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“Submergence”, otra historia de amor imposible de Wim Wenders

"Submergence", que roza las dos horas de duración, es un continuo suceder de fatalidades; Danielle, una científica submarina (Vikander) y James, un espía británico (McAvoy) se enamoran tras pasar unos días juntos, una historia de amor que el espectador conoce a través de "flashbacks". Pero el destino los separa inexorablemente

miércoles 04/04/2018
1:40 PM
  • EFE

  • @versiónfinal

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El veterano director Wim Wenders asegura que el amor es el motor de su última película, “Submergence”, que hilvana ecología, terrorismo y espías en un entorno mágico que va de la belleza de los fondos submarinos al horror de las torturas de la yihad a través de la relación entre Alicia Vikander y James McAvoy.

“Creo que las películas se inventaron para arrojar luz al mundo y para ayudarnos a ver mejor las cosas y entender cómo vivir, y ese es el motivo básico por el que hago cine, para arrojar luz, y, para mí, el amor es el motor que hace que ‘Submergence’ pueda tratar los temas más oscuros”, reflexiona el autor de la mítica “Paris, Texas” (1984).

Aunque está basada en una novela de espías del escritor J. M. Ledgard, que a Wenders le pareció fascinante por la cantidad de temas que trataba y lo complicado que parecía contarlos todos en una película, el director supo desde el principio que serían “el amor y la pasión” el pegamento que los uniría todos.

“Si no tienes pasión, no hagas cine, dedícate a otra cosa”, argumenta seriamente Wenders, en una charla con un grupo de periodistas tras la presentación de la cinta que inauguraba el último Festival de Cine de San Sebastián y que llega esta semana a los cines españoles y la próxima a los brasileños y estadounidenses.

Una máxima, añadía, que “se aplica desde los actores a los técnicos de electricidad. La gente no entiende lo importante que es la pasión que ponga cada persona que trabaja en el proceso de hacer una película, porque si lo hacen sin convicción, se nota”.

“Durante un tiempo pensé que podía hacer todas las películas que hubiera querido, pero a mi edad (73 años) entiendes que lo importante es la que ya no puedes hacer. Cada cinta te lleva tres, cuatro, hasta cinco años, y no me queda tanto, así que tengo que ser selectivo”, reflexiona.

Y sí, contesta a preguntas de Efe: “Esta es la película que yo quería hacer”.

“Submergence”, que roza las dos horas de duración, es un continuo suceder de fatalidades; Danielle, una científica submarina (Vikander) y James, un espía británico (McAvoy) se enamoran tras pasar unos días juntos, una historia de amor que el espectador conoce a través de “flashbacks”. Pero el destino los separa inexorablemente.

Ella pasa los días mientras investiga en los mares de Groenlandia esperando una señal de su amor, pero él ha sido secuestrado por unos yihadistas que lo tienen preso y sometido a torturas en Somalia.

Aquí se mezcla “la investigación sobre el inicio de la vida en la Tierra y la muerte que acompaña al EI“, de modo que “era evidente” el lado filosófico, subraya.

Sobre el Estado Islámico y la yihad, Wenders opina que hay fenómenos que “solo se pueden ver con cierta distancia”, entre ellos, el terrorismo.

“Si solo miras lo que está sucediendo, te desesperas, pero si tomas distancia quizá veas otras cosas: imagina que estás en España hace cuatrocientos o quinientos años y tienes que hacer una película sobre cómo la Inquisición torturaba a la gente o quemaban vivas a las brujas, no hubierais podido. Hoy, con distancia, podéis ver a las víctimas y a quienes hicieron aquello con ojos distintos”.

El rodaje comenzó en Berlín y pasó por las playas de Varengeville Sur Mer (Francia) para llegar hasta Djibuti, en el cuerno de África, no sin antes recrear Somalia en un pueblo de La Mancha, lindante con Madrid, donde el director grabó en plena ola de calor a 47 grados, tan “encantado” por el realismo conseguido que alargó allí el rodaje unos días.

“Siempre es una ventaja tener buenos actores, y no solo buenos personajes y en este caso es un placer ver cómo se comunican estos actores con la cámara y cómo van más allá de lo que se les pide”, dijo entonces Wenders a Efe.

Wenders (Dusseldorf, 1945), autor de 40 largometrajes, algunos tan emblemáticos como “Wings of Desire” (1987) o “El amigo americano” (1977), ha logrado sin embargo sus éxitos más sonados con documentales; “The Salt of the Earth” (2015), “Pina” (2012) o “Buena Vista Social Club” (2000), los tres nominados al Óscar.

Miembro fundador y actual presidente de la Academia de Cine Europeo, su próximo proyecto es otro documental sobre Jorge Mario Bergoglio, que ya tiene título “El papa Francisco: Un hombre de palabra”.

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