Maracaibo, Venezuela -

Sucesos

Marta Petit: “El ‘Lobo feroz’ me obligaba a estar con él”

Exconcubina asegura que el pedófilo colombiano la amarraba para tener relaciones sexuales

miércoles 31/01/2018
3:22 AM
  • Lizmairy Bautista

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  • Eduardo Fuentes / Staff Versión Final

El lado más oscuro del “Lobo feroz”, como se le conoce a Juan Carlos Sánchez Latorre, pedófilo colombiano que residió nueve años en Maracaibo, queda expuesto, nuevamente, en boca de una persona indefensa.

La llamaremos Marta Petit para proteger su identidad. Fue la penúltima pareja conocida del violador. Tiene 32 años y un gran nivel de inocencia. Por 36 meses, la mujer mantuvo una relación con el abusador sexual más buscado en Colombia al ser vinculado con las violaciones de 500 niños.

A Marta se le quebró la voz al hablar con Versión Final sobre su amorío con Danilo, el nombre falso que el tecnólogo, natural de Tolima, utilizó desde que llegó a la capital zuliana en 2009.

Estaba ahogada. No podía articular palabras y sus lágrimas se estancaban. Se mostraba desorientada, ansiosa y triste: “Yo no sabía que él era así, su forma de tratarme al principio me conquistó”.

Fueron sus primeras palabras. Su relato se convirtió en una verdadera confirmación de la malévola personalidad que se esconde detrás del hombre con capa de humilde, inocente y trabajador.

Romance

Petit cuenta que todo comenzó en 2014 cuando unos amigos se lo presentaron en el Instituto Universitario de Tecnología Readic (Unir). Él trabajaba en un ciber ubicado frente a la universidad y ella siempre lo veía. Un día, Sánchez Latorre, como todo un caballero, empezó a cortejarla. Fue cordial y sensible. “Era muy atento y amable, detallista. Demostraba interés en mí”, recuerda.

La mujer se dejó llevar por sus emociones y comenzó una aventura que terminó en un gran trauma para ella. Al cabo de unos meses, Marta, le abrió su corazón al “verdadero amor” que aparentemente fluía entre ambos.

Los lugares que más frecuentaban eran el Centro Comercial Centro Sur y una habitación en un motel cercano a la Plaza Baralt en Maracaibo.

“Todo comenzó en esas salidas”, expresó la chica, quien dos o tres meses más tarde decidió vivir con Juan Carlos en una residencia por la Circunvalación 3. Luego de cuatro meses, según su testimonio, se mudaron a otra habitación, ubicada en el sector Los Claveles, calle Los Lirios, parroquia Cecilio Acosta.

El amor que parecía ser real se fue convirtiendo en un verdadero tormento. “Yo mantenía la casa, cocinaba, lavaba de noche, me sentí usada. Danilo pasaba mucho tiempo en su computadora, no me dejaba ver lo que tenía guardado, todo lo tenía bloqueado”, comenta.

Con la respiración forzada, Marta afirmó que el “Lobo feroz” cambió de conducta. Se mostró dominante y agresivo. “Me tomó fotos desnudas. Lo hice porque me amenazó y él las enviaba por Internet. La mujer asegura que era una persona morbosa y con problemas. “Me amarraba para tener relaciones sexuales, me obligaba a estar con él”, recordó. “Tenía fotografías de él desnudo. Yo estaba ciega, muy enamorada”.

Tras dos años y medio de su relación con Sánchez, hubo aparente calma. A pesar de que había secretos y dudas, Marta nunca hizo preguntas al respecto. El “amor” que él tenía por los niños, los programas de la PC bloqueados, una cámara que siempre llevada consigo con imágenes sexuales mostraban a poca luz lo que internamente había dentro del abusador. Pistas que para Petit, no fueron descubiertas, tal vez por su miopía amorosa y poca capacidad de análisis.

No fue hasta principio del año 2016, cuando la muchacha viajó a Valencia, luego de recibir una propuesta de trabajo de parte de sus familiares. El “Lobo feroz” estuvo de acuerdo con que ella se fuera y se quedó dos meses en la residencia. Una llamada telefónica le anunció que Juan Carlos Sánchez Latorre la había despojado de sus pertenencias.

“Regresa a Maracaibo, porque el Danilo te vendió todo…”, le dijo un familiar. Al regresar a la ciudad, Marta se consiguió con una escena desoladora: “Danilo me dejó en la calle, me dejó sin nada. Vendió mi cama, los muebles, la licuadora, la cocina, la tostadora, vendió todo”. Desapareció. Nunca le dio la cara. La relación se acabó sin mirarse ambos a la cara. “Nunca lo vi más, me hizo eso y Juan se mudó, no supe más de él…”.

Hace menos de una semana, Marta se enteró al leer varios reportajes que publicó Versión Final lo que hizo su exnovio. Alguien cercano a ella, comentó que casi se desploma al saber del monstruo con quien compartió corazón y cama.

Petit se siente traumada. Lo reconoce. Cree haber tenido otra oportunidad de parte de Dios, al poder pasar este trance amargo sin tantas esquirlas pese a los abusos de los que resultó víctima. Su escape consiste en visitar una iglesia cristiana que se encuentra a tan solo unas casas de la residencia donde vivió con Juan Carlos, llamada “Cimiento en la roca”.

La mujer, técnico superior en Pedagogía, le deja todo a Dios. “De la justicia divina nadie se escapa”, asegura y se marcha como si tuviera muchísimo más que contar.

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