de Asís, a quien, a manera de broma, considera como su “primo”, pues su nombre es Francesco Bernardone. Comparó además sus labores humanitarias. En su época, el santo atendía a los leprosos, y el SIDA ha sido llamado como “la lepra del siglo XX”.

A San Francisco de Asís, dijo que le ha pedido “que todo este trabajo de equipo tan bonito pueda continuar gracias al equipo, a la unión, y la solidaridad”, en beneficio de los pequeños más necesitados y que merecen una oportunidad.

“Ayúdanos a llenar sus vidas de esperanza”
Una de las mayores preocupaciones para la doctora Cecilia es el incremento de los nacimientos con VIH/SIDA. “Nos están naciendo 15 o 20 niños por mes, en niñas de 12 a 19 años de edad”. Situación que genera a su vez el incremento de insumos requeridos.

Ante esta situación, los zulianos pueden hacerse sentir. Innocens, en voz de esta valiosa mujer, agradece cualquier colaboración en medicamentos, leche maternizada, comida, ropa y juguetes para los niños.

Esta fundación, con sello zuliano, vive con “el equipo de esas miradas, de esas manos y de esos corazones que ayudan”.

Sin embargo, es tan esencial tener los insumos para atender a los ya afectados como prevenir la transmisión de esta enfermedad, y por ello, Cecilia Bernardoni envió un mensaje reflexivo para los jóvenes y las embarazadas:

A los jóvenes les pedimos que se cuiden. Necesitamos jóvenes que lleven el país adelante, estudiando, previniendo esta enfermedad. A las embarazadas, que se realicen la prueba del VIH para darle oportunidad a su bebé de nacer sano, como lo hemos logrado”.

Así nació
“El VIH vino a ser visto en nuestro hospital entre los años 89, 90. Los primeros casos del estado Zulia los veíamos acá. En el 91 llegó el primer bebé infectado del estado Zulia, hijo de un extranjero que tenía múltiples parejas porque era muy lindo. El papá se lo llevó a Europa donde le hicieron el diagnóstico, es remitido a nosotros (Medicina Bucal) porque él se dormía con el tetero y tenía múltiples caries. La conducta en odontopediatría es llevarlo a pabellón para resolver todo de una vez.

Eso fue un escándalo en el hospital. Decían que todo el mundo se iba a infectar por culpa mía. La mamá aparte en la emergencia, no podía ir al mismo sanitario de las demás mamás porque decían que las iba a infectar. Fue una discriminación total, entonces dije: ‘No puede ser’.

Cuando me jubilé, quise constituir la fundación. Muy pronto llegó un joven doctor que se me acercó a Odontología y me dijo: ‘Yo vengo graduado de México de ver niños con SIDA, vi hasta 40, 50 niños y me dijeron que usted está ayudando a los niños’, el Dr. Héctor Villalobos, también me dijo: ‘Vamos a darles tratamiento, calidad de vida’”.

Así se hizo realidad esta oportunidad, esta esperanza de vida, que significa hoy Cecilia Bernardoni, desde su fundación, para muchos niños de la entidad. Sus sonrisas son el resultado de una ardua lucha en tierras zulianas.

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