Maracaibo, Venezuela -

Destinos

Un tamunangue para el amor

domingo 02/07/2017
11:37 AM
  • Héctor Daniel Brito

  • @versionfinal

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San Antonio de Padua va a la par de siete sones que lo acompañan a lo largo del itinerario que implica su celebración. El estado Lara, que bien sabe venerar a sus santos, que incluye a la Divina Pastora y la Virgen de Altagracia, se prepara los 13 de junio para comenzar con los bailes, las promesas y las peticiones conyugales hacia el patrono de El Tocuyo, conocida como la Ciudad Madre.

Solista: Vamos, vamos

Coro: Así

Solista: Salió otra negra

Coro: Así

Solista: Salió otro negro

Coro: Así

Solista: La va buscando

Coro: Así

Solista: La va enamorando…

El retazo de esta canción larguísima se escucha en las voces graves de los cantores y en las agudas del coro cuando suena uno de los tamunangues más emblemáticos de todos, La Juruminga, misma que antecede a El poco a poco.

Los estados Lara, Falcón y Yaracuy, denominada región centroccidental, guardan en sus calendarios festivos la celebración hacia San Antonio de Padua, aquel santo calvo de bata marrón con el niño Dios en sus manos. El santo franciscanollegó a Venezuela en plena época de la colonización junto con sus tradiciones, que luego se fusionó con las costumbres de estas tierras, sobre todo de los negros.

El tiempo hace sudar a los hijos de Morán, municipio donde está asentado El Tocuyo. Los calorones de junio hacen sentir que el sol brilla más que nunca. En las calles, ya las personas están conglomeradas enfrente de la casa de la cultura; se entonan los cuatros y se sacude con fuerza el cuero del tambor. Es momento de la gran procesión del patrono.

Los fieles no escatiman el uso de tonos brillantes para adornar las faldas de las bailarinas, mientras que los hombres que quieren recrear la tradición original van de camisa blanca, sobrero de paja y pantalón de caqui. Todos ellos saben que vienen siete sones y deben tener las energías suficiente para cumplirle a San Antonio de Padua.

Comienza la caminata, el cocuy y el agua compiten por ser las bebidas que más se consumen en el trayecto en el que saludan al santo.Algunos van vestidos con la indumentaria marrón con mecates en la cadera (como la usaba el santo) para pagar una promesa. A lo largo de los recorridos en donde se recrea esta tradición, la alegría es el común denominador, sumándole las particularidades que le aporta cada las localidad. No obstante, la ceremonia celebrada en El Tocuyo generalmente no tiene mucha diferencia en comparación con las demás; después de danzar con el santo en los hombros, las parejas bailan simulando situaciones en las que cada uno hace lo que pidan los cantores: la parte que los asistentes disfrutanmás por el toque jocoso de la manifestación.

“Adora, adora, adora a mi padre San Antonio”, es el inicio de una batalla coreografiada con garrotes atiborrados de adornos, donde se juega “el honor de cada hombre”. Una manera de rendir respetos al santo, según comentan quienes son parte de todas las costumbres.

Por último, cuando la danza acaba, los feligreses le piden al “santo de los cosas perdidas” recuperar o evitar un extravío, luego,las peticiones de saludson las más necesarias en estos tiemposy, por último,  cuando el amor se escabulle de las manos de algunos solteros, allí también auxilia San Antonio.

En junio, el amor, el tamunangue y la esperanza de aquello que se creía perdido se juntan en un solo clamor hacia San Antonio de Padua.

El papa número 256 de la iglesia católica, León XIII, lo llamó “el santo de todo el mundo” y no fue en vano. Nació en Portugal, pero su devoción está presente en diferentes puntos del territorio venezolano como si hubiese nacido por estas tierras.

Balcón

Todo se recupera

San Antonio es conocido como “el santo de los objetos perdidos” porque cuentan que una vez un novicio huyó del convento con un salterio que usaba el Santo. Este último oró para recuperar su libro y el novicio se vio ante una aparición terrible que lo obligó a regresar y devolverlo. No obstante, es una teoría que rodea la vida de este hombre que se convirtió en santo. Lo cierto es que si algo se nos pierde, una oración con fe puede comprobar tal efectividad.

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