Maracaibo, Venezuela -

Tinta Libre

El ruido del silencio

lunes 09/07/2018
3:59 PM
  • Pasquale Sofía

  • @versionfinal

  • Archivo

Dice el poeta uruguayo Mario Benedetti: «Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio». El silencio indicaría–en principio- la ausencia del sonido. En el caso humano, el silencio es la ausencia del habla. Pero, siendo el hombre un ser simbólico, el silencio no enmudece, no cesa de significar; al igual que la palabra, es elocuente y demostrativo. El silencio se expresa y expresa diferentes circunstancias de la vida relacional del hombre: hay un silencio ideológico-político, social, metafísico, amoroso, que siempre expresa algo, sea inconformidad, sea adhesión. En la política, para bien o para mal, el ruido del silencio no es neutral, por el contrario, involucra la vida de muchas personas.

El filósofo marxista Jean-Paul Sartre en 1946, a su regreso de Moscú, declararía: «La libertad de crítica es absoluta en la URSS», aplicando el silencio-engaño. También decir poco o mentir es una forma de silencio. Sartre con una sola frase e inclinándose al silencio-omisión que mantendrá en futuro sobre la situación política interna de la URSS, callaría el dolor de centenares de intelectuales, de disidentes políticos, sacerdotes y mismos socialistas discrepantes con la política de Stalin, quienes fueron reprimidos y perseguidos para ser recluidos en los Gulag (Campos de Trabajo Correccional) o ejecutados, durante la Gran Purgade 1937.

El escritor colombiano Jorge Zalamea en su obra El Gran Burundú-Burundá ha muerto (1952), describe el silencio que impone el dictador Gran Burundú a su pueblo, una vez que al Gran Parlanchín (así lo llamaba su creador por ser orador), le fallaron sus cuerdas vocales. La patria, la nación, el país debía igualar su silencio: eliminar la palabra. El silencio era el vínculo del tirano con su pueblo, para no perder el poder. La sociedad enmudeció. «Si las bestias son más dóciles y más felices que los hombres, es porque no participan de la maldición de la palabra articulada», así pensó el Gran Burundú. La palabra para él era fomentadora de rebeldía. El animal no se rebelaría. Y aquel que se atreviese a romper el silencio, cualquiera fuese el motivo, caería bajo la implacable hacha de «la legión de los Angeles Invisibles y de su policía especial».

El diente roto (1890), cuento del venezolano Pedro Emilio Coll, describe el magnetismo de Juan Peña quien a sus 12 años se rompe un diente, hecho que determinaría su brillante destino. A causa del diente roto el joven se ensimismó, hasta llegar al silencio total. El hábito permanente de rozar el diente roto con su lengua, absorbía toda su concentración, toda su existencia. Esa actitud lo rindió incomunicable hasta con su misma familia. Su aislamiento y no articulación de palabras, paradójicamente lo diagnosticaría como genio y filósofo por el médico familiar. Coll nos cuenta que callando, Juan Peña haría una brillante carrera que lo llevaría a los altos niveles de la política y a una muerte con reconocimientos de Estado.

El poeta cubano Heberto Padilla, quien participaría entusiasta en la revolución castrista de los sesenta, pocos años después publicaría un poemario disidente hacia el desarrollo de los acontecimientos políticos en la isla caribeña, titulado Fuera del juego (1968). En el poema En tiempos difíciles -dentro del mismo texto-, el poeta recuerda la importancia de la palabra frente al silencio impuesto: «Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros./Le dijeron/que eso era estrictamente necesario./Le explicaron después/que toda esta donación resultaría inútil/sin entregar la lengua,/porque en tiempos difíciles/nada es tan útil para atajar el odio o la mentira». El poeta fue encarcelado y obligado a retractarse para salir de la isla.

El logos da sentido al silencio y lo transforma en elocuencia por medio de las palabras. La palabra da sentido a la existencia y a la libertad del hombre. El silencio se transforma en ruido.

 


 

El presente artículo pertenece a la sección de Americanología de la 42.a edición de la revista cultural Tinta Libre, publicada el 22 de junio de 2018.

LEA ADEMÁS
Loading...
COMENTE