Maracaibo, Venezuela -

Soy Ciudadano

Confianza, actos de reconocimiento

Sin el «pegamento social» que supone la confianza, el trabajo en equipo sería un simple anhelo y el avance cargado de beneficios sociales una utopía

sábado 10/03/2018
2:10 AM
  • Mary Cruz Finol

  • versionfinal

  • Referencial

«La próxima semana te pago», «estaremos allá en 10 minutos», «confía en mí, no te preocupes», «yo te ayudaré». Son muchas las sentencias que se sostienen de un no hilo llamado confianza. En la extensa historia de la humanidad, estos acuerdos han propulsado avances significativos y otorgado beneficios que a día de hoy, de no ser por la «buena fe», pocos serían los logros y aciertos para contar.

El ser humano ha evolucionado hilando sus pasos sobre formas de colaboración e interacción que mucho tienen que ver con la confianza como principal factor asociativo. Por medio de ella, nos motivamos e inspiramos, pues todos con amos en alguien y esperamos que confíen en nosotros.

Muchas son las acepciones que pueden atribuírsele a la palabra confianza: desde concepciones sociales como la «familiaridad» y la «esperanza firme que se tiene de lguien o algo», hasta la «excesiva libertad» y el «ánimo, aliento y vigor para obrar», según lo apuntado por la Real Academia Española (RAE).

Puntos de encuentro

Las sociedades se constituyen por medio de lazos morales y éticos que posibilitan el reconocimiento de los individuos como integrantes; pues como grupo necesitamos establecer códigos mínimos de comportamiento, «se puede decir que la confianza es el reconociendo implícito de esos lazos que nos mantienen unidos como individuos dentro de un todo», explica Juan Mendoza Portillo, profesor, sociólogo y magíster en Antropología.

Desde el campo psicológico, la confianza se traduce en la «creencia fundamentada o no que tenemos sobre las acciones, actitudes o conducta de un individuo o institución», apunta Mary Carmen Vásquez, psicóloga.

Lejos de ataviarse con la complejidad de definir tal «pegamento social», parece más pertinente reflexionar de dónde nace o cómo nos sentimos confiados frente a alguien, porque, independientemente de establecer un significado único, la mayoría de las personas coinciden en que «la confianza se gana».

Implicaciones

Con amos cuando estrechamos manos, con amos cuando nos enamoramos. La confianza motiva el voto popular y la aceptación de diagnósticos médicos. Con amos los valores y la educación de nuestros hijos a un equipo docente y administrativo. Frente a contingencias y situaciones de emergencia, esperamos que los cuerpos de seguridad, bomberos y paramédicos actúen correctamente. La confianza propulsa proyectos y alianzas económicas que devendrán en crecimiento y beneficios dentro de una sociedad establecida.

A veces solo bastará un pequeño desliz para que una con anza forjada por años se desmorone de un día para otro. Tan frágil como el papel.

De reinar la desconfianza, ¿qué sería de nosotros como sistema creador interconectado?: «Si no con amos en las acciones de una persona, predominará la falta de cooperación y el individualismo, y dejamos de ser una sociedad», asevera Vásquez. No obstante, a

unque el individualismo no es malo, pues permite desarrollarnos como profesionales, según la percepción de Vásquez, en Venezuela se está llevando a un extremo tóxico: «La desconfianza que tenemos hacia las instituciones, por ejemplo, impide que nos mantengamos en línea recta hacia una sociedad desarrollada».

Para Mendoza, la falta de confianza tiene que ver con el debilitamiento de la estructura institucional, «cuando se irrespetan los acuerdos, nos conducen a una crisis social, una fractura. Si las instituciones no responden al hecho de mantener estos lazos de funcionamiento y convivencia mínima, la gente crea conductas que colaboran a debilitar estos lazos sociales».

Voto de fe

Qué hubiera sido de los 1.200 judíos que se salvaron de una muerte segura durante la Segunda Guerra Mundial de no haber confiado en el empresario Oskar Schindler, icónico personaje de la famosa película La lista de Schindler (1993). Qué sería del ideal de la «sana convivencia» de desconfiar de nuestros padres, vecinos, funcionarios. Qué sería del presente que hoy conocemos de haber primado la desconfianza en los miles de rebeldes que respaldaron a héroes independentistas como Simón Bolívar.

La confianza se mantiene en su papel protagónico de vínculo etéreo y contundente, con la buena noticia de que se puede impulsar: «podemos fomentar la confianza a través de la comunicación abierta, veraz y clara», subraya Vásquez. Abierta, mientras se aborden los tópicos de interés tanto para el emisor como para la persona o o personas a las que se dirige; será indispensable proveer información veraz basada en hechos que den fundamento, y finalmente clara, porque es necesario que sea expresada en un lenguaje en sintonía con el interlocutor, «por ejemplo, no me voy a dirigir con los mismos términos psicológicos a los padres como lo haría con el niño, quien probablemente no vaya a entenderme».

Cooperación

Los medios de comunicación, los profesionales de la salud, las aseguradoras, los convenios internacionales, todos y cada uno de ellos necesitan cumplir con una serie de características de integridad y habilidades que justifiquen una presencia sólida y motive la consecuente aceptación dentro de una sociedad. ¿Por qué las ventas de un bien o servicio no bajan?, ¿por qué un profesional de larga trayectoria sigue fungiendo en cargos importantes? Seguramente dicho posicionamiento corresponde a un cabal cumplimiento de estatutos y condiciones consideradas por el consumidor o beneficiario.

«Tenemos esperanza de que en un futuro este individualismo actual se disuada en Venezuela», afirma Vásquez, pero este «renacer social» se logrará con el compromiso que firme cada integrante del país, «la confianza debe empezar por nosotros y no por las entidades gubernamentales o de otra índole. Voy a con ar en esta persona porque voy a actuar como debo actuar, basado en mi ética, valores, religión, lo que fuere, y así retomar el trabajo en conjunto».

Si bien el futuro no se vislumbra muy alentador, enfundarnos en nuestros trajes de « guras morales» no será su ciente. Dependerá del compromiso real y la sincera asimilación de que el trabajo individual no nos llevaría tan lejos como sí lo conseguiríamos en un armónico y sincronizado andar abanderados con la confianza.

 

LEA ADEMÁS
Loading...
COMENTE