Maracaibo, Venezuela -

Sucesos

“Sentencia contra la asesina de mi hija es insignificante”

viernes 07/10/2016
9:20 AM

La madre de Greisly aún la llora mientras se retrasa el sepelio por un trámite. Familiares, amigos y conocidos se acercaron ayer a dar el pésame a los parientes en el barrio La Montañita.

La sepultura de Greisly Orianna Reyes González, de 18 años, se retrasó, y la agonía de su madre, Doris González, aumentó. La firma de un fiscal es la traba para poder darle su último adiós, que esperan poder hacerlo hoy cerca de las 10:00 de la mañana, en el cementerio San Sebastián, en la vía a La Concepción, luego de cinco días de haber sido ultimada a puñaladas por una mujer celosa, en Valledupar, departamento del Cesar, Colombia.

A la niña de la casa, la coqueta, buena y honesta, centenares de personas la lloran. “Su muerte ha sido trágica y por lo mismo será difícil de superar y olvidar”, expresó Belcy Salcedo, vecina de los Reyes, en el barrio La Montañita, kilómetro 12 vía a La Concepción.

Doris González llora y solo por minutos encuentra la calma. La pérdida de la tercera de sus cuatro hijos la tiene “muerta en vida”. Adolorida recuerda a Greisly como una joven fantasiosa. Cuenta con una leve sonrisa en su rostro que a ella le encantaba diseñar sus vestuarios y accesorios.

“Cuando podía le compraba telas y cintas, hasta ella misma reunía. Buscaba o dibujaba lo que quería, recortaba el patrón y me pedía el favor de que se lo cosiera porque a ella le quedaban gruesas las costuras”, relató la progenitora, con lá- grimas corriendo por sus mejillas.

Los colores preferidos de la muchacha eran el blanco y el negro, pues decía que la hacían ver elegantes, así como el hecho de que siempre estaba maquillada porque, “no podía perder su glamour”, expresó una prima de la fallecida.

“Greisly era única e inteligente. Se la mantenía haciendo cintillos. Cuando la veía con uno en la cabeza le decía allí viene mi ‘Cocotera’, porque se diseñaba unos con ores grandes y lazos”, señaló Doris, quien insiste en que la sentencia de ocho años y cinco meses que le dieron a Greys Esther Acosta Pérez, de 29 años, por asesinar de tres puñaladas a su hija, es “insigni cante”.

Por la crisis no fue

La progenitora de Greisly, quien se graduó de Bachiller, acotó que la joven no se fue a “aventurar”, “ella fue a hacer turismo, a pasear”. Además, aseveró que la joven viajó a Colombia “no por la crisis, a mis hijos los mantengo yo”. Mientras la mujer hablaba, otros parientes no dejaban de llorar cerca del féretro con los restos de la muchacha.

Crimen

El pasado domingo asesinaron a Greisly, por celos, en el barrio El Prado, de Valledupar. Tres puñaladas bastaron para truncarle sus sueños de estudiar Educación Especial. Rafael Eduardo Molinares Daza, de 20 años, se siente culpable, pues fue su expareja quien ultimó a la que él consideraba “el amor de su vida”. Solo 17 días disfrutó el amor de la joven a quien trató como una princesa.

“Si él se enamoró en ese corto tiempo, al igual que la gente de la barriada donde se hospedaba, qué puedo decir yo en 18 años”, indicó González.

Por el hecho, funcionarios policiales aprehendieron a Greys Acosta, quien fue llevada al tribunal, donde decidió aceptar que cometió el homicidio, “a cambio de que la Fiscalía me conceda el 50 por ciento de la rebaja de la pena que me prometió”, por lo que solo estaría encerrada por ocho años y medio, situación que insiste en repudiar Doris, así como sus demás familiares.

El scal del caso solicitó que la medida de aseguramiento (reclusión) fuera en la cárcel, pues considera que Acosta “es un peligro para la sociedad, no tiene dominio para manejar un con icto en una relación amorosa, no supo manejar la frustración que le dejó haber terminado la relación”. El tribunal aceptó esa petición.

 

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