Maracaibo, Venezuela -

Destinos

La tranquilidad de la restinga

viernes 25/05/2018
3:34 PM
  • Ana Karolina Mendoza

  • @AnakarolinaMP

  • Iván Ocando

Un portal enorme da la bienvenida a los turistas. Un camino polvoriento lleva al puerto de La Laguna de La Restinga es un reservorio de 188 kilómetros cuadrados de agua dulce, ubicado en el centro-occidente del Estado Nueva Esparta, une los dos extremos de la isla de Margarita y su costa norte está cara a cara con el Caribe. Es Parque Nacional desde 1974 y, después de Mochima, el más visitado en el oriente del país, precisa David Morales, guía turístico de Hover Tours –operadora de turismo.

Cuarenta y cuatro lanchas -de las 94 que conforman la Asociación de lancheros La Restinga- están amarradas a los troncos del muelle plano de cangrejos marrones y azules y 10, hacen el recorrido a los turistas locales, y algunos argentinos y brasileños. Solo 10 están operativas, porque las demás tienen el motor dañado, dice Jaime Hernández, pescador y lanchero desde 25 años. Sin embargo, esto no es obstáculo para que los lancheros dejen de trabajar. Ahí están, en la caminería que va al muelle. Se turnan para manejar los dos botes, “porque todos tienen derecho a comer”, y para recibir a los visitantes. “Nos gusta contarles de la Laguna, de cómo se comportan los caballitos de mar y de que las estrellas de mar no podemos sacarlas del agua, porque se asfixian, de los pececitos que hay aquí… Tenemos muchos cuentos qué contar. La gente, sobre todo, los extranjeros quedan maravillados con la Laguna”.

El recorrido

Para que todos estén cómodos, en cada lancha se embarcan cinco pasajeros, además del lanchero. Tienen techo e incluyen los salvavidas. Todos sentados. Arrancan entre los manglares rojo, negro, blanco y de botoncillo. El agua es fría y se alborota con el transitar de la colorida embarcación.

 

Para llegar a la Laguna de La Restinga hay que rodar al menos una hora si el asentamiento turístico es en Porlamar, Playa El Agua o Pampatar; dos, si el punto de partida es Playa El Yaque.

Para llegar a la Laguna de La Restinga hay que rodar al menos una hora si el asentamiento turístico es en Porlamar, Playa El Agua o Pampatar; dos, si el punto de partida es Playa El Yaque.

 

Las sardinas y los bagres saltan, las anemonas se contraen y se dilatan como el corazón humano, los caballitos de mar se ocultan entre los corales. Hace mucho viento. Un túnel de ramas y hojas verdes queda a unos 300 metros de la orilla. Dentro de él cambia la temperatura: pareciera que el viento frío se encapsulara en los 20 metros –aproximadamente- que abarca el “Túnel de los enamorados” por el que se pasa de ida y vuelta si el recorrido es solo por la Laguna.

Desde las aguas de La Restinga se comtemplan las Tetas de María Guevara, dos montañas contiguas -de al menos 75 metros de altura- declaradas Monumento natural; y el Cerro del indio, símbolo de la Península de Macanao.

Este recorrido dura media hora. Para llegar a la playa, es media hora más de viaje. Ahí alquilan toldos y sillas de extensión. Los turistas acuerdan con el lanchero la hora de retorno que puede ser entre las 3.30 y 4.30 de la tarde.

En la entrada del parque se apostan varios taxis que esperan a los visitantes que se trasladen por su cuenta hasta la avenida para embarcarse en el Metrobus que recorre la isla de Margarita y que parte del terminal de Porlamar.

La empanadera más solicitada

De cazón, de camarones, de chucho –raya-; además de las tradicionales de papá con queso y carne desmechada; son las empanadas que prepara ahí, frente al comensal, Judith Vásquez. Cuestan 400 bolívares y miden unos 10 centímetros. Son tostadas y están cargadas de punta a punta. Quienes tienen planificado visitar la Laguna de La Restinga, pueden comunicarse con la Vásquez (0412-351.07.34) cuando estén cerca, así ella les tiene listas las empanadas para cuando lleguen.

 

 


 

El  presente reportaje pertenece a la segunda edición de la revista turística Destinos, publicada el 27  de noviembre de 2016.

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