Maracaibo, Venezuela -

Tinta Libre

Con escamas por la cocina

Él es «El Paraujano» o «El Guaji», como se le conoce en el ambiente gastronómico al primer añú chef

viernes 26/01/2018
2:26 PM
  • María Jose Túa

  • @VersionFinal

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Anfibio. Freddy García pasó muchos años más en el agua que en la tierra. Ahora, pudiera pasearse luciendo escamas por los recovecos de su nueva cocina en un café de moda en la ciudad.

Él es «El Paraujano». O «El Guaji», como se le conoce en el ambiente gastronómico al primer añú chef. Pero más que con su reciente y exitoso oficio, se identifica como un pescador del lago y el mar donde desemboca.

Explican los entendidos que es hasta los siete años de edad cuando se termina de formar la consciencia de toda persona. Pues ya Freddy tenía nueve años cuando su vida se centraba única y exclusivamente en el lago y la pesca. Su tierra firme era, además, la isla de Zapara.

Tales condiciones lo hacen hoy instalarse en su memoria degustativa y traer de esos recuerdos saboreables y olfativos la base de sus platillos autorales como chef.

García amasija sus vivencias en el desierto del Torreón o en la proa de la lancha de su padre sorteando los mangles rojos para poder transmitir esa esencia pura en la confección de un plato de cangrejo, por ejemplo.

De una familia entera dedicada a esparcir chinchorros —redes— en aguas profundas, este es el tercero de cuatro hermanos. Su papá les enseñó todo lo que saben sobre la pesca, pero a Freddy le heredó un conocimiento más: la cocina.

«Él es la persona que mejor cocina en el mundo», dice sin tapujos, aunque le haya costado mucho volverse tan conversador a este miembro del reconocido Grupo Occidental de Gastronomía.

Su papá y su abuela materna son sus referentes culinarios, así como el chef Carlos Hernández Coll, su padrino en los fogones.

Toda la vinculación de la pesca con la cocina lo llevó a acercarse por primera vez a la segunda cuando en una jornada «la mar» se picó y tuvieron que pernoctar en una orilla. A Freddy le tocó hacer un mogo-mogo (arroz en caldo de pescado y verduras) para todos los navegantes.

Muy temprano en su vida, El Paraujano afrontó un cambio brusco: cambiar Zapara por Santa Rosa de Agua. Su casa en la isla no resistía más los embates de la brisa salobre. Así fue como cuando era apenas un zagaletón dejó el mar abierto por Punta de Palmas y la misma Santa Rosa.

Pronto, su avidez lo situó en una búsqueda frenética por exaltar y reinventar la pesca artesanal y la gastronomía wayuu/añú. Tras pasar por el Centro Educativo Gastronómico Alejandro Magno (Cegama), dos cocinas importantes y haber enfrentado un emprendimiento propio, El Guaji evoluciona esos sabores y olores originarios para comensales experimentados.

Siendo el chef principal de ese café de moda en la ciudad, aún pesca de ocho a diez días al mes. No puede dejar de ser anfibio. No quiere hacerlo.

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