Maracaibo, Venezuela -

Sucesos

Ola de violencia arrasa con la juventud venezolana

lunes 13/06/2016
5:17 AM
  • Luisana González

  • @versionfinal

  • Archivo

La ola de violencia que vive el país, cada día empeora. En Venezuela cada veinte minutos una persona muere a manos de la delincuencia, según estudios de sociólogos y criminólogos. En su mayoría las víctimas son jóvenes entre los 15 y 35 años. A unos los matan injustamente y a otros porque se desviaron del buen camino.

Con estas cifras, se evidencia que los jóvenes son más propensos a ser víctimas de violencia, ya sea por maltrato físico, psicológico y hasta de muerte.

La organización Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), presente en el país desde 1991, en su último estudio realizado en 2012, señala que en Venezuela mueren por homicidio 106 jóvenes, entre los 15 y 19 años, por cada 100 mil habitantes, convirtiéndose en la segunda tasa más alta de América Latina.

El Salvador, para el momento era el país con la tasa más alta en homicidios de jóvenes, con 157 muertes por cada 100 mil habitantes.

En Latinoamérica, el crimen y la violencia acaparan los titulares de los periódicos, las palabras de los políticos y las angustias de los ciudadanos. En esta región, 140 mil personas son asesinadas cada año y una de cada tres familias es víctima de una agresión criminal en el mismo lapso, reseñan los autores del manuscrito Asalto al Desarrollo: Violencia en América Latina, publicado en el 2000.

Este, explica en su página 224 que los hombres son las principales víctimas de violencia y que estudios han demostrado que el 80 por ciento de los muertos por homicidio son hombres, y su victimario también. Mientras que el porcentaje de mujeres asesinada por hombres asciende a 90 por ciento.

En el estado Zulia, en lo que va de año 604 hombres han muerto de manera violenta, mientras que mujeres han fallecido 28. El riesgo que tiene una mujer de sufrir una lesión intencional por algún conocido, su cónyugue o algún familiar, es 15 veces más alto que el riesgo de un hombre.

Los menores de cinco años, los ancianos y las mujeres en edad reproductiva son más propensos a ser víctimas de la violencia intrafamiliar. Los adolescentes y jóvenes son más propensos a sufrir lesiones en riñas y a ser víctimas de robos.

Cambios

Los cambios físicos, emocionales y psicológicos que sufre una persona durante la adolescencia son trascendentales, según la psicóloga María Fernanda Finol. Si la persona es de baja autoestima y durante su niñez se comportó de forma violenta o vivió en un hogar donde los padres se violentan, “son altamente propensos a sufrir violencia en diferentes ámbitos. Sea en la casa, en la escuela, en el trabajo o cualquier otra actividad en la que se desenvuelva”, explicó la especialista, quien indicó que en el peor de los casos estos jóvenes pueden convertirse en victimarios, hacer daño, propiciar y provocar la violencia.

La violencia no respeta

Para el sacerdote Richard Godoy Vaca, párroco de la iglesia San Ramón Nonato, en la urbanización Monte Bello, la violencia no respeta a nadie y se ensaña con los débiles e indefensos. “Usar la violencia como medio para alcanzar un fin, es propio del terrorismo y del crimen organizado. La juventud padece y produce la violencia.

La padece desde el hogar y la produce cuando la ve como una manera de responder o hacer valer sus derechos”, expresó Godoy.

La ausencia de padre, según el clérigo crea un mecanismo de defensa que hace reaccionar a los jóvenes ante las injusticias, no solo con la razón y el diálogo, que serían la vía civilizada de convivencia y respeto, sino con la violencia que viola el derecho, el buen entendimiento y la paz.

“Los jóvenes son más propensos a ser víctima de la violencia, porque falta una educación por la justicia. La sociedad tiene ausencia de principios y valores. La injusticia y la impunidad son el abono de todas las formas de violencia. Las heridas internas (psicológicas y emocionales) y violaciones a nuestros derechos más fundamentales, son focos de nuestros actos de violencia”, explicó el párroco.

 

 

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